Se puede ser tan triunfalista o derrotista según se quiera. De cara a la pasada elección local hay quienes le echan el camión completo encima al dirigente...
Por: José Inés Figueroa Vitela07/07/2010 | Actualizada a las 11:45h
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Se puede ser tan
triunfalista o derrotista según se quiera.
De cara a la pasada elección
local hay quienes le echan el camión completo encima al dirigente estatal del
Partido Revolucionario Institucional, RICARDO GAMUNDI ROSAS porque su instituto
político no ganó de todas, todas.
Son los mismos que le
estarían ofendiendo si se hubiera logrado el triunfo absoluto.
El PRI ganó cuatro de las
cinco más grandes municipalidades de la entidad y en total 35 de los 43
ayuntamientos en diputa lo que precisa un dominio muy significativo en el
posicionamiento electoral tamaulipeco.
El Congreso, íntegro, en
los escaños de mayoría, los ganó el PRI y sus aliados en la coalición y la
gubernatura, igual se ganó por un margen muy amplio.
De las doce gubernaturas
que estuvieron en juego en las urnas el domingo, el tricolor ganó en siete y de
estas, en Tamaulipas la diferencia fue de 30 puntos porcentuales para ubicar a
EGIDIO TORRE CANTU con dos tantos a uno sobre su más cercano competidor.
Quien más se acercó fue el
Estado de Quintana Roo, donde el candidato priísta aventajó en 26 puntos, pero
de ahí en fuera, en Chihuahua fueron 14 puntos, en Hidalgo 5, en Tlaxcala
siete, en Aguascalientes 5, en Veracruz tres y en Durango dos.
Ayer se celebraron las
sesiones de cómputo en los comités municipales y distritales electorales para
entregar las constancias de mayoría a quienes resultaron ganadores de la
contienda y el fin de semana se hará lo propio en cuanto a la elección de
gobernador y diputados locales de representación proporcional.
En términos generales y
redondos la votación global estatal rondará el millón de sufragios, sobre los
2.4 millones de electores potenciales, punto más que el 40 por ciento de participación
ciudadana.
Una baja votación en
comparación a las últimas elecciones; una alta participación si consideramos
los graves contratiempos presentados la víspera de la elección y el día mismo
en que muchas comunidades sufrían los estragos del paso del huracán Alex.
EGIDIO al cierre del cómputo
rondará los 600 mil votos, decíamos con el 61 por ciento de los votos emitidos.
Haciendo memoria, TOMAS
YARRINGTON con los 55 por ciento de participación se le eligió con 485 mil 917
votos y a EUGENIO HERNANDEZ, con el 51 por ciento de votación obtuvo 621 mil
692 votos.
Por supuesto, entre una y
otra elección el padrón electoral ha crecido.
De la elección municipal hay que recordar que
el PRI ganó en siete municipios de los nueve donde actualmente es gobierno
local la oposición y si perdió un número similar de plazas, estas fueron en
distinta ubicación.
El apunte vale porque
también en términos generales se estará hablando entonces de derrotas de
temporada, en el másde los casos
adjudicables dominantemente a faltas de los propios priístas, por sobre lo que
pudieran haber hecho las huestes opositoras.
En el caso más sonado, por
el tamaño de la plaza, para que ganara el PAN el ayuntamiento de Tampico, tuvo
qué postular a una militante priísta, la diputada MAGDALENA PERAZA GUERRA.
El primer operador de la
legisladora con licencia fue precisamente su ex compañero de bancada en el
Congreso Local, MIGUEL MANZUR NADER, quien abanderado porel PRI al mismo cargo hizo todo lo que estuvo
a su alcance para perder.
El “pocoimportismo” del
yerno de ALVARO GARZA CANTU alcanzó hasta para que renunciara a la publicidad
gratuita en los medios electrónicos concedida por el Estado; fue el único que
sacó hasta el último momento sus spots.
El caso de Río Bravo se
cuece aparte, pues si bien el doctor ROBERTO GARCIA MARTINEZ hizo su mejor
esfuerzo, llegó a la nominación como emergente, tras la renuncia de RAUL
BOCANEGRA ALONSO, sin todos los amarres y trabajos bastantes.
En el “chiquitaje” la
miscelánea de hartazgos -Padilla-, pleitos -los Morelos-, cacicazgos
-Xicotencatl-, tráfico y cooptación de votos -Padilla- que alcanzaron a ejercer
algunas dependencias federales en el área rural al servicio del PAN.
Los grandes triunfos priístas
tienen los reflectores puestos en las plazas mayores por donde las oposiciones
trazaban proyectos de largo aliento.
En Reynosa, la tierra del
dirigente estatal panista FRANCISCO JAVIER GARZA DE VOSS y su primer
antagonista interno CABEZA DE VACA enredados en la bandera azul por igual, la
fiesta de las urnas tuvo doble motivación.
Ahí, el candidato tricolor
a la alcaldía, EVERARDO VILLARREAL SALINAS obtuvo la más alta votación
reportada para cualquiera de sus pares; con 91 mil 368 votos alcanzó el 60 por
ciento de la votación.
JESUS MARIA “El Cuna”
MORENO de CABEZA DE VACA se quedó en los 50 mil votos y el 33 por ciento de la
cuenta total, a la mitad del camino, insistimos, con nopocos afanes atrás de él.
En la sede de los Poderes
estatales la votación fue por demás contundente.
MIGUEL GONZALEZ SALUM
superó con cinco tantos a uno al candidato panista; en el cómputo final
contabilizaba 79 mil 998 votos contra 16 mil 724 de su más cercano adversario.
Aquí mismo el candidato a
la diputación por el distrito norte XIV, OSCAR ALMARAZ SMER tenía también la más
alta votación de todos los aspirantes a la próxima legislatura.
En su cuenta se sumaban 45
mil 186 votos, contra 14 mil 87 del panista, arriba de los cuatro tantos a uno
y en la plaza destacaba que la tercera fuerza era el Partido del Trabajo,
aunque con un distante mil 30 votos que el abonó VICTOR “El Coyote” CONTRERAS.
Cada elección distinta y
con sus lecturas variadas a tiempo.
El “voto cruzado” se reflejó claro en el hecho
de que aun con ocho o nueve municipios perdidos, la totalidad de los distritos
fueron ganados para un Congreso de abrumadora mayoría priísta.
Pero la mayor diferencia
reflejada en todos los municipios tuvo qué ver con la gente que votando por
distintas opciones, aun en la elección de diputados, de manera importante
concedió su voto para el ingeniero EGIDIO TORRE CANTU para hacerlo Gobernador a
partir del primero de enero del año entrante.
En números redondos se
podría decir que además de los 550 mil tamaulipecos que votaron por los
candidatos del PRI a alcaldes y diputados, 50 mil más que votaron por otra
opciones en esas dos elecciones, en el caso del Gobernador lo hicieron por el
priísta.
Y eso se leerá por un lado
como la lealtad a RODOLFO y condena a su tan lamentado asesinato y por el otro,
como el reconocimiento a EGIDIO como la mejor opción para dar cauce a las
esperanzas que en torno al proyecto se cifraron.
Que así sea.
José Inés Figueroa escribe su columna Los Hechos en varios periódicos del Estado, además cuenta con la Agencia de Noticias HOY
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