Esta misma semana habría definiciones en cuanto a la conformación del equipo de Egidio Torre Cantú...
Por: Juan Sánchez-Mendoza09/08/2010 | Actualizada a las 23:03h
La Nota se ha leído 2154 Veces
+ Esta semana quedaría
conformado el equipo de Egidio + Su agenda contempla visitar
los 22 distritos electorales + Quien lo acompañe no tiene
amarrados cargos futuros + Gobernador electo trabaja ya
en la transición del poder Esta misma semana habría
definiciones en cuanto a la conformación del equipo de Egidio Torre Cantú.
Pero sólo del grupo compacto
que el gobernador electo requiere en la transición sexenal. De ahí que las designaciones
no garanticen a nadie su permanencia en los pináculos del ejercicio
constitucional, que habrá de estrenarse al clarear el alba del 2011.
Bajo esta perspectiva, es
interesante observar cómo desde ahora los pretendientes a subirse al nuevo
carro empiezan a desgarrase las vestiduras –situación que bien conoce el
mandatario electo--, y aunque se autonombran entes disciplinados no han dejado
de promoverse en los medios de comunicación masiva; e incluso se hacen los
“aparecidos” en todo evento público o privado que realiza el gobernador electo,
por lo que se les considera “colaboradores oficiosos”
Sin embargo sólo él, Torre
Cantú, sabe en quiénes y por qué confiar.
Y tan convencido está de ello
que la mayor parte de su tiempo más lo ocupa en afinar los detalles sobre la
gira que habrá de realizar para encontrarse con los líderes de opinión de la
sociedad civil que pueblan los 22 distritos electorales, que en definir lo que
por él ya está definido: los integrantes de su equipo. Entendimiento constructivo La transición gubernamental
luce tersa a estas alturas, cuando faltan poco más de cuatro meses para el
cambio de estafeta.
Más si consideramos el hecho
de que los mandatarios saliente y entrante juegan en un mismo equipo; y que
entre ambos existe pleno entendimiento.
Pero igual hay que destacar
que ambos están dispuestos a dar formalmente cabal cumplimiento a lo
establecido por la ley, en cuanto al proceso de entrega-recepción. Eugenio Hernández Flores y
Egidio Torre Cantú, sin embargo, cuidan hasta el mínimo detalle para que no
haya imprevistos durante el relevo en la administración pública estatal, que
habrá de darse en el ocaso del 2010.
Pero desde ahora se augura que
habrá continuidad en muchos de los proyectos que impulsa la actual
administración, en virtud de que se inscriben en una visión de largo alcance y
han mostrado su efectividad en beneficio de los tamaulipecos.
Obvio es que Torre Cantú habrá
de imprimir su sello personal en la profundización de los programas y planes; y
enfatizar en aquellas áreas que resulte necesario fortalecer, las corporaciones
encargadas de la seguridad pública y la dependencia de procurar empleo. Capacidad probada Hay coincidencia en que el
futuro se vislumbra promisorio, toda vez que el próximo gobernante ha
demostrado probada capacidad en el manejo de los asuntos públicos y con
antelación ha establecido la ruta por la cual habrá de transitar a lo largo de
seis años, ya que fue el responsable de diseñar el proyecto de gobierno del
extinto candidato gubernamental Rodolfo Torre Cantú, su querido hermano.
El grueso de esas propuestas y
compromisos obran en manos de miles de ciudadanos cuerudos, quienes durante la
pasada elección avalaron con su voto las ideas y documentos presentados por
Rodolfo, que Egidio ha retomado como suyas…
De esta forma no hay lugar
para pensar en que el nuevo gobierno vaya a enfrentar el menor sobresalto a la
hora de tomar las riendas del poder y empiece a operar en la vasta geografía
estatal.
Hay, también, un profundo
conocimiento de los aspectos políticos locales y regionales y, a la par, de la
problemática que hay que abordar de manera sistemática.
La improvisación es una
actitud que no existe en el esquema de referencia mental y práctico de Egidio
Torre Cantú, como ya lo ha demostrado en otros momentos en que ha tenido que
asumir otros cargos de representación popular.
En ese sentido, existe la
plena certeza de que Tamaulipas entrará a una etapa de logros y realizaciones
que le permitirán continuar destacando en el contexto nacional, teniendo como
base el trabajo eficiente y eficaz de un gobierno dinámico y moderno, integrado
por un equipo de servidores públicos profesionales.
Todos comprometidos con la
entidad y alineados al proyecto de Egidio.
El mandatario electo, estoy
plenamente convencido, sabrá ejercer un liderazgo democrático en el que el
común denominador sea cumplir con las expectativas generadas entre los diversos
segmentos sociales.
Y es que la congruencia es uno
de los valores que lo distinguen --aparte de generar confianza--, tanto en su
vida personal como en el ámbito público.
Algo que muchos políticos han
olvidado y que en el pecado llevan la penitencia al caer de la gracia ciudadana
y ganarse el repudio generalizado de la población.
Sólo es cuestión de fijar la
vista en los acontecimientos que ocurren en el ámbito nacional para comprobar
cómo muchos personajes que mueven los hilos del poder se han convertido en
verdaderas piltrafas humanas, al perder toda la credibilidad dada su enfermiza
manía de pretender jugar con la inteligencia de millones de compatriotas.
Aquí la lectura arrejaque
entonces no estaban preparados para asumir un cargo como el que ostentan.
Y conste que hablamos de
varios secretarios de Estado, legisladores y hasta del propio presidente de la
República.
En el caso de Egidio, bien
sabemos de su desarrollo político-administrativo, por lo que la gobernabilidad
del estado está garantizada.
Y es que Torre Cantú se
muestra sensato, ecuánime, inteligente; y como un ser bien nacido que repudia
la simulación. El manejo del poder Reza la sentencia que no hay
nada más embriagador que el triunfo, pero también nada más peligroso y esa es
una gran verdad, porque el éxito puede llevar a extralimitarse a quien lo
alcanza y obnubilar la capacidad de raciocinio, que es el instrumento por
excelencia, con el que ha de manejarse el poder.
De ahí la importancia en
abrevar en los estudiosos de los fenómenos políticos, los cuales recomiendan
actuar con prudencia y cautela, a la vez que se aprende a dominar las emociones
y no por contrario, una vez que se alcanza la victoria.
Sin lugar a dudas, cada
situación es diferente y en función de ello, la toma de conciencia
resulta fundamental el desarrollo de un proyecto.
El futuro implica nuevas y
distintas empresas, que es menester abordar con los enfoques y dinámica que el
momento y la circunstancia demanda, si el propósito apunta caminar hacia
adelante.
Hay que saber dónde detenerse,
qué cambios graduales impulsar, con qué amigos o enemigos y cuándo consolidar
lo alcanzado.
Es común que la euforia
provocada al ser un ganador coloque a la persona en un estado de
invulnerabilidad, al igual que lo vuelve hostil si alguien desconfía de su
fortaleza y comete la osadía de desafiarlo.
Por lo tanto, es el momento
del triunfo el punto en que hay que confiar más en la sagacidad y la
estrategia, a la vez que considerar tanto a la suerte como a la circunstancias,
como elementos cambiantes.
Resulta pertinente reconocer
que el poder tiene sus ritmos y pautas y, a partir de esta base, darle su
justa dimensión, a efecto de estar en capacidad de utilizarlos a favor de
la causa.
No se debe perder de vista que
la esencia de la estrategia consiste en controlar paso siguiente y la euforia
que provoca el éxito puede alterar la facultad de interpretar y dirigir los
acontecimientos que se avecinan.
Lo más común es que la
victoria se suba a la cabeza y vuelva al político un individuo demasiado
emocional, a la vez que muestra proclividad de quedarse en lo establecido y, en
el peor de los escenarios, vivir de la fama.
Este tipo de actitudes relajan
la capacidad de análisis objetivo y llevan al conformismo, al considerar en
forma errónea, que todo se encuentra bajo control.
De lo anterior se desprende
una lección, que no por sencilla carece de importancia: los hombres y mujeres
que conocen y manejan con efectividad el poder varían sus ritmos y pautas,
cambian, se adaptan a las circunstancias y responden, en lo inmediato, a las contingencias.
Es decir, jamás perdieron la
dimensión del lugar que ocupan y menos se marearon.
El símil del manejo del éxito
y los asuntos públicos, bien podríamos encontrarlo en una de las primeras
recomendaciones que hacen los instructores de equitación a los discípulos:
“antes de domar el caballo, hay que domarse uno mismo”. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas