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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

“Chavalín” estorba, sólo eso

El desbordamiento del río Bravo, ocasionado por el desfogue de la presa El Cuchillo, podría ocasionar desgracias a quienes habitan los municipios fronterizos ...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 07/07/2010 | Actualizada a las 00:19h
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+ Fue inepto de prevenir sobre la desgracia en la frontera
+ Desbordamiento del Bravo causa emigración de la zona  
+ Presencia de la izquierda en la entidad, sin razón de ser
+ ¿En que gastó el Ietam si la votación estuvo tan jodida?
 
El desbordamiento del río Bravo, ocasionado por el desfogue de la presa El Cuchillo, podría ocasionar desgracias a quienes habitan los municipios fronterizos de Miguel Alemán, Camargo, Díaz Ordaz, Reynosa, Río Bravo, Valle Hermoso y Matamoros, tanto o más que a los pobladores de Méndez y San Fernando por donde cruza el río Conchos, pero esto poco parece importarle a Salvador Treviño Salinas (quien cobra como director estatal de Protección Civil) y al gerente (adscrito al sistema federal) de la Cuenca del Río Bravo, Pedro Garza Treviño.
 
Ignoro si ambos están emparentados por consanguineidad o simple y llanamente se ufanen de ser familiares por un apellido, pero lo cierto es que los dos han exhibido clara indolencia e irresponsabilidad ante un asunto de su competencia en el servicio público (estatal y federal) y que por incompetencia, incapacidad, ineficacia e ineficiencia, hoy tiende a convertirse en un problema mayúsculo, pues miles de familias son amenazadas con inundaciones no sólo en las calles y avenidas de las comunidades que habitan, sino en sus propios hogares, por lo que de motu proprio han decidido emigrar a lugares más seguros por temor a sufrir desdichas equiparables a las que vive el pueblo regiomontano.
 
Cierto es que el coletazo del huracán “Alex” dejó graves secuelas aquí en Tamaulipas y continúa causando estragos por las torrenciales lluvias, hasta el grado de que el gobernador Eugenio Hernández Flores pidió a la Federación que decretara zona de desastre a múltiples municipios de la entidad.
 
También es cierto que el desbordamiento de los ríos va en aumento igual que se han desbordado las presas y cotidianamente se registran contingencias en las construcciones, merced a la humedad y muchas veces por su mala construcción y/o edificación antiquísima, pero de ahí a que ambos funcionarios (Treviño Salinas y Garza Treviño) no hayan advertido en tiempo y forma el problema que podría suscitarse, sólo asoma su indiferencia y nula vocación de servicio.
 
Y es que no es lo mismo reírse estúpidamente ante la inquietud de la población que analizar el problema –en su caso no podrían hacerlo, seguro estoy, pues para eso se requiere inteligencia--, como ambos lo han hecho (y de eso he sido testigo), y, seguramente, seguirán haciéndolo durante el tiempo en que continúen al frente de esas carteras.
 
El problema es real
Al presidir la reunión más reciente del Consejo Estatal de Protección Civil, el gobernador Eugenio Hernández Flores, allá en Reynosa y ante el director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luengue Camargo, refirió la amenaza que se yergue sobre los municipios aledaños al río Bravo, merced a las lluvias que continúan azotando la entidad y por el desbordamiento de los ríos.
 
El mandatario estatal fue claro en su análisis que, en esencia, destaca su preocupación por lo que viene.
 
Y esa misma intranquilidad la comparte el alcalde de Matamoros, Erick Silva Santos, quien ha decidido supervisar personalmente cuanta acción realice el equipo de protección civil municipal, a fin de garantizar el bienestar de sus gobernados.
 
De última hora me informan que el presidente municipal de Reynosa, Óscar Luebbert Gutiérrez, ha hecho lo propio y que los ediles de Nuevo Laredo, Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo, Díaz Ordaz, Río Bravo, Valle Hermoso, San Fernando y Méndez, los han emulado ante la indolencia que muestra Salvador Treviño Salinas para tomar cartas en el asunto.
   
Localidades siniestradas
Basta mirar alrededor para darnos cuenta de los estragos causados por el fenómeno meteorológico.
 
Sobre todo aquí, en Victoria, y en los municipios que merced a nuestro trabajo tenemos que recorrer frecuentemente.
 
Las fotografías plasmadas en el momento y las captadas tras la desgracia son harto elocuentes, por lo que insisto en señalar el por qué el mandamás de Protección Civil estatal, Salvador Treviño Salinas, no se dio cuenta de ello.
 
En fin, sólo el Gobernador sabe por qué tanto lo tolera.
 
Y pa’ fortuna de los mortales, “Chavalín” el principito ya está en el ocaso de su actividad en el servicio público, pues no creo que el sucesor lo invite a formar parte de su equipo. Y menos cuando Treviño Salinas tanto se ha burlado del infortunio poblacional.
 
Membretes a la baja
Tomando en consideración las estadísticas del Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep), hay tres grandes perdedores en la contienda.
 
Uno es el Partido de la Revolución Democrática (PRD), otro el Partido del Trabajo (PT) y el tercero Convergencia.
 
En el caso del primero, la frustración es más notoria toda vez que no pudo alcanzar triunfo alguno en los municipios y distritos electorales, mientras que el PT y Convergencia, que no tienen la mínima presencia en la entidad, simplemente cumplieron con el requisito de participar en el proceso.
 
Con respecto a la caída del partido del Sol Azteca, la lectura puede encontrarse en el desprestigio que vive debido a los actos de corrupción en que se han visto involucrados algunos de sus militantes distinguidos, quienes por cierto han sido exhibidos de manera profusa tanto por el Gobierno Federal como por las televisoras que han hecho de los acontecimientos grotescos espectáculos de morbo y linchamiento público.
 
Pero sin lugar a dudas el centro del retroceso izquierdista se puede centrar en la desorganización y deficiente trabajo político y de base que han realizado sus dirigentes en la entidad, lo que en una coyuntura electoral es determinante, en tanto que no se puede vivir eternamente de los golpes de suerte y la pepena de personajes que abandonan sus partidos originales para utilizar otras siglas.
 
Otro de los factores que se ha convertido en lastre, en cuanto al desarrollo político-electoral, es la tendencia patrimonialista con que se conduce la camarilla que regentea al PRD, aunado a la lucha intestina en que se debaten facciones y grupúsculos.
 
De esta manera el escenario político no le pintó bien al perredismo tamaulipeco, por lo que está obligado a realizar cambios de fondo en su estructura y funcionamiento si es que en el mediano plazo aspira a seguir tomando parte en los procesos electorales.
 
Mucho ayudaría, también, una depuración en serio de la actual dirigencia formal y de los mandos reales que operan tras bambalinas evidenciando un caciquismo trasnochado que inhibe el avance democrático partidista y limita el flujo de nuevos integrantes a sus filas.
 
En la pasada elección, se puede concluir, el PRD obtuvo migajas de poder, merced a algunas regidurías y diputaciones plurinominales que podrían otorgársele por la inercia de la votación.
 
Los dineros del Ietam
No sé en qué gastó los recursos públicos el Instituto Electoral de Tamaulipas en la pasada contienda electoral, pero sí me queda en claro que a muchos funcionarios de casillas les negó sillas y mesas de trabajo el día de los comicios.
 
A la mano tengo pruebas, pues me tocó colaborar con un espacio para la instalación de una casilla –y lo hice con mucho gusto--, cuando se supone que el Ietam les enviaría el mobiliario suficiente para desempeñar su tarea cívica, a menos que la intención fuera que lo hicieran sentados en piedras y escribieran sobre el piso.
 
Por eso y más resulta pertinente que nos ofrezcan una explicación clara, concisa y pertinente de cómo aplicaron el gasto, ya que para haber alcanzado una votación mediocre, de la que tanto se ufana su consejero presidente, bastaría haber aplicado unos cuantos miles de pesos y no la cantidad millonaria que por ley le tocó manejar.
 
E-m@il
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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