Cierto es que nada hay más embriagador que el triunfo. Pero tampoco nada más peligroso cuando no se está preparado para el éxito...
Por: Juan Sánchez-Mendoza15/07/2010 | Actualizada a las 23:20h
La Nota se ha leído 1994 Veces
+ Alcaldes y diputados electos no dominan emociones + Falta mucho trecho por recorrer y exhiben
ansiedad + La CFE se rehúsa pagar electrodomésticos dañados + Convergencia, PRD y PT, en alianza rumbo al 2012 Cierto es que nada hay más embriagador que el triunfo. Pero tampoco nada más peligroso cuando no se está preparado para el
éxito.
Y es que la victoria puede llevar a extralimitarse a quien la alcanza y
obnubilar su capacidad de raciocinio, que es el instrumento (por excelencia)
con que ha de manejarse el poder.
De ahí la relevancia que hoy cobran los estudiosos de los fenómenos
políticos, quienes recomiendan a todo tipo de representante popular electo
actuar con prudencia y cautela mientras aprenden a dominar sus emociones y no
por contrario, buscar el equilibrio mental una vez que asumen el poder.
Sin lugar a dudas cada situación es diferente, en lo que toca a los
alcaldes y diputados locales electos (sin importar credo, colores e ideología),
pero cualquiera que sea el caso la toma de conciencia resulta fundamental en el
desarrollo de todo proyecto.
Sobre todo porque el futuro implica nuevas y distintas empresas que es
menester abordar con los enfoques y la dinámica que el momento y la
circunstancia lo demanden, si el propósito apunta caminar hacia delante, claro
está. Y no en reversa, puesto que también el retroceso significa un cambio.
No obstante resulta común que la euforia provocada al recibir
formalmente las constancias de mayoría coloque a los actores políticos en un
exceso de confianza, al tiempo que los vuelve hostiles si alguien recela de su
fortaleza y comete la osadía de criticarlos.
Por tanto, es el momento del triunfo el punto de partida en que hay que
confiar más en la sagacidad y la estrategia para los tiempos que vienen, y
precisamente el mejor momento para considerar tanto a la suerte como a las
circunstancias como elementos cambiantes.
También resulta pertinente reconocer que el ejercicio del poder tiene
sus ritmos y pautas y, a partir de esa base, ubicar en su justa y real
dimensión a toda la sociedad participante en el proceso, a efecto de estar en
capacidad de seguir pidiéndole su apoyo y solidaridad con la causa.
No se debe perder de vista que la esencia de la estrategia consiste en
controlar el paso siguiente y que la euforia que provoca el triunfo puede
alterar la facultad de interpretar y dirigir los acontecimientos que se
avecinan, aun cuando la coronación se dé hasta el ocaso del 2010.
Insisto en el tema porque lo más común es que la victoria se suba a la
cabeza y vuelva al político un individuo demasiado emocional. Y merced a ello,
ya encaramado en el poder, muestre proclividad de imitar lo establecido (pa’ no
trabajar de más) y, en el peor de los escenarios, querer vivir de la fama.
Este tipo de actitudes merman la capacidad de análisis objetivo y llevan
al conformismo, al considerar en forma errónea que todo se encuentra bajo
control, cuando es sabido que en su mayoría no controlan ni a su propia
parentela.
De lo anterior se desprende una lección, que no por sencilla carece de
importancia: los hombres y mujeres que conocen y manejan con efectividad el
poder, varían sus ritmos y pautas, cambian, se adaptan a las circunstancias y
responden en lo inmediato a las contingencias, por saber que el camino que les
queda por recorrer en sus carreras políticas es largo y está plagado de
obstáculos.
Es decir, los profesionales de la política jamás pierden la dimensión
del lugar que ocupan y menos se marean en la víspera de acceder a una nueva
cartera de poder.
El símil del manejo del éxito y los asuntos públicos, bien podríamos
encontrarlo en una de las primeras recomendaciones que hacen los instructores
de equitación a los discípulos: “antes de domar el caballo, hay que domarse uno
mismo”.
Sin embargo sé de algunos alcaldes y diputados electos que ya perdieron
el piso cuando todavía faltan meses para tomar posesión de sus cargos.
Por eso rehúsan pagar los favores que otrora mendigaron.
Luego les doy nombres y pormenores, no vaya a ser que se irriten y
empiecen a ver moros con tranchetes como lo hace el relevo de Óscar Luebbert
Gutiérrez. Evasivas de la CFE Hace
días hubo apagones en todo Victoria (igual que en muchos otros municipios),
producidos por las lluvias y vientos del huracán “Alex” e inmediatamente por la
tormenta tropical “Bonnie”, ocasionando daños severos a cualquier cantidad de
climas.
Pero
en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se niegan a reconocer su culpa y
además, con toda desfachatez, evaden la responsabilidad al decir que los
aparatos se averiaron por viejos y no porque su tendido de suministro eléctrico
es viejo, obsoleto e inseguro.
Pocos
fueron los afectados que llegaron hasta la Procuraduría Federal del Consumidor
(Profeco) a presentar formalmente su queja, ya que en el pasado también
sufrieron la pérdida de otros aparatos electrodomésticos merced a los cortes
abruptos del servicio (dizque por mantenimiento), sin que en esa dependencia
hicieran nada para obligar a la CFE a reparar el daño ocasionado.
Ya
ve usted que los postes de madera lucen enormes grietas y están a punto de
desplomarse en cualquier momento, amenazando con dejarnos más tiempo sin luz y,
lo peor, poniendo en serio peligro la vida de los transeúntes y vecinos de los
lugares donde hay mástiles tronados, cableado trozado y enredado como telaraña
y transformadores que en cualquier momento podrían precipitarse.
De
cualquier forma los usuarios seguimos pagando puntualmente las altas tarifas
que a su libre arbitrio cobra la CFE, pues de lo contrario el servicio se nos
cortaría inmediatamente y hasta nos retirarían (de nuestros domicilios) los
medidores, obligándonos a pagar reconexión (si bien nos va, pues en la mayoría
de los casos hay que hacer un contrato nuevo), un medidor y hasta “mordida”
para que los empleados técnicos se hagan de la “vista gorda” y no reporten “la
necesidad” de supervisar toda la instalación, por si hubiera por ahí algún
cablecillo mal oculto. Servicio oneroso En
ésta que se supone es la temporada más calurosa del año, de los miles de
usuarios del servicio eléctrico pocos son los que se atreven a encender por
largos espacios los aires acondicionados –aun cuando los estudiantes están de
vacaciones y son quienes más reclaman su uso--, puesto que las tarifas son
altamente lesivas para toda economía familiar, como bien podemos comprobarlo al
visitar las sucias oficinas donde se recauda el cobro.
Sin
embargo el Gobierno Federal se niega a la reclasificación de tarifas, aduciendo
que la producción de energía es costosa y por eso se vende cara.
En
parte tiene razón --en el entendido de que la manutención de la burocracia de
la CFE cuesta mucho dinero al gobierno--, pero en un análisis estricto, no, ya
que aquí en Tamaulipas se genera suficiente electricidad y no es necesario que
se especule ni menos se sangre a los usuarios como actualmente ocurre.
Por
desgracia la CFE aquí ha encontrado un rico filón; y su negativa a realizar
estudios serios para medir las altas temperaturas que deriven en la reducción
de tarifas, es por temor no sólo a verse exhibida, sino a dejar de percibir los
miles de millones de pesos que mensualmente ingresan a sus arcas.
Ello
nos obliga a vivir como perros sin aliento echados a la sombra.
Y lo
digo sin afán de ofender a nadie, pues esta temporada del año es cuando más
fuerte nos pega el calor.
La temporada
coincide con el solsticio de verano, que los astrónomos ubican con la
constelación Can Mayor y su estrella Sirio “La abrazadora”, de donde se
desprende la frase tiempo de perros. En
fin, ese es otro cantar, que en nada justifica los excesos de la CFE. Se hace camino al andar ***
Son tres partidos los que ya preparan una gran alianza con miras al 2012
(Convergencia, PT y PRD), a fin de impedir que el Revolucionario Institucional
retorne a Los Pinos por la puerta grande. ***
Y no descarte Usted que en lo sucesivo haya pronunciamientos del PAN para
incorporase a es capirotada política. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas