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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Dolor por la pérdida

Sobre el homicidio del doctor Rodolfo Torre Cantú se ha vertido cualquier cantidad de frases condenatorias al atentado --en el que también muriera Enrique Blackmore Smer--

Por: Juan Sánchez-Mendoza 29/06/2010 | Actualizada a las 01:36h
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+ Éste, realmente, sólo aquí en Tamaulipas lo sentimos
+ En el concierto nacional, surgen condenas a la ligera
+ Rodolfo y Enrique juegan juntos, hasta en el más allá
+ PRI registraría hoy candidato sustituto a gubernatura
 
Sobre el homicidio del doctor Rodolfo Torre Cantú se ha vertido cualquier cantidad de frases condenatorias al atentado --en el que también muriera Enrique Blackmore Smer--, pero asoma una marcada diferencia entre los pronunciamientos de burócratas federales y de la clase política nacional, con respecto al sentimiento que embarga a los tamaulipecos.
 
Y es que sólo aquí, en esta tierra cueruda, nos duele profundamente el deceso de ambos amigos, quienes siempre antepusieron su mística de servicio y calidad humana a todo interés unipersonal.
Quienes de cerca los tratamos y con ellos compartimos el pan y la sal; de cierto modo fuimos confidentes de sus anhelos políticos y los acompañamos en algunos de sus recorridos por los ejidos, colonias y fraccionamientos de ésta su querida Ciudad Victoria; los vimos abrazando abuelitas, cargando niños y dejándose querer por las amas de casa que agradecidas les propinaban besos (en sus mejillas) y abrazos por la ayuda recibida; estrechando la mano del hombre productivo y sudando a raudales en su peregrinar por el campo, sabemos de la integridad humana que en vida los distinguió.
 
Igual estamos convencidos que el doctor Torre Cantú y “El Güero” Blackmore Smer a nadie le hicieron daño. Por eso jamás buscaron protección policial para ellos ni para sus familias –como funcionarios de la administración pública estatal, legisladores ni en la campaña más reciente--, pues el cariño de sus conciudadanos les fue suficiente para sentirse como en casa y como en casa ellos andaban por las arterias del llamado “Corazón de Tamaulipas” y en toda la geografía estatal.
 
Luto estatal
No hay quien en Tamaulipas se mantenga al margen del luto que hoy nos embarga.
Y esto no es cosa de partidos. No. Es, en primer lugar, un asunto de seguridad nacional; y en segundo un crimen contra la sociedad estatal, porque Rodolfo Torre Cantú, tal y como lo refieren las encuestas más recientes, hasta el último momento de su vida estuvo considerado la mejor opción, y por muy amplio margen, para gobernar esta entidad del noreste mexicano.
 
Él, desde antes de iniciar su campaña proselitista, confió a su amigo Enrique Blackmore Smer la atención de sus actividades, nombrándolo secretario particular, en tanto la secretaría privada la depositó en manos de Alejandro Martínez Villarreal, quien hasta la víspera se mantenía con vida en el Hospital General tras el cobarde atentado.
 
Jamás hubo pronunciamiento incorrecto del doctor Torre Cantú en contra de sus semejantes. Ni siquiera para referirse a los bandoleros que operan a lo largo y ancho del estado bajo la tolerancia del régimen presidencial de Felipe Calderón Hinojosa, por lo que resulta más que reprobable que lo hayan ultimado cuando se supone que el Ejército Mexicano, la policía federal y los cuerpos de espionaje federales contaban con información precisa, concisa y confidencial acerca de las embestidas delincuenciales.
 
Un hecho más que atrapa mi atención, es que tanto el señor de Los Pinos como el secretario de Gobernación, Fernando Gómez-Mont Urueta, en sus comentarios primarios sobre el atentado hayan afirmado que se trató de una acción del crimen organizado –sin hasta esos momentos contar con elementos que así lo determinaran--, cuando ellos han sido los primeros en pedir que no se califique ningún acontecimiento cruento hasta que oficialmente no se ofrezcan elementos para determinar que así es.
 
De cualquier forma los tamaulipecos –nativos o avecindados--, ya no lo creemos al Gobierno Federal, pero sí estamos indignados por los crímenes de Torre Cantú, Blackmore Smer y otros integrantes del equipo de campaña, pues nuestra esperanza de restaurar la seguridad estatal, desarrollarnos como un estado productivo, ser más generosos en el trato humano y alcanzar un nivel competitivo en materia de educación, más empleos y quitarnos la etiqueta de un territorio violento (que por culpa de la ineficiencia del Gobierno Federal nos cuelgan), las fincábamos, precisamente, en la administración (hoy malograda) del doctor.
 
Por otra parte, igual me parece indigno que el mentado “Grupo Multimedios” no respete el luto estatal y haya tendido (o tienda) a minimizar y/o magnificar el atentado, según sus propios intereses, permitiendo comentarios estúpidos a cargo de un tal Daniel Aguirre, quien durante toda su aparición en pantalla exhibió también su analfabetismo político, al consignar múltiplemente que Gómez-Mont Urueta es secretario general de gobierno, cuando todos sabemos que es el titular de la Secretaría de Gobernación.
 
Sobre la identidad de las otras víctimas acaecidas en el atentado, el comentarista de Milenio Diario igual incurrió en yerros de primaria, lo que motivó cierto desquiciamiento entre los políticos. Y en ese tenor se circunscribe su afirmación de que uno de los muertos era el diputado federal Baltazar Hinojosa Ochoa.
 
Pa’ muestra basta reproducir el video.
 
No le sigue porque también me gana un sentimiento correctivo para el tal “Arquitecto”, quien mucho suele mentir en su interés de ganar auditorio.
 
Lo cierto es que hay luto estatal. Y eso merece respeto.
 
Amigo incondicional
De Rodolfo Torre Cantú podrían escribirse infinidad de textos siempre destacando su humanismo, generosidad y oficio político, pero nunca una sola frase que cuestionara su actividad, a menos que se tratare de una descalificación infundada como acostumbra “Multimedios Televisión”.
Lo mismo que de Enrique Blackmore Smer, quien lo mejor de su vida lo dio para ayudar al prójimo, como bien pueden avalarlo en las colonias de Victoria, los municipios conurbados a la capital del estado y en todo Tamaulipas, donde “El Güero” hizo amigos cotidianamente porque su fortaleza política la sustentaba no simplemente en su juventud, sino también en la amistad y en sus resultados como legislador.
 
Claro que de esto poco saben allá en Monterrey, Nuevo León --donde todo se circunscribe a comer cabrito, beber cerveza, alentar la prostitución y echarle a Tamaulipas toda la culpa de sus males--, como si animando la perversión ciudadana y el consumo de de bebidas alcohólicas fuera al remedio para ejercer un periodismo más libre y objetivo.
 
En fin, mis amigos Rodolfo y Enrique sólo se nos han adelantado.
 
Por eso estamos de luto. Estoy. Y con dolor profundo, pero adelante sigo porque la amistad entre ellos se mantiene inquebrantable, hasta el grado de seguir haciendo equipo en el más allá.
 
El relevo
Hasta el cierre de esta colaboración el PRI no había definido el nombre de su candidato sustituto a la gubernatura, por lo que hoy seguramente habrá de darse a conocer su identidad.
  
E-m@il
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golpeagolpe@prodigy.net.mx  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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