Es el diálogo una práctica que habitualmente funciona cuando existe voluntad para alcanzar acuerdos más allá del interés unilateral, de grupo o político-partidista...
Por: Juan Sánchez-Mendoza03/08/2010 | Actualizada a las 22:25h
La Nota se ha leído 2106 Veces
+ Hernández Flores se reúne hoy con los 43
alcaldes + Firma de convenio refrenda que hay
entendimiento + Ediles de la oposición muestran voluntad
al diálogo + Crisis afecta a casi dos decenas de ayuntamientos Es el diálogo una práctica que habitualmente funciona
cuando existe voluntad para alcanzar acuerdos más allá del interés unilateral,
de grupo o político-partidista. Y es en los tres niveles de la administración pública,
precisamente, donde más se requiere la concertación como ingrediente sustantivo
de la gobernabilidad. El hecho de que entre dos actores o más haya diferencias
ideológicas o de credo, en nada impide su comunión si el objetivo es el mismo:
hacer del servicio público todo un apostolado. Pero si acaso alguna de las partes antepone la soberbia
por su mismo afán protagónico, difícilmente juntos accederían a estadios de
buen entendimiento. El desarrollo de cualquier municipalidad, por tanto, sólo
puede alcanzar el éxito cuando el jefe de la comuna logra trabajar en armonía
con el Gobernador; es decir, en una misma frecuencia y de manera coordinada,
observando (así) el claro objetivo de sumar esfuerzos orientados al beneficio
colectivo, pues comprobado está que sólo jugando en equipo es más fácil
alcanzar las metas trazadas. La sana relación entre el alcalde y el titular del Poder
Ejecutivo (estatal) resulta básica si acaso el edil pretende impulsar proyectos
de interés social; y más cuando es obligación suya procurar congruencia entre
el Plan Municipal de Desarrollo y su quehacer en el ayuntamiento. Por una razón muy simple: la credibilidad se gana en los
hechos, con obras, y no con discursos ni buenas intenciones. De ahí que el mandatario tamaulipeco mantenga
inquebrantable su voluntad de trabajar en armonía con los 43 presidentes
municipales de la entidad, a fin de que éstos, como él, concluyan sus
administraciones con más logros que tropiezos. Bajo esa tesitura vemos que Eugenio Hernández Flores no
para de animar el quehacer de los alcaldes --sin distingo de partido, raza,
credo ni ideología--, a quienes respalda con acciones concretas para que éstos,
también como él, sigan ejerciendo administraciones cercanas a la gente y de
visión municipalista; y del dicho ha pasado a los hechos --está plenamente
demostrado--, pues sus encuentros con los alcaldes han sido frecuentes durante
los cinco años con siete meses que lleva al frente del Poder Ejecutivo Estatal. La mano amiga El hecho de que el Gobernador otra vez extienda su mano
amiga a los presidentes municipales de Abasolo (Juan José Rodríguez Garza),
Antiguo Morelos (Carmelo Tinajero Castro), Gómez Farías (Francisco Javier López
Reyes), Güemez (Carlos Adrián Cárdenas González), Jaumave (Ricardo Quintanilla
Leal), Llera (Héctor Manuel de la Torre Valenzuela), Méndez (Gustavo Obregón
Palacios), Nuevo Morelos( José Ángel Mendoza Mandujano) y Soto la Marina
(Raquel Alonso Carmona), sin embargo ha generado especulaciones en detrimento
de los alcaldes identificados con Acción Nacional. Pero… ¿qué de malo tiene que esos munícipes se hayan
reunido ya en varias ocasiones con el Gobernador? Se lo comento por al menos cuatro razones: 1) ¿Acaso no es entendible que el mandatario y los
alcaldes dialoguen, siendo que su misma investidura en la administración
pública estatal y municipal así lo requiere?; 2) ¿Qué les impide a los ediles discernir con el
Gobernador los proyectos que buscan desarrollar en sus localidades?; 3) ¿La militancia partidista de los nueve presidentes
municipales que incluso han signado convenios de colaboración mutua en Casa de
Gobierno, es obstáculo para ponerse de acuerdo con el mandatario en la
construcción de obras, apoyos al campo, impulso a la educación, implementación
de programas de salud, etcétera..?; y 4) ¿No es preferible la concertación en un marco de
respeto mutuo que el distanciamiento que tanto alientan algunos promotores de
