En Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fracasó en su intento de conservar las gubernaturas que todavía ostentan ...
Por: Juan Sánchez-Mendoza06/07/2010 | Actualizada a las 01:44h
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En Oaxaca, Puebla y Sinaloa, ganaron tres ex priístas +
Cual chapulines brincan del Senado a la gubernatura +
Lo que vendría son reyertas por carteras burocráticas +
De cualquier forma el tricolor prospera rumbo al 2012 En Oaxaca,
Puebla y Sinaloa, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) fracasó en su
intento de conservar las gubernaturas que todavía ostentan Ulises Ruiz Ortiz,
Mario Marín Torres y Jesús Alberto Aguilar Padilla, respectivamente.
Pero a cambio
reconquistó las gubernaturas de Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas, que hasta
hoy inclusive están en manos de Luis Armando Reynoso Femat, Héctor Israel Ortiz
Ortiz y Amalia Dolores García Medina.
Los dos
primeros representando al Partido Acción Nacional (PAN) y la tercera al Partido
de la Revolución Democrática (PRD).
El hecho nada
tendría de extraordinario --sustentando la tasación en los resultados
preliminares--, pues en toda justa electoral se gana y se pierde --según lo
determine la propia sociedad civil merced a su participación en las urnas--,
pero en los casos de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, el domingo que nos antecede se
confirmó la tesis de que en los procesos electorales importa más el candidato
que el partido. Al menos en la época actual.
Se lo comento
porque allá en la tierra natal de Benito Juárez García, por ejemplo, Gabino Cué
Monteagudo buscó la gubernatura representando a la coalición “Unidos por la paz
y el progreso” --conformada por el PAN, PRD, PT y Convergencia--; mientras que
en el estado que dio vida a Vicente Lombardo Toledano hizo lo propio Rafael
Moreno Valle Rosas, al través de la asociación “Compromisos por Puebla”
–integrada ésta por el PAN, PRD, Convergencia y Nueva Alianza--; y en Sinaloa,
donde Juan de Dios Bátiz despertara a la vida, Mario López Valdez también le
entró a encabezar una alianza: “El cambio es ahora”, donde participaron (o
quizá sigan participando) el PAN, PRD, PT y Convergencia. Las similitudes En cuanto a
las coincidencias ideológicas de los partidos políticos coaligados, en los tres
casos, no existe similitud alguna ni creo que en lo sucesivo se den, ya que
comprobado está que el agua y el aceite no se mezclan.
Tal vez haya
quien logre juntar ambos elementos, como serían los casos de Gabino, Rafael y
Mario, pero de ahí a que se fusionen hay un mar de diferencia.
Y eso lo
comprobaremos más temprano que tarde, cuando la hora llegue de repartirse las
posiciones en la administración pública estatal y sean los propios dirigentes
nacionales del membrete albiceleste (José César Nava Vázquez), del Sol Azteca
(Jesús Ortega Martínez), Partido del Trabajo (Ricardo Cantú Garza),
Convergencia (Dante Delgado Rannauro) y Nueva Alianza (Elba Esther Gordillo
Morales, representada por Jorge Kahwagi Macari), quienes con lenguaje viperino
y hasta con la cubeta se den al reclamar para sus huestes las carteras más
productivas. Pero eso es
harina de otro costal y en su momento analizaré caso por caso. Mientras tanto
refiero algunas coincidencias. a) Gabino Cué
Monteagudo, Rafael Moreno Valle Rosas y Mario López Valdez, coincidieron en el
Senado de la República y al mismo tiempo los tres aceptaron ser nominados
candidatos a la gubernatura; b) Los tres
cuentan con antecedentes de militancia priísta y bajo las siglas del tricolor
ocuparon diversos cargos administrativos en los gobiernos estatales que
próximamente habrán de encabezar; c) También los
tres buscaron hacia el interior del PRI la oportunidad de crecer políticamente,
pero les negaron tal posibilidad, por lo que decidieron incursionar en partidos
antagónicos al Revolucionario Institucional para desde ahí procurar el brinco
que los situara en la antesala de sus pretensiones, aunque en el fondo quizá
sigan siendo más priístas que muchos de los actuales militantes que siguen
ostentándose como parte de su clase política; 4) Ellos, los
tres, con trabajo propio en el terreno político y en la burocracia se ganaron a
pulso un liderazgo, por lo que ocioso resultaría pensar que son producto de la
mercadotecnia y/o la circunstancia; 5) Cuentan con
liderazgo innato, tanto como de credibilidad en los estados que se disponen a
gobernar; y 6) Han dado
muestra de pragmatismo político, aunque en el PRI los llamen “chaqueteros”, por
representar colores, ideologías, credos, doctrinas y siglas con los que no
comulgan pero sí les han abierto las puertas.
En conclusión,
los tres representan más de lo mismo.
