Faltan diez días para que en el estado de Arizona (USA) entre en vigor la ley antiinmigrante SB 1070, pero desde ahora se puede advertir que tiende al fracaso...
Por: Juan Sánchez-Mendoza19/07/2010 | Actualizada a las 22:46h
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+ La
mentada Ley Arizona tiende al fracaso absoluto +
Esto por la decisión unipersonal de Barack Obama +
Quienes se van del país nada tienen qué reclamar +
Falta visión humanista en la ayuda a damnificados Faltan diez días
para que en el estado de Arizona (USA) entre en vigor la ley antiinmigrante SB
1070, pero desde ahora se puede advertir que tiende al fracaso.
Es decir, a su
cancelación definitiva por orden directa de un tribunal estadounidense, y no
por las demandas promovidas allende el río Bravo por ocho países
latinoamericanos –Bolivia, Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua,
Paraguay y Perú--, aduciendo su inviabilidad por ésta resultar una clara
amenaza contra los más elementales derechos humanos.
Sobre todo porque
el presidente estadounidense, Barack Hussein Obama II, está decidido a impedir
el caos diplomático que pudiera derivarse tras su aplicación; y se ha sacado un
as de la manga al impugnar dicha disposición, bajo el argumento de que sólo el
Gobierno Federal tiene facultades legales para establecer o hacer cumplir la
política migratoria.
Esto significa
que la promotora principal de la ley antiinmigrante en Arizona, Janice Kay
Brewer –mejor conocida como “Jan”--, violentó el marco constitucional de su
país y abusó de su cargo como gobernadora en la toma de una decisión que
jurídicamente es responsabilidad propia del Congreso y la Corte Suprema de
Justicia.
De ahí que
resulte ocioso que los políticos de acá de este lado, encaramados en cualquiera
de los tres poderes de la Unión y en los tres niveles de Gobierno, pretendan
capitalizar el hecho al aducir que gracias a su intervención se cancela en
definitiva el proyecto xenofóbico. Medida necesaria Con respecto al
fracaso de la ley antiinmigrante, debo advertir que es lo mejor que pudiera
ocurrir en los días sucesivos, ya que de aplicarse la medida (a partir del
próximo día 29) seguramente habría rompimientos en las relaciones bilaterales
de los Estados Unidos de Norteamérica con casi todos los países de América
Latina.
Desde México
hasta Argentina. Y eso a Barack Obama le significaría el descrédito no sólo con
las naciones que mantiene bajo su dominio de una u otra forma, sino hasta con
sus propios gobernantes, ya que cientos de miles de ellos han ganado la calle
para rechazar esa reglamentación racista, inhumana y xenofóbica. Fenómeno controvertible Por otra parte,
hay que considerar que cuando menos en México la migración es un fenómeno poblacional
que consiste en abandonar (prácticamente) el lugar de origen para establecerse
en otra región –en el mismo país o en el extranjero--, regularmente por causas
económicas o sociales, que van desde la pobreza, falta de empleo, la codicia de
una riqueza inmediatas o bien la disfunción para integrarse a la sociedad
local.
A partir de esa
premisa, quienes dejan a su tierra y a su gente para ir en busca de otros
horizontes adquieren la calidad de emigrantes, pero en su andar son calificados
como inmigrantes al pretender establecerse en un lugar ajeno a sus costumbres.
Refiero el hecho
porque hasta hoy los especialistas en la materia y el mismo Gobierno Federal
muestran clara incapacidad para enfrentar el problema, que ahora sacan a flote
simple y llanamente para justificar la utilización de recursos económicos del
erario.
Es más, hasta el
lujo se dan de publicitar cualquier estadística que no levantan ni les consta,
pues así conviene a su pretensión de alcanzar una popularidad también harto
cuestionable.
