Hoy es Jueves 11 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Son los “mesmos”

En Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fracasó en su intento de conservar las gubernaturas que todavía ostentan ...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 06/07/2010 | Actualizada a las 01:44h
La Nota se ha leído 2283 Veces


+ En Oaxaca, Puebla y Sinaloa, ganaron tres ex priístas
+ Cual chapulines brincan del Senado a la gubernatura
+ Lo que vendría son reyertas por carteras burocráticas
+ De cualquier forma el tricolor prospera rumbo al 2012
 
En Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fracasó en su intento de conservar las gubernaturas que todavía ostentan Ulises Ruiz Ortiz, Mario Marín Torres y Jesús Alberto Aguilar Padilla, respectivamente.
 
Pero a cambio reconquistó las gubernaturas de Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas, que hasta hoy inclusive están en manos de Luis Armando Reynoso Femat, Héctor Israel Ortiz Ortiz y Amalia Dolores García Medina.
 
Los dos primeros representando al Partido Acción Nacional (PAN) y la tercera al Partido de la Revolución Democrática (PRD).
 
El hecho nada tendría de extraordinario --sustentando la tasación en los resultados preliminares--, pues en toda justa electoral se gana y se pierde --según lo determine la propia sociedad civil merced a su participación en las urnas--, pero en los casos de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el domingo que nos antecede se confirmó la tesis de que en los procesos electorales importa más el candidato que el partido. Al menos en la época actual.
 
Se lo comento porque allá en la tierra natal de Benito Juárez García, por ejemplo, Gabino Cué Monteagudo buscó la gubernatura representando a la coalición “Unidos por la paz y el progreso” --conformada por el PAN, PRD, PT y Convergencia--; mientras que en el estado que dio vida a Vicente Lombardo Toledano hizo lo propio Rafael Moreno Valle Rosas, al través de la asociación “Compromisos por Puebla” –integrada ésta por el PAN, PRD, Convergencia y Nueva Alianza--; y en Sinaloa, donde Juan de Dios Bátiz despertara a la vida, Mario López Valdez también le entró a encabezar una alianza: “El cambio es ahora”, donde participaron (o quizá sigan participando) el PAN, PRD, PT y Convergencia.
 
Las similitudes
En cuanto a las coincidencias ideológicas de los partidos políticos coaligados, en los tres casos, no existe similitud alguna ni creo que en lo sucesivo se den, ya que comprobado está que el agua y el aceite no se mezclan.
 
Tal vez haya quien logre juntar ambos elementos, como serían los casos de Gabino, Rafael y Mario, pero de ahí a que se fusionen hay un mar de diferencia.
 
Y eso lo comprobaremos más temprano que tarde, cuando la hora llegue de repartirse las posiciones en la administración pública estatal y sean los propios dirigentes nacionales del membrete albiceleste (José César Nava Vázquez), del Sol Azteca (Jesús Ortega Martínez), Partido del Trabajo (Ricardo Cantú Garza), Convergencia (Dante Delgado Rannauro) y Nueva Alianza (Elba Esther Gordillo Morales, representada por Jorge Kahwagi Macari), quienes con lenguaje viperino y hasta con la cubeta se den al reclamar para sus huestes las carteras más productivas.
 
Pero eso es harina de otro costal y en su momento analizaré caso por caso.
 
Mientras tanto refiero algunas coincidencias.
 
a) Gabino Cué Monteagudo, Rafael Moreno Valle Rosas y Mario López Valdez, coincidieron en el Senado de la República y al mismo tiempo los tres aceptaron ser nominados candidatos a la gubernatura;
 
b) Los tres cuentan con antecedentes de militancia priísta y bajo las siglas del tricolor ocuparon diversos cargos administrativos en los gobiernos estatales que próximamente habrán de encabezar;
 
c) También los tres buscaron hacia el interior del PRI la oportunidad de crecer políticamente, pero les negaron tal posibilidad, por lo que decidieron incursionar en partidos antagónicos al Revolucionario Institucional para desde ahí procurar el brinco que los situara en la antesala de sus pretensiones, aunque en el fondo quizá sigan siendo más priístas que muchos de los actuales militantes que siguen ostentándose como parte de su clase política;
 
4) Ellos, los tres, con trabajo propio en el terreno político y en la burocracia se ganaron a pulso un liderazgo, por lo que ocioso resultaría pensar que son producto de la mercadotecnia y/o la circunstancia;
 
5) Cuentan con liderazgo innato, tanto como de credibilidad en los estados que se disponen a gobernar; y
 
6) Han dado muestra de pragmatismo político, aunque en el PRI los llamen “chaqueteros”, por representar colores, ideologías, credos, doctrinas y siglas con los que no comulgan pero sí les han abierto las puertas.
 
En conclusión, los tres representan más de lo mismo.
 
Y esto es fácil deducirlo porque en el pasado le juraron amor eterno, lealtad y sacrificio al partido que el domingo próximo pasado lograron derrotar.
 
En fin, ya estamos acostumbrados a tanto brinco de los “chapulines” transexenales, aunque en el caso del gobernador electo de Puebla --a quien doy esa distinción sin existir todavía un escrutinio oficial--, mantengo dudas acerca de su militancia, pues si bien es cierto que su abuelo fue gobernador del mismo estado, no necesariamente él tuvo que haber sido militante tricolor, aunque las fuentes consultadas ex profeso afirmen lo contrario al comentarme que en su juventud sí causó alta en el PRI y años más tarde se fue al partido de ultraderecha.
 
Como sea, el PRI ha recibido en Oaxaca, Puebla y Sinaloa un revés en las urnas. O, como dice la vox populi, agua de su propio chocolate, no obstante que los gobernadores electos (no todavía oficialmente) resulten ser más de los mismo. O de lo “mesmo”, como decimos en el campo.
 
Rumbo al 2012
De las doce gubernaturas que se pusieron en juego en la jornada electoral del domingo que nos antecede, el PRI se alzó con el triunfo en nueve: Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.
 
Tres de éstas en manos de la oposición (todavía, hasta que concluya el período constitucional): Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas, pero fue derrotado en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, que en su poder mantuvo durante décadas, y por eso (quizá) desatendió mantenerse cercano a la gente.
 
Merced a lo anterior y aún con las tres posiciones perdidas, resulta evidente que el PRI ha recuperado la confianza de los sufragantes en la mayor parte del país, y eso le da fortaleza para preparar (desde ahora) la estrategia con que piensa ganar los comicios federales del 2012, cuando se ponga en disputa le jefatura del Poder Ejecutivo Federal.
 
Esto indica que las estrategias implementadas por sus dirigencias estatales son correctas, en tanto que en la práctica el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) ha demostrado que sin meter mucho la mano es más funcional la recuperación de espacios y la credibilidad de los electores que al final de cuentas son quienes decidimos cómo debe ser el crecimiento o decrecimiento de los partidos.
 
A ello igual han contribuido dos factores cuya esencia es:
 
1) La eficiencia y eficacia con que se conducen la mayoría de los gobiernos estatales emanados de las filas priístas, aunados al incumplimiento de las expectativas ofertadas por la oposición; y
 
2) Los métodos de selección de los candidatos priístas a puestos de elección popular.
 
Priísmo, de pié
 
Son tres lecturas las que arroja el resultado preliminar de los comicios celebrados el domingo próximo pasado:
 
1) Al conservar la gubernatura, ganar las 22 diputaciones uninominales y la mayoría de los ayuntamientos, el PRI consolida su presencia en Tamaulipas;
 
2) El PAN acelera su caída en el norte del país; y
 
3) Se afianza la condición marginal de los otros membretes que conforman “la chiquillada”: PRD, PT y Convergencia, tanto como el PVEM y el Panal, aunque éstos dos últimos aparezcan como triunfadores gracias a su astucia de colgarse del tricolor para obtener posiciones y conservar sus registros y prebendas constitucionales.
 
Más en detalle, analicemos cada una de esas tres vertientes:
 
a) De acuerdo con los resultados preliminares ofrecidos por el Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam), el PRI mantiene en su poder la gubernatura del estado; recupera municipios, aunque pierde Tampico, y como institución se adjudica 18 curules de mayoría relativa, por lo que su establo directo será de 22, merced a los diputados plurinominales que por ley le corresponden.
En suma, el PRI se encuentra al alza en toda la geografía tamaulipeca e impacta la correlación de fuerzas a nivel nacional.
 
Membretes en debacle
Ahora bien, tomando en consideración las mismas estadísticas, los grandes perdedores de este ejercicio son el PRD, PT y Convergencia, aunque en un análisis estricto igual debieran serlo el ecologista y el magisterial, por ser los últimos dos membretes ocasionales que en la pesca a río revuelto fincan sus esperanzas de atrapar las mejores presas.
 
La embestida panista
Ante los hechos consumados, la dirigencia nacional del PAN, en común acuerdo con la estatal y sus candidatos derrotados en la contienda electoral, desde el mismo día de los comicios pusieron en práctica la fase postelectoral contenida en el manual conocido como “Operativo ave azul”, que básicamente consiste en recurrir a la descalificación y llamar a la desobediencia civil cuando los resultados comiciales les son adversos, como es el caso que nos ocupa.
Ni hablar, así funciona la doble óptica de los representantes de la ultraderecha.
  
E-m@il
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326