Por: Juan Sánchez-Mendoza07/07/2010 | Actualizada a las 23:46h
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Hoy estaría de visita allá en Matamoros, pero llega tarde +
Damnificados no tienen tiempo ni horario para esperarlo +
Inconformidad de los partidos adolece de hechos reales +
Almaraz Smer y González Salum exhiben sus liderazgos La agenda
presidencial contempla hoy la visita de Felipe calderón Hinojosa a Matamoros,
para ser enterado de la tragedia que azota al pueblo tamaulipeco por el
coletazo del huracán “Alex” y la desventura por venir ante el crecimiento de
los caudales de los ríos Bravo y Conchos, que tienden a afectar los municipios
fronterizos de Miguel Alemán, Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Valle
Hermoso y Matamoros, tanto o más que a los pobladores de Méndez y San Fernando.
Y aunque el
señor de Los Pinos llega tarde a jugársela con este pueblo devastado por la
adversidad climatológica, subyace la esperanza de que modifique su actitud
indolente y ofrezca la ayuda que tanto requieren nuestros hermanos para
reincorporarse a la productividad y el desarrollo de sus comunidades.
Ya ve Usted
que el jefe del Ejecutivo Federal en días pasados fue al estado vecino de Nuevo
León a promocionar el auxilio federal por los destrozos causados por el
fenómeno meteorológico, y que aún sabiendo que Tamaulipas igual presentaba
problemas graves, nada hizo por visitar nuestra comarca y menos refirió
pronunciamiento alguno en solidaridad con los damnificados.
Eso a los
pobladores de esta entidad nos tiene sin cuidado, pues acostumbrados ya estamos
a procurarnos bienestar sin arrodillarnos ante las instancias de poder, pero de
que el señor de Los Pinos con su desplante marcó la preferencia que siente por
una y otra entidad, eso es un asunto claro.
Como fuere,
hoy en Matamoros, donde el alcalde Erick Silva Santos sigue jugándose su
integridad física al acudir personalmente al rescate de sus conciudadanos,
Calderón Hinojosa habrá de enterarse de los estragos que provocó el huracán
“Alex” y causan los desbordamientos de las presas y ríos que cruzan por una
porción del suelo tamaulipeco. Solidaridad poblacional Son diversas
las organizaciones sociales que espontáneamente demandan la solidaridad del
pueblo tamaulipeco para auxiliar no sólo a los damnificados estatales, sino de
otras entidades, lo que me lleva a deducir que ante la desgracia es más notoria
la actividad social que las acciones gubernamentales.
Así ha
ocurrido siempre, como igual siempre la autoridad ha sido rebasada en todo
evento de colapso, ya que jamás nos mueve un interés económico, político ni de
autopromoción, cuando de ayudar a nuestros hermanos en desgracia se trata.
Por tanto, lo
que hoy diga o deje de opinar Felipe Calderón Hinojosa nos tiene sin cuidado. Cierto es, sin
embargo, que los recursos que él autorice para el rescate de las comunidades
son bienvenidos –y autorizarlos es parte de su obligación constitucional--,
pero de ahí a que tengamos que rendirle pleitesía hay también un mar de
diferencia. Inconformidad inválida La protesta es
un recurso utilizado por quienes buscan producir un cambio social, político o
económico.
Y regularmente
se da a través de una manifestación pacífica dirigida hacia la contraparte que,
de alguna manera, conculca el derecho reclamado.
Para
justificar la protesta se han ofrecido las más diversas explicaciones --siempre
intensas--, animadas por librepensadores, políticos, líderes y luchadores
sociales, como Thomas Jefferson, quien consideraba que “los hombres tímidos
prefieren la calma del despotismo al turbulento mar de la libertad”.
Las protestas
más recurrentes surgen cuando existe profundo desencanto con los actuales
programas y líneas de gobierno en sus tres niveles; y generalmente provienen de
organizaciones que se sienten afectadas pero son incapaces de mostrar su sentir
a través de los canales regulares y legítimos.
Y es que
justamente cuando se tiene algo qué decir y nadie escucha, se llega a la
determinación de alzar la voz para recuperar un derecho y ser considerado en la
toma de decisiones.
Otro rasgo
distintivo son las condiciones en que tiene lugar este fenómeno social,
caracterizado por el sentimiento de frustración de todos los que deciden
protestar.
Ellos parten
de la idea de que las instancias de poder no observan procedimientos democráticos,
y, por lo tanto, despojan a los ciudadanos y grupos de su legítimo poder. Grados de protesta En un contexto
social distinguido por la desigualdad, lo común es que los poderosos no se
sientan a dialogar con personas o grupos que son considerados débiles o
marginales. Entonces, bajo este escenario, se denuncia que no existen las
condiciones para la discusión, el debate, la influencia mutua o el
florecimiento de la democracia.
Pero si acaso
tienen lugar algunos encuentros entre grupos o personas que defienden proyectos
opuestos, es debido a la tolerancia y generosidad de los poderosos, sin que
ello signifique que tengan la voluntad de abdicar voluntariamente a su poder y
defensa de intereses.
Las bases
sólidas en las que florece la democracia, sólo se dan a condición de que las
fuerzas políticas y sociales que toman parte en la lucha por alcanzar o
conservar el poder se encuentren en condiciones de presencia similar y
equilibrada.
De ahí que el
diálogo y la discusión en la búsqueda de consensos en una sociedad determinada
entre los distintos actores políticos y sociales, acerca de la problemática,
visión y proyecto que abanderan, ocurra solamente cuando se tiene fuerza para
hacerse escuchar.
La protesta
tiene diversos grados de expresión; y va desde la petición al diálogo y la
discusión hasta la manifestación pública, mediante la cual los grupos de
interés tratan de ganar simpatía hacia su causa. En razón de ello crean sus
propios productos de propaganda y comunicación, como mantas, carteles,
folletos, etcétera.
Si lo anterior
no da resultado, los individuos, grupos u organizaciones inconformes entran a
lo que se denomina la resistencia no violenta, como pueden ser interrupción de
eventos, huelgas y boicots.
Finalmente, y
ya cuando se cierra toda posibilidad de negociación por los antagonismos
profundos que existen entre ellos y la contraparte, se llega a la
confrontación, que, eventualmente, coloca a los actores protestantes al margen
del estado de derecho. Ámbito estatal En la
geografía tamaulipeca –que es el caso que hoy me ocupa--, se enfrenta un dilema
severo aun cuando hay recursos y canales para que las fuerzas políticas lleguen
a un entendimiento pacífico, pero parece ser que no existe la menor voluntad de
utilizarlos para avanzar, de una vez por todas, hacia una democracia efectiva y
no de verbo y papel.
No se puede
negar que los políticos mexicanos son eminencias en la confección y
comunicación de discursos, pero desafortunadamente la lengua y los resultados,
en este caso, no van de la mano.
Normalmente
tratan de ganar tiempo y dejarle a los que vienen la infinidad de pendientes
que no supieron resolver; ya por faltarles valor, decisión o audacia, como debe
ocurrir en un ejercicio congruente y sensato.
Le hago este comentario
porque ante el escrutinio electoral todos los partidos que jugaron hoy
protestan por el simple placer de protestar.
Y según
observo, ninguno tiene la razón ni las pruebas para sustentar sus reclamos.
En fin, todo
eso forma parte de la politiquería. Se hace camino al andar *** Óscar
Almaraz Smer obtuvo el triunfo más contundente de los candidatos priístas a
diputados locales, por lo que deduzco que sería el líder cameral en la
legislatura que viene.
*** En el caso
de los alcaldes, quien se alza con el triunfo más contundente es Miguel
González Salum, aún cuando en el llamado “Corazón de Tamaulipas” el voto duro
de Acción Nacional no decrece. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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