Sería deshonesto, desde cualquier punto de vista, que en este proceso electoral cinco de los siete partidos políticos...
Por: Juan Sánchez-Mendoza17/01/2010 | Actualizada a las 21:26h
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Aun cuando son indecorosos, claro que los
habría
Con esos resentidos la oposición cubriría
fórmulas
Grillitos amnésicos ahora desprecian a
periodistas
Hay cafres que invaden cajones pa’
discapacitados
Sería deshonesto, desde cualquier punto de vista, que en
este proceso electoral cinco de los siete partidos políticos (con registro
oficial) buscaran complementar las fórmulas de candidatos con la pepena de
priístas resentidos, como lo han hecho en justas anteriores para acceder a los
ayuntamientos y estar representados en el Congreso local. Es decir, con los escurrimientos que pudieran emanar del
tricolor, merced a la frustración de quienes fracasen en su intentona de lograr
las nominaciones codiciadas, ya sea por el camino de unidad o de consulta a la
base. Obviamente hablo de los partidos Convergencia, del
Trabajo (PT), de la Revolución Democrática (PRD), Verde Ecologista de México
(PVEM) y Nueva Alianza (Panal). En el caso de quienes usufructúan efectivamente las
dirigencias de estos membretes y hacia el exterior ya ofertan candidaturas, no
podía esperarse menos. Y no porque bajo su mandato las estructuras de esos
partidos que integran la mentada “chiquillada” han adolecido de trabajo
político y sólo aparecen en la palestra en toda época electoral. Fuera de esa coyuntura se la pasan en la güeva sin
desarrollar ninguna otra actividad digna de tomarse en cuenta –aunque legal y
moralmente estén obligados a mantener presencia constante con las bases que
dicen representar--, hasta la víspera de otro proceso comicial. Incluso, mientras llega el momento de animar la causa
ciudadana con el propósito de capitalizar su participación en las urnas, los
jerarcas y los escasas cuadros de esas organizaciones tampoco intentan
arraigarse en el conglomerado social. Duermen el sueño de los benditos. Y si
acaso realizan alguna gestión de beneficio colectivo, es porque los grupos que
se echaron en sus manos los presionan hasta obligarlos a cumplir algo de lo que
tanto prometieron cuando mendigaban su apoyo. Los trepadores Algunas organizaciones conocen a la perfección la movida
a realizar durante la época de invernadero político. Acostumbran meter su
cuchara en las discusiones de los temas o problemas en boga y hacer ruido, a
fin de proyectar ante la población una imagen distinta a su verdadero ser. Incluso hasta se muestran como individuos congruentes,
aguerridos y defensores permanentes de las causas que abanderan. Por ello no resulta extraño que esa mentada “chiquillada”
exhiba un marcado oportunismo a la hora de presentar trabajo. Es decir, cuando debe mostrar a propios y extraños sus
destacamentos y divisiones con los que aspiran alcanzar el triunfo electoral. Sus jefes partidistas configuran planes y estrategias a
partir de la fuerza de sus adversarios, cancelando así la posibilidad de brillar
con luz propia y de ampliar el proyecto que defienden rumbo a la conquista del
poder. Bajo este entendido, tampoco es raro observar cómo al
participar en un proceso electoral los guías partidistas tienden las redes
esperanzados en atrapar peces grandes o pececillos, aunque estos no compartan
su ideología, credo ni modo de hacer política. De cualquier modo el plan a seguir tiene sustento en la
búsqueda de alianzas interpartidistas. En la pepena. En los escurrimientos o
rémoras que deja el partido grande, y, en menor medida, en la raquítica fuerza
de que tanto hacen gala. Grillos amnésicos Algunos funcionarios públicos de cuño sexenal miran con
desagrado a ciertos colegas que rehúsan convertirse en corifeos de cuanto hacen
o dicen, por creer ellos que en verdad brillan con luz propia y han sido
“marcados” para representar al pueblo. Pero olvidan que
la prensa, así como los ayudó en su lento aprendizaje político, igual puede
cavar su tumba al exhibir los excesos y debilidades que caracterizan su pobre actuación
pública. Cafres vs. parapléjicos Sé bien que en los estacionamientos privados Tránsito
municipal no tiene injerencia, pero en el caso de los centros comerciales,
hasta donde entiendo, existe un convenio para que los agentes viales realicen
labores igual que en los estacionamientos de los inmuebles oficiales. Pero en los municipios más poblados de Tamaulipas se da
el caso de que los uniformados le temen tanto al influyentismo de los
automovilistas que son incapaces de prohibir a estos utilizar los espacios
reservados para los discapacitados. En los estacionamientos de Soriana, GranD’, Wall Mart,
Sam’s Club, los hospitales, aeropuerto, central camionera y otros espacios
destinados al mismo fin, cuando menos, he observado falta de conciencia
ciudadana, pues muchos abusivos conductores sin ningún impedimento físico
–aunque sí mental, es obvio--, ocupan los cajones pintados de azul y
visiblemente rotulados con el emblema de los discapacitados. Afortunadamente un servidor no padece enfermedad alguna
que me lleve a ocupar los espacios que le comento. Sin embargo al ver la
ruindad de quienes por flojera sí lo hacen, no por estar impedidos físicamente,
lo menos que pensé fue en su pobreza moral y, por supuesto, en las lesiones
mentales irreparables que quizá, sin darse cuenta, padecen desde niños. Automotores “chocolates” La permanencia de vehículos extranjeros en territorio
nacional no es asunto privativo de Tamaulipas. Se da en casi todas las entidades del país, aunque
registra mayores índices en los estados fronterizos con la Unión Americana:
Tamaulipas, Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León. Refiero lo anterior porque según estimaciones de la
propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP), a lo largo y ancho de
la geografía nacional (1’ 972, 547 kilómetros cuadrados) circulan alrededor de
dos millones de “chocolates” irregulares --entre camionetas, camiones y
automóviles--, y en el caso particular de Tamaulipas, se maneja una cantidad
superior a las 200 mil unidades. Estas cifras, sin embargo, no han podido corroborarse
porque las autoridades fiscales, como de costumbre, se muestran indolentes para
levantar un censo que nos permita conocer con mayor precisión de cuántos
vehículos irregulares estamos hablando; su procedencia, su verdadera situación
legal, y, por supuesto, en manos de quien están los automotores que no han sido
decomisados, aun cuando su presencia en el país es ilícita. Se hace camino al andar *** En la columna anterior hubo un error involuntario al
abordar el caso Llera, pero eso nada tiene qué ver con la esencia del
comentario que ubica a Mario Alberto Ortiz Cano como favorito para lograr la
candidatura priísta a la alcaldía huasteca. *** Lino Korrodi Cruz se vale de la prensa editada en la
Ciudad de México para lanzar dardos envenenados y promoverse como precandidato
del PRD a la gubernatura de Tamaulipas, pero acá ya estamos curados de espanto. E-m@il: jusam_gg@hotmail.com golpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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