“Una imagen dice más que mil palabras”, refieren los colegas de la lente cuando hablan de lo importante que es su trabajo…
Por: Juan Sánchez-Mendoza18/07/2010 | Actualizada a las 22:58h
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+ Miles de víctimas esperan auxilio gubernamental + Los recursos no llegan, pero mucho se cacarean + La sociedad civil ofrece su ayuda por humanismo + Gobernadores electos, unidos contra inseguridad “Una imagen dice
más que mil palabras”, refieren los colegas de la lente cuando hablan de lo
importante que es su trabajo…
Y la razón les asiste.
Más cuando la fotografía parece cobrar vida y muestra lo que con
lenguaje oral o escrito es tan difícil describir: el dolor humano.
Esta apreciación también la confirman las millones de gráficas y decenas
de videos obtenidos en el noreste del país al paso del huracán “Alex” y en los
días subsecuentes –concretamente en 30 municipios de la geografía tamaulipeca,
la ciudad de Monterrey (Nuevo León) y algunas localidades de Coahuila--, pues
provocan no sólo conmiseración por tanto daño causado, sino impotencia entre
quienes las hemos visto para socorrer directamente a nuestros conciudadanos.
Sobre todo nos duele no poder viajar a brindarles asistencia personal
cuando las crudas e indescriptibles imágenes (en la palabra escrita) reabren
heridas que considerábamos cicatrizadas –es el caso de los que en carne propia
vivimos el terremoto de 1985 en la Ciudad de México--, y estamos enterados de
que la ayuda tan cacareada por el Gobierno Federal no llega en tiempo y forma.
Sólo migajas, y hasta eso con el condicionamiento de entregarlas nada más a quienes
estén inscritos en un padrón mal elaborado de damnificados, como si en la
desgracia las miles de familias afectadas tuvieran tiempo para realizar
trámites burocráticos.
Por eso destaco la actitud humanitaria y de franca solidaridad con las
víctimas del fenómeno meteorológico que ha asumido la propia sociedad civil,
pues espontáneamente ésta convocó a la Nación entera para tenderles la mano a
los afectados por el huracán. Y lo explico por qué: a) Por parte de la sociedad civil de todo el país, se ha concretado la
recolección de víveres, agua potable, medicamentos y ropa, que de inmediato se
hicieron llegar a los gobiernos de las entidades azotadas por el fenómeno
meteorológico; b) En lo que toca a la sociedad de Tamaulipas, se ha hecho lo propio,
pues a través de brigadas ha recaudo cobertores, ropa, calzado, agua
purificada, alimentos no perecederos, material de curación y medicamentos, a
fin de enviarlos a las zonas afectadas; y c) Con respecto a la ayuda del Gobierno del estado, hasta donde tengo entendido,
igual se recolectan medicamentos, comida enlatada, cobertores y ropa, pues el
mandatario estatal sabe que es momento de solidarizarse con sus conciudadanos y
que además de dinero para la reconstrucción es urgente alimentarla y prevenir
enfermedades.
Sobre el mismo tenor, Usted como el que esto escribe sabemos que el
Gobierno Federal dispuso ayuda a los damnificados y refiere cifras millonarias
para la reconstrucción de las comunidades afectadas, que, en el mejor de los
casos se antoja lógico, pero en el peor de los escenarios se ve como una ayuda
política porque los recursos sólo aterrizarían a través de los políticos
enviados por Los Pinos y no se otorgarían directamente a los afectados. Y ahí
están las pruebas que no me dejan mentir, tanto en la frontera como en la zona
centro y sur del estado, donde hay cerca de 400 mil víctimas.
Como fuere, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa tiene la obligación
de ordenar que se destraben los recursos del Fondo de Desastres Naturales
(Fonden) y también tiene, por qué no decirlo, la oportunidad de desagraviarse
con sus gobernados al enviar la ayuda que tanto se requiere –no sólo monetaria,
sino igual en especie--, a menos que la desgracia que sufre el noreste tampoco
le lastime.
En su época, Miguel de la Madrid Hurtado (19 y 20 de septiembre de 1985)
fue rebasado por la sociedad civil que se batió entre los escombros para
recuperarse de la furia sismológica, mientras el auxilio extranjero se dio
también casi de inmediato, en tanto los órganos del Gobierno Federal querían
resolver, por decreto, tanto dolor causado por el desastre natural.
