El juego sucio es característica inherente de los políticos que con trabajo limpio no pueden reclamar las candidaturas...
Por: Juan Sánchez-Mendoza18/01/2010 | Actualizada a las 21:48h
La Nota se ha leído 2351 Veces
Hay quienes buscan candidaturas mediante el
juego sucio
En la selección sólo tendrían cabida los más
posicionados
El ‘destape’ sexenal, según rumores, habría
sido aplazado
Las finanzas del ayuntamiento de Victoria,
sufren parálisis
El juego sucio es característica inherente de los
políticos que con trabajo limpio no pueden reclamar las candidaturas a las
presidencias municipales y diputaciones locales. Por eso gustan soltar rumores a la prensa que no alcanzan
su cometido merced a la ligereza de los planteamientos –la mayoría de las
veces--, o porque el receptor, por convicción propia, se rehúsa a magnificar
supuestos que en nada contribuyen a la objetividad periodística y sí, por el
contrario, a la real pérdida de credibilidad tanto de él como de la prensa en
su conjunto. El comentario surge porque (a últimas fechas) algunos
periodistas hemos sido bombardeados con información que refiere ciertos
deslices en la vida privada de algunos aspirantes a legisladores y alcaldes,
sin que los autores de la embestida se atrevan a dar la cara. Ya por cobardía, o, como ellos argumentan, “por razones
obvias”. A este respecto debo advertir que la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos es muy clara al consignar que la
libertad de expresión debe respetarse siempre y cuando no atente contra la vida
privada de los individuos. Pero hay quienes arguyen que un político no tiene
vida privada, en clara alusión a su afán de ganar espacios a través de noticias
escandalosas, con las que intentan lograr popularidad hacia el interior de los
partidos y entre la opinión pública, aunque esto último a menor escala. Por tanto, en lo sucesivo y hasta la víspera de las
contiendas internas, si es que se éstas se oficializan, seguramente arreciarán
los golpes bajos que refieran el mal comportamiento de fulano, zutano o mengano
(en su vida privada), sin que nada ni nadie pueda frenarlos aun cuando se
tratare de simples especulaciones, porque igual que los periodistas éticos
existen vividores del oficio que en el chantaje y la extorsión encuentran su
modus vivendi. En lo que respecta a la prensa profesional –los lectores
bien que la ubican--, ésta difícilmente haría eco a la infamia, a la diatriba,
o, en su caso, a la reproducción de versiones que no le constaran. El tema viene a colación porque a mi correo electrónico
ha llegado cualquier cantidad de anónimos que consignan supuestos malos
comportamientos de algunos aspirantes; su probable afición por las drogas, el
alcohol y las mujeres ajenas; amén de algunas tropelías familiares que
supuestamente ellos han cometido o son autoría de su parentela. Igual hablan de situaciones que sí están enmarcadas en su
actividad política, como son el origen de los dineros presumiblemente ilícitos
que podrían utilizan en sus campañas de proselitismo; el abuso de influencias
con las que buscan lograr su cometido, y algunos actos de corrupción en los que
supuestamente se han visto involucrados. Pero eso es harina de otro costal. Y de ello hablaré en futuras colaboraciones, pues hoy me
ocupa simplemente la necesidad de aclarar que no soy, ni pretendo ser,
repetidor de especulaciones. Ni menos tengo interés en entrometerme en lo que
no me importa; o sea, en la vida privada de los aspirantes. Lamentablemente muchos de ellos han caído en el juego de
sus pares y están más ocupados en querer curarse en salud que en los procesos
interpartidistas para designar candidatos. Aspirantes intranquilos Sin poder disimular la fobia que sienten por la prensa
crítica, algunos aspirantes a las candidaturas del PRI andan inquietos porque
ya está determinado el método de selección interna y quizá resulten anulados
con un simple plumazo. Muchos dan la apariencia de participar en este proceso
pre-electoral más a la fuerza que por convicción propia; y si aún no resuelven
sus conflictos de intereses y sus lealtades divididas entre su pasado y su
presente, es porque carecen del carácter para decidir en qué equipo juegan, a
