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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

No coman ansias

En 1982, cuando la censura era práctica cotidiana en México por la intolerancia presidencial ante la libertad de expresión, el director cinematográfico Alejandro Pelayo ...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 11/08/2010 | Actualizada a las 23:41h
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+ Cinta del cine mexicano bien retrata a políticos codiciosos
+ Se intitula “La víspera”; y fue llevada a la pantalla en 1982
+ Impaciencia entre quienes pretenden acceder al gabinete
+ Encuentro fructífero entre Egidio Torre Cantú y Rick Perry
 
En 1982, cuando la censura era práctica cotidiana en México por la intolerancia presidencial ante la libertad de expresión, el director cinematográfico Alejandro Pelayo Rangel escribió y rodó su primer largometraje en 16mm, “La víspera”, que un año después mereció cuatro premios “Ariel” pese a que sólo fue exhibido en televisión y cineclubes.
 
La película nunca fue transferida a 35mm porque el autor, hijo de Luis Manuel Pelayo y primo-hermano de Beatriz Paredes Rangel, bien sabía que la Secretaría de Gobernación jamás le autorizaría llevar el filme a la pantalla grande.
 
El motivo: su dura crítica hacia quienes aspiran acceder a los pináculos del poder.
 
De cualquier forma Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Salvador Sánchez, Alfredo Sevilla, Ana Ofelia Murguía y Fernando Balzaretti, entre otros actores, lograron actuaciones que todavía se disfrutan a 28 años de distancia.
 
Sobre todo porque el argumento se mantiene vigente y es sencillo adaptarlo a la situación política actual, aquí en Tamaulipas, donde una pléyade de “iluminados” pujan y empujan por ser llamados a formar parte del equipo de Egidio Torre Cantú, tanto en la etapa de transición como a partir del uno de enero del 2011, cuando ya como Gobernador Constitucional integre formalmente su gabinete.
 
Sustento de la hipótesis
La acción transcurre en un solo día, aquel que, después de estar doce años inactivo en la vida política, un ingeniero espera, en compañía de algunos familiares, compadres, amigos y panegiristas, el llamado para integrarse al equipo compacto del mandatario.
 
En pareja o individualmente los comparsas del “futuro secretario” llegan a la casa de éste; lo abrazan, lo colman de regalos, le juran lealtad, fidelidad y se ponen a sus órdenes. “Pa’ lo que se ofrezca”.
 
Los canapés y bebidas corren por cuenta del anfitrión, aunque no falta quien llegue con pastelillos o vinos de la mejor calidad. Y desde luego todos visten sus mejores galas.
 
Ellas, las damas, se enfundan en pieles y abrigos que combinan con alhajas caras; y ellos lucen desde smoking hasta frac, relojes de oro y sonrisas triunfalistas. Algunas de complicidad entre sí.
Hablan de su futuro en la cúpula del poder… y de lo que sigue después de la Secretaría, pero siempre bajo la batuta del “elegido” que no aparta los ojos del teléfono.
 
Así transcurren los minutos, las horas… sin que entre la ansiada llamada que el político espera para confirmar a su camarilla lo que tanto cacareó durante días.
 
Luego de varias horas de espera, los rostros empiezan a mostrar gesticulaciones de hastío, incredulidad, desesperación.
 
¿Y cómo no si el maldito teléfono nada que timbra?
 
Por fin ya entrada la noche “el elegido” es avisado de que la cartera pretendida ya está ocupada.
Se desploma, pierde la noción de las cosas y ni siquiera se da cuenta de que sus invitados y parentela lo van dejando solo con su amargura y habladurías, hasta el grado de llevarse las ofrendas con que llegaron y reclamarle “el atrevimiento de haberlos engañado”.
 
Así, esas 24 horas de espera, llevadas a la cinta, le permiten al espectador reflexionar sobre el significado del poder, los políticos de una época y los de las nuevas generaciones.
 
El parangón
No es fácil encontrar una copia de “La víspera”, pero si usted pretende incorporarse al equipo de trabajo de Egidio Torre Cantú y también al gabinete formal y tiene oportunidad de ver la cinta, aproveche el momento para hacer un parangón de cómo podría verse en estos momentos.
 