Recuerdo bien el desenlace porque entonces, igual que podría ocurrir
ahora, la Presidencia de la República dispuso cientos de millones de pesos que
nunca “aterrizaron” donde debían, merced al burocratismo y rapiña de los
funcionarios. Los “iluminados” Algunos de los tantos aspirantes a probar las mieles del poder
político-administrativo –en el caso de los presidentes municipales, síndicos,
regidores y diputados locales que ya cuentan con constancia de mayoría--,
miran con desagrado a los periodistas que rehúsan convertirse en corifeos
de cuanto hacen o dicen, por creer ellos que en verdad brillan con luz propia.
Sin embargo
olvidan que la prensa, así como los ayudó en su lento aprendizaje político,
igual puede cavar su tumba al exhibir los excesos y debilidades que
caracterizan su actuación oportunista. Presupuesto discordante Con la clara
intención de preparar el ambiente para que la noticia no caiga de sorpresa a
los miembros del “gabinetazo” (formado ya por puros “cuates”) ni a los
gobiernos estatales, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP)
adelanta que: 1) El
presupuesto federal del próximo año será austero y restrictivo; 2) Habrá
recortes de personal; y 3) Menores
recursos para las entidades. Esta simple
filtración de lo que Felipe Calderón Hinojosa busca para el año próximo, ha
despertado inquietud entre las fracciones legislativas de todos los partidos
con registro oficial: Convergencia, PAN, Nueva Alianza, PRD, PRI, PT y PVEM.
Sobre todo
porque desde ahora se avientan buscapiés con el propósito de insistir en que la
Cámara de Diputados –federal, por supuesto--, contemple como solución única,
para evitar más recortes, sacar avante una reforma constitucional al gusto del
señor de Los Pinos.
En caso
contrario, ¿de qué monto sería el apretón del cinturón?
Eso no lo sabe
ni el mismo jefe del Ejecutivo Federal, pero sí amenaza para que los gobiernos
estatales y el Congreso de la Unión lo apoyen en su obsesión de sangrar aún más
a los mexicanos, so pena de seguir castigando las partidas presupuestales. Tránsito municipal Sé bien que en los estacionamientos privados Tránsito municipal no tiene
injerencia, pero en el caso de los centros comerciales, hasta donde entiendo,
existe un convenio para que los agentes viales realicen labores igual que en
los estacionamientos de los inmuebles oficiales.
Pero en los municipios más poblados de Tamaulipas se da el caso de que
los uniformados le temen tanto al influyentismo de los automovilistas que son
incapaces de prohibir a estos utilizar los espacios reservados para los
discapacitados.
En los estacionamientos de Soriana, GranD’, Wall Mart, Sam’s Club, los
hospitales, aeropuertos, centrales camioneras y otros espacios destinados al
mismo fin, cuando menos, he observado falta de conciencia ciudadana, pues
muchos abusivos conductores sin ningún impedimento físico –aunque sí mental, es
obvio--, valiéndoles madre ocupaban los cajones pintados de azul y visiblemente
rotulados con el emblema de los discapacitados.
Afortunadamente un servidor no padece enfermedad alguna que me lleve a
ocupar los espacios que le comento. Sin embargo al ver la ruindad de quienes
por flojera sí lo hacen, no por estar impedidos físicamente, lo menos que pensé
fue en su pobreza moral. Se hace camino al andar *** En un restaurante de Boca del Río –municipio jarocho--, se reunieron
a comer e intercambiar puntos de vista los gobernadores electos de Tamaulipas
(Egidio Torre Cantú), Javier Duarte (Veracruz) y Roberto Borge Angulo (Quintana
Roo).
*** Uno de los temas principales, por no decir el principal, fue
establecer una agenda común en materia de seguridad pública, ya que los tres
entienden perfectamente que la esperanza de sus próximos gobernados es,
precisamente, que el espectro de la inseguridad sea no sólo ahuyentado de esas
tres entidades, sino desterrado con la ayuda del Gobierno Federal y de la
propia sociedad civil. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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