quién sirven, qué intereses representan en realidad. Y es que luego de abjurar de sus promotores --con
posturas por demás ambiguas--, los aspirantes nacidos para perder han sufrido
tal desgaste que sus figuras hoy sólo mueven a la incredulidad, a la
desconfianza, al descrédito, por lo que podrían también ser marginados en la
campaña que sigue. Así, durante el ensayo que practica el Comité Directivo
Estatal (CDE) –pese a que sus jerarcas pudieran negarlo como tal--, un buen
número de aspirantes que ya se sienten marginados a duras penas puede contener
su inconformidad. Por lo mismo dan bandazos y muestran su ambivalencia
política, tanto como en el pasado. Ellos mismos han querido imponer un viejo y gastado
libreto que choca con los aires de libertad política exigidos en cualquier
institución democrática; y no comulgan con la prensa crítica porque ésta ha
puesto el dedo en la llaga, que es donde más les duele. Con su miopía extrema, esos ilusos también están
perdiendo la oportunidad de coadyuvar a la transformación del PRI, que de
agencia de colocaciones podría convertirse en un auténtico y legítimo partido
representante de la sociedad. Y son esos mismos frustrados –los que no tienen confianza
en sí mismos y menos en sus semejantes--, quienes están echando por la borda la
quizá última oportunidad que tienen para crecer en el ámbito político estatal,
puesto que de potenciales innovadores partidistas podrían convertirse en
detractores, dado que la misma estructura partidista y los miles de
simpatizantes del tricolor ya están cansados de tanto rollo. Esta situación, por otra parte, bien que la aprovechan
las huestes de Acción Nacional y del Partido del Sol Azteca, pues según los
análisis serios bien podrían aprovechar los escurrimientos causado por
berrinches e inmadurez política. Estemos alertas, pues, porque el enemigo ha aparecido en
casa. Requisitos ineludibles En la jornada electoral de julio próximo, el PRI, como
membrete, no influirá en los sufragantes tanto como sus propios candidatos a
las presidencias municipales y diputaciones locales. De ahí la necesidad de que el proceso selectivo interno
contemple sólo a quienes tengan probada capacidad de convocatoria, madurez
política y cuenten con dinero suficiente para invertir en campañas de tal
envergadura. En caso contrario, lo mejor sería esperar nuevas
oportunidades... cuando todo vuelva a ser gratis y su majestad, “el dedo”,
recupere fuero. El proceso interno tricolor, de cualquier forma, está
obligado a dar cabida a todos los nombres surgidos en las encuestas, sondeos de
opinión y estudios de comportamiento político, que si bien es cierto tampoco
son garantía de nada, al menos tienen el aval de ciertos cotos de poder; de los
grupos de interés que influyen en la entidad; o de la “cargada” que generan sus
mismos gremios. Se hace camino al andar *** En los corrillos políticos se dice que el “destape”
del candidato priísta a la gubernatura de Tamaulipas debió haberse dado el fin
de semana que nos antecede, pero ningún reproductor de esa “volada” pudo
sustentar esa hipótesis con argumentos valederos, porque simple y llanamente no
los tienen. Es decir, sólo abordaron el tema a la ligera. *** Incluso se habló de jaloneos allá en el Comité
Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, como si la decisión fuera responsabilidad de
Beatriz Paredes Rangel y sus panegiristas y no, como debe ser, del jefe
político estatal que acrecienta su liderazgo cotidianamente. *** Hasta la víspera, el ayuntamiento de Victoria mantuvo
(y quizá todavía mantienen) prácticamente paralizadas sus actividades
financieras, por lo que una gran lista de proveedores, contratistas y
prestadores de servicios esperan con impaciencia les liquiden lo adeudado. *** Hay burócratas municipales que dicen y aseguran que
la contracción obedece al berrinche de Arturo Díez Gutiérrez por de antemano
saber que él no sería el elegido para suceder al gobernador Eugenio Hernández
Flores. Y pué que tengan razón, ya que “El talamontes” ha exhibido tal soberbia
que no buscaría culpables de su derrota, sino quien se la pague… Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas