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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Suma de esfuerzos

El proyecto que Erick Silva Santos ha desarrollado para desaguar una gran parte de la zona urbana y rural de Matamoros en tiempos de lluvia, rebasa...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 09/07/2010 | Actualizada a las 08:25h
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+ Silva Santos plantea a Calderón obra de beneficio social
+ El señor de Los Pinos promete ayuda ante la adversidad
+ Eugenio da muestra de que mucho le interesa su pueblo
+ Resulta necesario taparle la boca a burócratas locuaces
 
El proyecto que Erick Silva Santos ha desarrollado para desaguar una gran parte de la zona urbana y rural de Matamoros en tiempos de lluvia, rebasa los trescientos millones de pesos.
 
Pero esa cantidad poco significa ante el beneficio que tendrían los habitantes citadinos y de la zona rural, pues se trata de la construcción de un dren a cielo abierto que permita desfogar oportunamente el agua proveniente de las precipitaciones pluviales.
 
Para llevar a cabo la obra de infraestructura hidráulica, el alcalde fronterizo pidió al presidente Felipe Calderón Hinojosa que lo apoyara con recursos, lo que significa que en lo sucesivo Matamoros dejaría de sufrir desgracias en el patrimonio de sus habitantes, ya que el nivel de agua en tiempo de lluvia ha alcanzado hasta las ocho pulgadas.
 
Testigo de ello fue el gobernador Eugenio Hernández Flores, quien en Matamoros estuvo ayer para atender al jefe del Ejecutivo Federal durante su visita a Tamaulipas para constatar el daño causado a la entidad por el huracán “Alex” y la contingencia que se espera por la presencia de la tormenta tropical “Bonnie”, pues el desbordamiento de ríos y presas no sólo afecta a los municipios instalados sobre la cuenca del Río Bravo, sino también a las poblaciones que se localizan en las márgenes del río Conchos y a todo el estado. Desde Madero hasta Nuevo Laredo.
 
En su exposición, Silva Santos le informó al Presidente que en el 2008 el huracán “Dolly” causó inundaciones a 111 colonias merced a la intensidad de las lluvias; y que en esa ocasión el ayuntamiento que preside tardó aproximadamente 72 horas (de trabajo interrumpido) para desfogar el agua, utilizándose el sistema de bombeo porque Matamoros es una ciudad plana que no cuenta con escurrimientos por gravedad.
 
También le comentó que ahora, en el 2010, el huracán “Alex” causó inundaciones en 138 colonias que después de 60 horas de trabajo quedaron libres del líquido, gracias a que la Comisión Nacional del Agua y el Gobierno estatal enviaron oportunamente equipo de bombeo a Matamoros.
 
Por si fuera poco, Silva Santos le explicó al señor de Los Pinos que el problema más grave ante las precipitaciones pluviales lo representa el dren emisor que recibe los escurrimientos de otros municipios como Valle Hermoso, Río Bravo y Reynosa, afectando directamente a las colonias populares que se localizan en el área.
 
Felipe escuchó a Erick con mucha atención. Y de ahí deduzco que sí le entrará con los recursos solicitados para auxiliar al pueblo matamorense.   
 
Ayuda irrestricta
El presidente fue claro al ofrecer al pueblo tamaulipeco la ayuda irrestricta del Gobierno Federal ante la contingencia que aquí se vive por el paso del huracán “Alex” y la presencia de la tormenta tropical “Bonnie”.
 
Y así se lo comentó al gobernador Eugenio Hernández Flores y lo anunció de cara al pueblo, durante la reunión en que diversas dependencias federales exhibieron proyectos de apoyo a Tamaulipas.
 
En su oportunidad, por cierto, Eugenio agradeció al Presidente la disponibilidad inmediata de 26 millones de pesos de recursos del Fonden para auxiliar a las víctimas del desastre más reciente, pero igual pidió a Calderón Hinojosa que conservara su actitud humanista en caso de que la desgracia fuera mayor por las precipitaciones pluviales que amenazan al estado.
 
Gira fructífera
 
De la visita de Felipe Calderón Hinojosa a Matamoros, bien pueden desprenderse algunas interpretaciones como el hecho de que a) hay una real concordancia entre los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal); b) coincidencias en cuanto al objetivo de ir al rescate de quienes más lo necesitan; c) una actitud de respeto; d) confianza y sobre todo e) entendimiento e identificación como servidores públicos que son, ya que en todo momento sostuvieron una charla de altura y los tres mostraron la misma preocupación que sienten ante la tragedia humana.
 
Disciplina, ante todo
 
Hay una sabia conseja popular que advierte: “En boca cerrada... no entran moscas”, refiriendo claramente que más vale callar que espetar pronunciamientos ligeros.
Pero la sentencia no la entienden ni atienden puntualmente ciertos burócratas de primer nivel que, seducidos por el canto de las sirenas, acostumbran dar rienda suelta a su locuacidad.
 
Así, algunos titulares de distintas áreas siguen buscado reflectores declarando cuanto se les ocurre por el simple placer de considerarse noticia, sin entender que lejos de fortalecer su imagen lo único que provocan es poner en entredicho su presencia en el gabinete.
 
La falta de sensibilidad política, en ellos, ha sido una constante.
 
Igual que la imprudencia y la emisión de declaraciones sin razón de ser, por lo que se hace indispensable que al alto mando tome cartas en el asunto y de una vez por todas les haga saber que en la recta final de su régimen, por salud del mismo sistema, ningún funcionario puede ni debe manejarse por “la libre”.
 
Esto quiere decir que todos, absolutamente todos los servidores públicos del nivel que fuere, obligados están a conducirse en una misma línea –la que marque el Gobernador--, a menos que en el fondo su compromiso sea con otra gente y con un proyecto político distinto.
La disciplina, bien lo sabemos, en cualquier actividad es necesaria para alcanzar el éxito. Y no es jugándole las contras al jefe o navegando a la deriva como se llega a buen puerto, sino atendiendo las directrices del timonel que sí sabe a dónde va y a dónde lleva el navío.
 
En este último año de la travesía sexenal, por cierto, el Gobernador sabe lo importante que es reiterarle su confianza a quienes con él colaboran, pero también está convencido de que quienes no funcionen simplemente se irán, pero a la calle.
 
La mesura, inexcusable
 
El comentario surge por la necesidad inmediata que se prevé de fortalecer algunas áreas de la administración pública, a fin de que en esta segunda mitad del 2010 puedan concretarse las estrategias acordes a la realidad actual.
 
Por eso quienes integran el gabinete, sobre todo los de primero y segundo niveles, harían bien en actuar con mesura e impulsar gradualmente los cambios que se requieran en las dependencias que manejan.
 
Y no se trata de solapar yerros ni aceptar evidentes disfunciones en ninguna área de la administración, sino de llevársela tranquila y corregir lo que se requiera de manera inteligente, sin provocar innecesarias crisis y conflictos que puedan dañar la excelente imagen que tiene el mandatario estatal.
 
Usted como el que esto escribe, sabemos que hay personajes de altos vuelos en el actual régimen que podrían tener las mejores intenciones de cumplir a cabalidad la encomienda otorgada, pero equivocan el procedimiento en tanto que apuestan a la fuerza y al autoritarismo, más que al convencimiento y la toma de conciencia por parte de sus subalternos o de los segmentos sociales que tienen qué ver con el área que representan.
 
Al respecto, los estudiosos de las organizaciones recomiendan el cambio con responsabilidad, basado en liderazgos incluyentes y democráticos, donde la persuasión y el entendimiento sean instrumentos a utilizar más que los mecanismos de fuerza.
 
En el mismo sentido, los actuales funcionarios están obligados a actuar con responsabilidad y aplicar mucho sentido común en el ejercicio de su quehacer administrativo.
 
Además debe quedarles muy en claro que su presencia en el gabinete es para resolver problemas y no para crearlos; y que la línea la marca el Gobernador, en tanto que ellos simplemente deben aplicar correctamente la instrucción recibida y cuanta estrategia les sea marcada llevarla a los hechos con la habilidad adecuada.
 
Por tanto, valdría la pena que los indisciplinados de la administración pública estatal abandonaran su prepotencia y altanería y tomaran el ejemplo del mandatario, quien en cada reunión e intervención pública (que tiene) refleja conocimiento profundo de la problemática; sencillez y talento.
 
Él sí sabe que los cambios a realizar para cerrar su administración no se darán de la noche a la mañana, sino que son parte de un proceso que hay que manejar en forma gradual y ejecutarlos en los meses sucesivos.
 
Corolario
 
En los días por venir, seguramente, los parlanchines serán llamados a cuentas… y a partir de entonces, usted lo verá, hablarán menos y podrían ponerse a trabajar en serio.
 
E-m@il
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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