Y esto es
fácil deducirlo porque en el pasado le juraron amor eterno, lealtad y
sacrificio al partido que el domingo próximo pasado lograron derrotar.
En fin, ya
estamos acostumbrados a tanto brinco de los “chapulines” transexenales, aunque
en el caso del gobernador electo de Puebla --a quien doy esa distinción sin
existir todavía un escrutinio oficial--, mantengo dudas acerca de su
militancia, pues si bien es cierto que su abuelo fue gobernador del mismo
estado, no necesariamente él tuvo que haber sido militante tricolor, aunque las
fuentes consultadas ex profeso afirmen lo contrario al comentarme que en su
juventud sí causó alta en el PRI y años más tarde se fue al partido de
ultraderecha.
Como sea, el
PRI ha recibido en Oaxaca, Puebla y Sinaloa un revés en las urnas. O, como dice
la vox populi, agua de su propio chocolate, no obstante que los gobernadores
electos (no todavía oficialmente) resulten ser más de los mismo. O de lo
“mesmo”, como decimos en el campo. Rumbo al 2012 De las doce
gubernaturas que se pusieron en juego en la jornada electoral del domingo que
nos antecede, el PRI se alzó con el triunfo en nueve: Aguascalientes,
Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y
Zacatecas.
Tres de éstas
en manos de la oposición (todavía, hasta que concluya el período
constitucional): Aguascalientes, Tlaxcala y Zacatecas, pero fue derrotado en
Oaxaca, Puebla y Sinaloa, que en su poder mantuvo durante décadas, y por eso
(quizá) desatendió mantenerse cercano a la gente.
Merced a lo
anterior y aún con las tres posiciones perdidas, resulta evidente que el PRI ha
recuperado la confianza de los sufragantes en la mayor parte del país, y eso le
da fortaleza para preparar (desde ahora) la estrategia con que piensa ganar los
comicios federales del 2012, cuando se ponga en disputa le jefatura del Poder
Ejecutivo Federal.
Esto indica
que las estrategias implementadas por sus dirigencias estatales son correctas,
en tanto que en la práctica el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) ha demostrado
que sin meter mucho la mano es más funcional la recuperación de espacios y la
credibilidad de los electores que al final de cuentas son quienes decidimos
cómo debe ser el crecimiento o decrecimiento de los partidos.
A ello igual
han contribuido dos factores cuya esencia es: 1) La
eficiencia y eficacia con que se conducen la mayoría de los gobiernos estatales
emanados de las filas priístas, aunados al incumplimiento de las expectativas
ofertadas por la oposición; y 2) Los métodos
de selección de los candidatos priístas a puestos de elección popular. Priísmo, de pié Son tres
lecturas las que arroja el resultado preliminar de los comicios celebrados el
domingo próximo pasado: 1) Al
conservar la gubernatura, ganar las 22 diputaciones uninominales y la mayoría
de los ayuntamientos, el PRI consolida su presencia en Tamaulipas;
2) El PAN
acelera su caída en el norte del país; y
3) Se afianza
la condición marginal de los otros membretes que conforman “la chiquillada”:
PRD, PT y Convergencia, tanto como el PVEM y el Panal, aunque éstos dos últimos
aparezcan como triunfadores gracias a su astucia de colgarse del tricolor para
obtener posiciones y conservar sus registros y prebendas constitucionales.
Más en
detalle, analicemos cada una de esas tres vertientes:
a) De acuerdo
con los resultados preliminares ofrecidos por el Instituto Electoral de
Tamaulipas (Ietam), el PRI mantiene en su poder la gubernatura del estado;
recupera municipios, aunque pierde Tampico, y como institución se adjudica 18
curules de mayoría relativa, por lo que su establo directo será de 22, merced a
los diputados plurinominales que por ley le corresponden. En suma, el
PRI se encuentra al alza en toda la geografía tamaulipeca e impacta la
correlación de fuerzas a nivel nacional. Membretes en debacle Ahora bien,
tomando en consideración las mismas estadísticas, los grandes perdedores de
este ejercicio son el PRD, PT y Convergencia, aunque en un análisis estricto
igual debieran serlo el ecologista y el magisterial, por ser los últimos dos
membretes ocasionales que en la pesca a río revuelto fincan sus esperanzas de
atrapar las mejores presas. La embestida panista Ante los
hechos consumados, la dirigencia nacional del PAN, en común acuerdo con la
estatal y sus candidatos derrotados en la contienda electoral, desde el mismo
día de los comicios pusieron en práctica la fase postelectoral contenida en el
manual conocido como “Operativo ave azul”, que básicamente consiste en recurrir
a la descalificación y llamar a la desobediencia civil cuando los resultados
comiciales les son adversos, como es el caso que nos ocupa. Ni hablar, así
funciona la doble óptica de los representantes de la ultraderecha. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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