Sobre todo si aún no ha entendido la inutilidad de mantenerse junto al teléfono –convencional o celular, que para el caso da lo mismo--, en espera de la llamada.
 
Hago esta reflexión por sospechar que algunos aspirantes a formar parte del equipo compacto del gobernador electo empiezan a perder la ecuanimidad, sin entender que una indiscreción, un titubeo o un desliz, en los momentos actuales, podría marcar la diferencia entre ser o no tomado en cuenta, ya para trabajar a su lado en la etapa de transición o bien como virreyes del régimen que se estrenará al clarear el alba del año próximo.
 
Entonces, lo más recomendable es que consideren las horas y los días por venir como auténticos espacios para la reflexión y momentos de guardar.
 
Para ello tendrían que olvidarse de su protagonismo; y si no fuera mucho pedir, cerrar la boca que siempre tienen presta a efecto de darse a notar.
 
Hoy como nunca quienes pretenden ser promovidos en la administración pública deben esconder la cabeza y medir estratégicamente cada evento al que decidan asistir, incluidas las carnes asadas.
 
Y es que al calor de los tequilas pueden aflojar prenda, sin que todavía haya nada para nadie.
 
Por tanto, lo más sensato es cuidar las formas y no hacer tanta alharaca; menos generar expectativas entre sus seguidores, corifeos, panegiristas, mozos y caprichos, ya que la decepción pudiera resultar contundente y traumática.
 
Una lección de prudencia es la vertida por el creador del “nuevo Tamaulipas” y vendedor de sueños milenarios, Manuel Cavazos Lerma, quien a pregunta expresa de un reportero --antes de alcanzar la gubernatura--, aseguró que los proyectos políticos se acarician en privado.
 
En el caso que nos ocupa no está de más atender la recomendación del “Chaparrito bailarín” --así lo bautizó la periodista Isabel Arvide--, de modo que es pertinente aprender en cabeza ajena y guardar la compostura.
 
Algo más: aquellos personajes que hoy sientan que la Virgen les habla y por tanto ya se vean apoltronados en mullidos sillones al frente de las dependencias más codiciadas, deben tomar las cosas con mesura porque las decepciones calan hondo y la imprudencia podría llevarlos a cometer tonterías.
 
Surge la cita porque sé de algunos políticos que no han entendido que ponerse al tú por tú con el número uno de Tamaulipas igual podría llevarlos al ostracismo, aun cuando busquen falsos paternalismos y recomendaciones más allá del estado.
 
Relaciones bilaterales
Egidio Torre Cantú y Rick Perry sostuvieron un encuentro en Austin para reafirmar su compromiso de colaboración bilateral, ya que Tamaulipas y Texas comparten una franja fronteriza que no ha detenido su desarrollo económico, aun en los momentos adversos generados por la inseguridad y los fenómenos meteorológicos.
 
El mandatario texano externó a Egidio su deseo de trabajar con la administración que éste encabece a partir del uno de enero del 2011, y se voluntad para estrechar los lazos de cooperación y coordinación, como hasta hoy lo ha hecho con su homólogo y amigo Eugenio Hernández Flores.
Torre Cantú, por su parte, refrendó su compromiso de concretar las propuestas de su querido hermano, Rodolfo, dando prioridad a las relacionadas con la generación de empleos y mejorar la calidad de vida de los tamaulipecos.
 
Se hace camino al andar
*** En los días sucesivos, o quizá horas, habrán de surgir los primeros nombramientos formales del equipo que a Egidio Torre Cantú acompañará en la etapa de transición, por lo resulta estéril el barajeo de nombres.
 
*** Santiago Creel Miranda fuerte le respondió al Presidente.
 
*** Y con los pelos de la burra en mano, en cuanto al combate a la delincuencia organizada se refiere.
 
*** Pero nada han dicho los priístas, cuando fueron administraciones presidenciales con sus colores las primeras que diezmaron al gang del narcotráfico.
 
*** ¿Acaso por su proclividad a aventar la piedra y esconder la mano?
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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