La administración de los recursos económicos federales, según advierte la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es atribución exclusiva del Presidente.
Por: Juan Sánchez-Mendoza02/08/2010 | Actualizada a las 22:52h
La Nota se ha leído 2149 Veces
La
administración de los recursos económicos federales, según advierte la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es atribución exclusiva
del Presidente. Y al menos
hasta ahora no existe forma de disputarle en términos legales cómo, cuándo y
dónde ejercer el gasto. Por eso hay
colaboradores de Felipe Calderón Hinojosa que rehúsan compartir con los
gobernadores de extracción priísta la asignación del gasto social –incluso en
las entidades siniestradas por los fenómenos meteorológicos más recientes-- , a
fin de evitar que éste se realice equitativamente para ellos seguir
ejerciéndolo de manera centralista (como hasta hoy ocurre) en beneficio de los
estados que regentean militantes albicelestes. A ello obedece
que en el Senado de la República, la Conferencia Nacional de Gobernadores
(Conago), en los partidos políticos, las Organizaciones No Gubernamentales
(ONG’s), en los sindicatos y otras agrupaciones de la sociedad civil, aparte de
la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados (federal, por supuesto), pudiera mantenerse
firme la convicción de revisar el marco jurídico del Pacto Federal, pues
legalmente éste (ya) resulta atentatorio contra el mayoritario porcentaje del
pueblo que no simpatiza con el membrete de ultraderecha, pero sí tiene la
necesidad de esos recursos que le son conculcados. Y más en estos
momentos cuando la desgracia climatológica afectó miles de hogares en el
Noreste de México. Dicho en otras
palabras, hay una errónea interpretación del artículo 90 de nuestra Carta Magna
por parte de los secretarios federales Heriberto Félix Guerra y Francisco Gómez
Castañeda –el primero de Desarrollo Social (Sedesol), y el otro de Agricultura,
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa)--, pues los dos
amparan su proceder exclusivo y excluyente (en el manejo de recursos) con
desplantes centralistas que nada tienen qué ver con la disposición jurídica que
determina concentrar los dineros públicos para su repartición justa y
equilibrada.
Hago esta
reflexión ante la necesidad que existe de revisar el marco jurídico a fin de
que los 31 estados de la República Mexicana y el Distrito Federal, como
entidades libres y soberanas que son, tengan mayor participación en el manejo
de los ingresos recabados vía impuestos.
Sobre todo en
lo que respecta al manejo del rubro social, insisto, pues de cada peso que las
entidades fronterizas envían a la Federación ésta sólo les regresa alrededor de
cinco centavos y quizá hasta diez (cuando bien les va), obligándolas a
subsidiar a estados con índices graves de marginación y pobreza y, lo peor,
negándoles (a los regímenes subsidiarios) la oportunidad de ayudar a sus
pueblos directamente, pues ambos funcionarios, fieles a su doctrina derechista,
dan en agrupar políticamente el manejo de esos dineros.
En fin, el
tema es tan interesante que amerita otro análisis, fuera del reclamo social que
hoy existe ante la adversidad que sufren miles de compatriotas de Tamaulipas,
Nuevo León y Coahuila, que prácticamente todo lo perdieron al paso del huracán
“Alex”, la tormenta tropical “Bonnie” y las consecuentes lluvias que provocaron
el desbordamientos de ríos y presas y la inundación de miles de colonias,
ejidos, rancherías y congregaciones.
Sobre todo
cuando allá, en Los Pinos, malamente se interpreta el Pacto Federal. Actitud
retrógrada
Convencidos de
que la aplicación de los recursos federales en cuanto al rubro social hasta hoy
resulta errónea, los diputados federales de extracción priísta podrían darse a
la tarea de impulsar una iniciativa para reglamentar que los estados y
municipios definan las reglas de operación de esos dineros para evitar el
centralismo de éstos.
Algunos de
ellos han externado ya que las reglas actuales de operación de dependencias
como la Sedesol y la Sagarpa son retrógradas, ineficientes e injustas, ya que
entidades como Tamaulipas son desplazadas (en la aplicación de esos recursos) a
pesar de los altos impuestos que aquí se pagan y van a la Federación para su
manejo discrecional.
Esa actitud,
por donde quiera vérsele conlleva la peculiaridad de ir a rescate de quienes
menos tienen y más lo necesitan, para así poder recuperar parte de lo perdido
que, por cierto, no contempla el presupuesto de la Federación como recursos
emergentes ante siniestros de tal naturaleza –pues argumentan que para ello
existe el Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden)--, pero de los que el
Gobierno Federal bien haría en echar mano para auxiliar a su pueblo en
desgracia. Partido
descabezado La ausencia de
liderazgo en el Partido Acción Nacional (PAN), al menos aquí en Tamaulipas,
alienta una asonada entre parte de su militancia que no está dispuesta a
seguirle el juego a Francisco Javier Garza de Coss, quien ya ha sido rebasado
por algunos de sus propios compañeros que le sugieren renunciar por ser ésta la
única forma de reagruparse políticamente.
Incluso el
jefe albiceleste asoma paranoia al suponer que es en la administración pública
federal donde se gesta su caída –concretamente en las carteras que a nivel
nacional manejan militantes del PAN--, sin ofrecer argumentos valederos o
pruebas que sustenten su muy particular apreciación, y se exhibe como un “guía
político” desinformado al ignorar las declaraciones de quienes reclaman que
dimita.
En contraparte
algunos de sus detractores han puesto en marcha una campaña de descrédito como
táctica recurrente para sacarlo de sus casillas y así obligarlo a que renuncie. De ahí que
advierta, entonces, que Acción Nacional podría vivir otra vez momentos de
incertidumbre en su recuperación como alternativa política, merced a los
sainetes que registra un día… y el otro también. Todo a
consecuencia (primero) de un liderazgo más balín que las monedas de 1.50 pesos
y (en segunda) por el pobre resultado obtenido en las urnas en los comicios más
recientes. Mar de
inconformidades
En la
Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), aquí en Ciudad Victoria, cuando
menos, se ha consignado cualquier cantidad de quejas en contra de la Comisión
Federal de Electricidad (CFE) por los abusos cometidos en el cobro de sus
servicios.
Lamentablemente
la filiación partidista de su titular y el desconocimiento de la forma en que
se aplica la medición del suministro de energía eléctrica (esto por parte de
sus colaboradores), son la razón principal de que ninguna queja prospere y, por
el contrario, cuanta denuncia ahí llega pase a engrosar el archivo muerto.
Ante esa
actitud ya suman decenas de miles los consumidores que han optado manifestar su
irritación por otras vías y son muchísimos más los que ya estamos dispuestos a
secundarlos pa’ protestar contra el abuso. Se hace camino
al andar
*** La
cuantificación de los daños ocasionados por el huracán “Alex” y las
torrenciales lluvias de la tormenta tropical “Bonnie”, en Tamaulipas, se
aproxima a los mil 400 millones de pesos. *** La cifra
se lee sensacional, pero sigue pareciéndome corta comparada con el daño
causado. *** De
cualquier forma la asignación de recursos del Fonden para aplicarse en los 30 municipios
siniestrados sólo se conoce por declaraciones, pues hasta el momento las
víctimas ningún centavo han visto de esa partida del presupuesto federal, como
bien podría constatarlo el grueso de los afectados que tienden a perder hasta
la esperanza del socorro gubernamental, parafraseando aquella añeja frase que
reza: “pa’ que voy a tener hambre, si no tengo qué comer”. *** En los
días más recientes el Gobierno Federal ha difundido avances significativos en
su lucha contra la delincuencia organizada, y eso es plausible; pero no admite
interrogantes acerca de los operativos en que cayeron los facinerosos, lo que
provoca dudas acerca de la autenticidad de tales logros. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas