El dolor que embarga a los tamaulipecos por la muerte de Rodolfo Torre Cantú y Enrique Blackmore Smer, es tan profundo que podría convertirse en un sentimiento de total ...
Por: Juan Sánchez-Mendoza30/06/2010 | Actualizada a las 00:43h
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‘Nos arrancaron el alma’, dice Egidio, y eso todo sintetiza +
Animando a nuestros hijos en el fútbol, así era Blackmore +
Silva Santos instituye medidas precautorias ante el “Alex” El dolor que
embarga a los tamaulipecos por la muerte de Rodolfo Torre Cantú y Enrique
Blackmore Smer, es tan profundo que podría convertirse en un sentimiento de
total desprecio hacia el Gobierno Federal, pues no hay indicios aún de que sus
grupos de inteligencia y seguridad nacional, las fuerzas armadas y las
instancias responsables de esclarecer el ruin y cobarde atentado, muestren
avances en el esclarecimiento del hecho.
Vamos, ni
siquiera han sido capaces de ofrecer una disquisición pública sobre el modus
operandi del crimen ocurrido en el kilómetro siete de la carretera
Victoria-Soto la Marina, lo que lleva a la sospecha de que algo ocultan o
simplemente son (sus agentes) inexpertos para ejercer labores de investigación.
Por tanto, lo
que digan o dejen de espetar el señor de Los Pinos y sus más cercanos
colaboradores en nada modifica el sentimiento de los tamaulipecos, que por
cierto ayer exhibieron su repudio nuevamente al darle el último adiós al
“doctor de los más jodidos” y al “Güero todo corazón”, como en vida llamaron y
póstumamente siguen llamando a Torre Cantú y Blackmore Smer.
Ambos siguen
siendo equipo en el más allá. Y desde el más allá nos animan, a éste su querido
pueblo, a (como ellos lo hicieran en vida) seguir luchando por la libertad del
hombre, la dignificación del quehacer político, la justicia social y la
congruencia entre el decir y el hacer, pues sólo así, los dos consideraban,
cabría la posibilidad de contribuir a un desarrollo estatal sustentable,
humanista e incluyente. Sentimientos separados En el terreno
estrictamente político, las muertes de Rodolfo Torre Cantú y de Enrique
Blackmore Smer han sido puntualmente condenadas, pero la vida sigue y hoy,
seguramente, habrá de darse a conocer el nombre de quien releve al doctor como
candidato a la gubernatura estatal.
Cierto es que
Beatriz Paredes Rangel, allá en la Ciudad de México, en la víspera alzó su voz
para exigir justicia y garantías a la práctica política; que Felipe Calderón
Hinojosa ofreció un mensaje reprobando el atentado y que los dirigentes
partidistas de otras ideologías igual se sumaron a la condena por la muerte del
abanderado tricolor, pero ninguno de esos pronunciamientos alivia el dolor
profundo de los tamaulipecos.
Y esto quedó
demostrado, también ayer y advierto que en lo sucesivo seguirá manifestándose,
con las proclamas espontáneas que exigen justicia y un ¡ya basta!
Los rostros
desencajados y las lágrimas del campesino y la ama de casa que ayer acompañaron
al doctor Rodolfo Torre Cantú y al contador Enrique Blackmore Smer en el
Polyforum Victoria; la congoja del discapacitado y el rictus de dolor de los
jóvenes; los ojos hinchados y rojizos por las lágrimas derramadas que mostraban
quienes tanto quisieron y siguen queriendo al médico y al “Güero”, nada tiene
qué ver con la política, pues aunque igual son parte de ésta lo que más les ha
lacerado el alma es la pérdida de los dos con quienes tanto se identificaban
por su don de gente. Por eso
insisto en que hay que separar ambas manifestaciones de pena. Palabras del corazón De cuantas
expresiones han surgido en torno al homicidio del doctor, considero que la más
intensa es la pronunciada por su hermano, el ingeniero Egidio Torre Cantú, por
lo que enseguida la reproduzco literalmente:
“Señoras
y señores, en este mundo en que vivimos hay cosas que no se valen, más bien, no
deberían ser en la vida. “Lo que pasó
ayer, es una de ellas. “Nos partieron
el corazón. “Nos
arrancaron el alma. “Si Tamaulipas
y México están agraviados, imagínense como estamos nosotros. “Si Tamaulipas
y México tienen coraje, imagínense cómo está mi padre, cómo está “Beba”, cómo
están sus hijos, cómo estoy yo. “Rodolfo era
mi hermano, mi pequeño hermano. “Tengo el alma
rota. “Sin embargo
hoy no quiero, al menos hoy no, hacer reclamos. “Pensé en leer
una semblanza de Rodolfo; pensé en dar una biografía. “Me imagino
que nuestros amigos de los medios, en los días por venir, darán cuenta de eso. “En lugar de
eso, les quiero comentar lo que la biografía de Rodolfo no dice. “La biografía
de Rodolfo no dice que fue un hijo que veneró a su madre y a su padre. “Eso a mí me
consta. “La biografía
no dice que fue el mejor esposo, que fue el mejor padre para “Bebita”, para
Paulita y para Rodolfo. “Y que dedicó
su vida a hacerlos felices. “Eso no lo
dice la biografía. “A mí me
consta. “La biografía
de Rodolfo no dice que fue el mejor hermano para Ana María, para María Eugenia
y para María del Consuelo. “Y eso,
amigos, también me consta. “Que tuvo también
mucho respeto y amor para mi esposa, para mis cuñados… eso también me consta. “Se fue el
mejor de los amigos. “El más
generoso, (el) que siempre dio lo mejor de sí. “Y eso a todos
ustedes les puede constar. “Ése era
Rodolfo. “Yo no creo en
las casualidades. “Rodolfo nació
el día del amor y la amistad. “Por algo fue,
era un hombre bueno y de palabra. “La biografía
de Rodolfo no dice que con Tamaulipas tuvo un sueño; que un día quiso llegar a
gobernar Tamaulipas para llevarlo a nuevos estadios; para llevarlo a nuevos
horizontes, en donde el cielo fuera el límite. “Sin embargo
los sueños se truncan; los sueños se rompen y hay unos sueños que inclusive
terminan siendo pesadillas. “Lo que
tampoco dice la biografía de Rodolfo, es que fue mi gran héroe. “Que fue mi
amigo Rodolfito; mi hermano, y que lo quise como nunca. “Hace algunos
días estuvimos aquí (en el Polyforum Victoria), con muchos de ustedes;
acompañamos a Rodolfo y presentó su visión de Tamaulipas; presentó su documento
que él llamaba ‘Mis compromisos para el Tamaulipas que todos queremos’. “Los sueños se
rompen. “Los sueños se
interrumpen. “Hoy, con el
corazón en la mano, yo les pido a todos que el sueño de Rodolfo no se rompa,
que no se interrumpa.
“Demos todos
nuestro mayor esfuerzo y más por lograr el Tamaulipas que todos queremos y para
lograr el México que todos queremos. “Viva Rodolfo! Corolario Luego de esas
palabras todo comentario resulta ocioso, fuera de lugar, porque el ingeniero Egidio
las arrancó precisamente del alma y del corazón, abrevando en la enseñanza de
su señor padre, el doctor Egidio Torre López, quien bien sabe que su hijo
Rodolfo, como los árboles fructíferos que dan razón a la existencia, igual
murió de pié. Se hace camino al andar *** Lo que
determine la familia priísta en cuanto al candidato sustituto, es harina de
otro costal.
*** Y advierto
que será hoy, aunque hoy también rezo por mi amigo Blackmore Smer, con quien
compartí anhelos y muchos partidos de fútbol animando a nuestros hijos que
jugando en el mismo equipo tanta alegría nos arrancaron, risas y hasta corajes
por la mala actuación de los árbitros.
*** No le sigo
por falta de espacio, pues tengo mucho qué contar acerca de las confidencias
mutuas en un restaurante, algún ejido y donde nos encontráramos, siempre
compartiendo como amigos, pese a la diferencia de edades.
*** Lo digo
porque Enrique me alimentaba entusiasmo por la vida con su ímpetu juvenil, al
festejar cuanto malo o bueno ocurría en el terreno de juego y jamás tuvo
mortificación alguna por lo que ocurría en el aspecto político, pues nunca le
gustaron las especulaciones. Era un hombre práctico, pero visionario; humanista
y amigo; un hombre sin dobleces y muy querido por nuestra familia lasallista.
*** En otro
tema, confirmo que el presidente municipal que más se preocupa por el bienestar
de sus conciudadanos es Erick Silva Santos, quien ya determinó evacuar a las
familias que habita la playa Bagdad y la comunidad Higuerillas ante la amenaza
del huracán “Alex”, ante la amenaza que se vierte con ese fenómeno
meteorológico que cambia de intensidad y rumbo contantemente. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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