Lo que en verdad
ocurre, es que el tema de los inmigrantes ni razón tiene de causar tanto
revuelo, pues los compatriotas aquí (en México) nacidos que por su propia
voluntad decidieron marcharse del país sin importarles abandonar hijos, mujeres
y padres –menos la República Mexicana--, son los menos y en lo personal
resultan generalmente hasta apátridas, al buscar ser considerados residentes
y/o ciudadanos estadounidenses, cuando no fueron capaces en su propia casa, de
pujar y empujar por un futuro más promisorio, ya que más los atraen los
reflectores del llamado primer mundo.
Quienes habitamos
acá, de esta lado de la frontera, y somos productivos y rehusamos ser atrapados
por el “sueño americano”, labrando la tierra y haciendo surcos empapados de
sudor porque igual le apostamos a una vida más decorosa, ni siquiera pensamos
en abandonar nuestra Patria, donde con todo y los vaivenes económicos e
inseguridad subsistimos sin ser presa del yugo opresor.
En fin, el tema
da para esto y mucho más, pero sí quiero dejar en claro que cuando un hombre
busca sólo la comodidad y es incapaz de luchar codo a codo con su gente,
emigrando de su tierra para buscar en otras latitudes del extranjero lo que por
derecho y/o esfuerzo propio no es capaz de lograr en su lugar de origen,
tampoco debiera reclamar privilegios ni el país que abandona y menos allá en el
extranjero donde tanto se desprecia a los mexicanos. Falta de visión “Gobernar es
decidir”, decían los griegos en la antigüedad.
Pero a Felipe
Calderón Hinojosa esa frase le queda tan grande como grande siempre le ha
quedado la silla presidencial.
Por eso hasta hoy
no ha logrado privilegiar la democracia y menos el federalismo. Su falta de
visión le ha impedido plantear programas y metas alcanzables necesarias para
garantizar la seguridad jurídica y la paz social hacia el interior del país; y
además le imposibilita cumplir con los compromisos adquiridos por él y
sus colaboradores.
Como ejemplo
tenemos los millones de pesos que no se han entregado a las entidades
federativas siniestradas por los más recientes fenómenos meteorológicos --donde
los gobernadores son de extracción priísta o perredista--, utilizando el
pretexto de que no sabe de dónde sacarlos o que su aplicación ya está en
trámite.
Los mandatarios
del noreste, sin embargo, han sido firmes en su posición, pues actúan conforme
a Derecho y dentro del marco normativo su reclamo es legítimo, dado que el
dinero que exigen está plenamente justificado con la desgracia que se vive en
Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. En fechas
recientes el señor de Los Pinos de cara al pueblo ofreció toda la ayuda
necesaria para auxiliar a los miles y miles de damnificados.
Pero no ha
cumplido y quizá jamás cumpla, ya que la opulencia en que él vive le impide ver
las necesidades del pueblo mexicano.
Ahora falta que
sus asesores le digan que aun cuando el Estado sea obra humana carece de la
dignidad ontológica de los individuos, y que por eso no puede permitir ni
aguantar los golpes bajos del hambre cotidiana.
También falta que
el inquilino de Los Pinos entienda que aun cuando sólo unos cuantos lleven las
riendas políticas del Estado Mexicano, todos los ciudadanos tenemos derechos y
obligaciones, pues el servicio público, a diferencia de lo que se piense
actualmente en Palacio Nacional, está obligado a la asistencia de los más
necesitados. Amenaza presidencial Por otra parte,
no deja de causarme preocupación la pública amenaza vertida por el equipo de
prensa de Felipe Calderón Hinojosa en contra de quienes osamos criticar al
Gobierno Federal. En lo personal
mucho gusto me daría que en el señor de Los Pinos se aplicara aquella frase que
reza: “perro que ladra, no muerde”.
Pero después de
saber que está decidido a respetar la libertad de expresión, “pero con
límites”, tengo la impresión de que sus amenazas más recientes podrían marcan
el inicio de una política autoritaria, revanchista y represora, donde la
crítica y los críticos estamos destinados a ser el blanco del garrote
gubernamental, como en su tiempo y circunstancia lo pretendieran sus antecesores
(priístas y no priístas).
Ojalá y no, por
salud del propio país. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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