la confrontación? Ahora bien, si esa comunión se da en un marco de respeto
y tolerancia, ¿qué caso tiene darle una mala interpretación política? Le hago este comentario porque me han filtrado
información acerca de algunas reuniones sostenidas entre los nueve alcaldes
considerados de oposición, donde hubo quien sugirió formar un bloque pa’
exigirle al Gobierno estatal más recursos en lugar de buscarlos vía el diálogo. Pa’ fortuna de los involucrados esa propuesta fracasó por
al menos dos razones: a) el claro divisionismo que entre ellos existe, y b) la
firme voluntad mayoritaria para mediante el diálogo convenir planes y proyectos
de beneficio colectivo, sin distinción de plataformas ni colores partidistas. Por cierto, hoy en el salón de convenciones del Centro
Cultural habrá de reunirse el gobernador Eugenio Hernández Flores con los 43
presidentes municipales de la geografía tamaulipeca, a fin de firmar un nuevo
convenio para juntos, con obras y acciones de beneficio social, cerrar sus
administraciones. Ayuntamientos
insolventes Sobre el mismo asunto de los ayuntamientos, hoy es pertinente
abordar el tema del quebranto financiero que padecen muchos de éstos. No sé, con precisión, cuántos alcaldes solicitaron ayuda
al Gobierno del Estado para solventar el pago de salarios del mes de julio,
primas vacacionales, bonos y aguinaldos de su personal administrativo, pero
según me han dicho la cifra acaricia las dos decenas. En términos cuantitativos este escenario no pasa de ser
una simple estadística, tomando en consideración que podría disminuir
drásticamente con la ministración que la Secretaría de Finanzas está por
transferirles o ya les transfirió; o vía el otorgamiento de empréstitos con
cargo al presupuesto del 2011, que en estricto apego a la verdad tendrían qué
pagar los alcaldes relevistas. Sin embargo hay que analizar, desde el punto de vista
cualitativo, qué circunstancias pudieron provocar el quebranto financiero de
esos ayuntamientos que carecen de dinero para cubrir sus obligaciones. Ya no digamos en lo concerniente al pago de obras o
proveedores –dado que los contratistas o abastecedores (de insumos)
regularmente son gente sin mayores problemas económicos--, sino al aspecto
laboral, pues la amenaza de conculcar a sus trabajadores los sueldos y
prestaciones de ley a que tienen derecho es tanto como jugar con el hambre del
pueblo, lo que el Gobernador no está dispuesto a solapar de ningún modo y bajo
ninguna circunstancia. Sobre todo cuando sabemos que a los presidentes
municipales (que hoy piden ayuda y también a los que no), durante su tercer año
de ejercicio constitucional, el Gobierno del Estado les ha otorgado apoyos
extraordinarios, por lo que no tenían pretexto para dejar de cubrir (a la
burocracia por ellos mismos contratada) las dos quincenas de julio próximo
pasado y la primera parte del aguinaldo. A menos que esos alcaldes (que se dicen en quiebra)
antepusieran el bienestar de su parentela, compadres, amigos y socios, a la
necesidad de la clase trabajadora (aunque las dos últimas palabras
interprétense entre comillas). Por otra parte, cierto es que el Gobierno Federal ignominiosamente
dispuso recortar los recursos a los municipios en presente año; y que los
ayuntamientos priístas, igual en el 2009, han enfrentado cualquier cantidad de
obstáculos para acceder a las prerrogativas de ley, pero también es una
realidad que el Gobierno del Estado en ningún momento los ha abandonado. Lo prueba el hecho de que también existan ayuntamientos
que en sus arcas cuenten con dinero suficiente para cubrir, al menos, los
salarios de los próximos cinco meses y la segunda parte del aguinaldo, las
compensaciones y otros imprevistos del gasto corriente, en contraste con los
ediles derrochadores incapaces de prever en tiempo y forma esos pagos que son
un asunto de capital importancia. En fin, ya habrá tiempo de profundizar en cuanto a los
malos manejos del erario municipal, que hoy hacen lucir quebrados a cerca de
dos decenas de ayuntamientos. Y eso le corresponde al Congreso local, a través de la
Auditoría Superior del Estado. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas