No es éste el mejor momento para que los priístas tamaulipecos midan fuerzas entre sí; y menos cuando los anima un desplante futurista con miras a la sucesión presidencial...
Por: Juan Sánchez-Mendoza21/06/2010 | Actualizada a las 23:14h
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Pide licencia pa’ separarse de la alcaldía de Reynosa +
Pero sólo durante 24 horas, para atender a Beltrones +
Él navega contracorriente en la sucesión adelantada +
Posicionamiento cuestionable de candidatos priístas No es éste el
mejor momento para que los priístas tamaulipecos midan fuerzas entre sí; y
menos cuando los anima un desplante futurista con miras a la sucesión
presidencial del 2012, pues aquí en la entidad esa actitud va en detrimento del
propio partido y sus candidatos, tomando en consideración que ya entramos a la
recta final del proceso para elegir gobernador, legisladores y ayuntamientos.
Cierto es que
durante décadas ha prevalecido la costumbre de que su clase política de moda
visite las entidades donde se desarrollan justas comiciales para elegir jefe
del Ejecutivo estatal, a fin de cuerpear a los candidatos, cerrar filas en
torno a éstos y confirmar la unidad tricolor en el ámbito nacional.
Pero también
es cierto que en este 2010 tres de los priístas más privilegiados por la
mercadotecnia han dado en visitar frecuentemente los diez estados en que habrán
de elegirse gobernador –Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Oaxaca, Puebla,
Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas--, despertando la sospecha
de que (ellos) están ya en abierta autopromoción en su búsqueda de la
candidatura presidencial.
Por eso no le
extrañe que a Beatriz Paredes Rangel (la pastora del rebaño priísta), Enrique
Peña Nieto (gobernador del Estado de México) y Manlio Fabio Beltrones Rivera
(el coordinador priísta en el Senado de la República), les haya brotado de la
noche a la mañana tanto amor por esta tierra cueruda, so pretexto de halagar
con su visita a la gran familia revolucionaria. Definición tempranera Hago esta
reflexión porque hoy, precisamente, el ex gobernador de Sonora se hará presente
en Ciudad Victoria y Reynosa.
Aquí
participando en un evento del candidato de la coalición “Todos Tamaulipas”,
Rodolfo Torre Cantú; y allá en la frontera en dos encuentros privados que le
organiza Óscar Luebbert Gutiérrez.
Y pa’ que no
quede duda de que la presencia de Manlio Fabio Beltrones Rivera conlleva tintes
futuristas –como dicen que igual ocurrió en Tampico el sábado que nos antecede,
cuando más de diez mil priístas vitorearon a Enrique Peña Nieto--, basta
comentarle que el alcalde fronterizo solicitó formalmente licencia para
separarse del cargo, pero sólo durante 24 horas, a fin de disponer de todo ese
tiempo para atender personalmente al senador y así evitar ser amonestado por la
autoridad electoral.
El simple
hecho me lleva a suponer que Luebbert Gutiérrez está decidido a jugársela
abiertamente con Manlio Fabio –a quien por cierto hoy podría destapar como su
gallo sexenal, aún sabiendo que la línea tiende hacia otro proyecto--, y que
los eventos de hoy, allá en Reynosa, serían algo así como una medición de
fuerzas contra un adversario más poderoso e influyente que él, al menos por el
momento, porque en otro terreno Beltrones Rivera supera en mucho la capacidad
política de Peña Nieto y Paredes Rangel, en estricto apego a la verdad.
Pero de Óscar
todo puede esperarse.
Y sobre todo
cuando él bien sabe que más allá de diciembre próximo, al menos en Tamaulipas,
desde ahora podría darse por muerto en materia política. Posicionamiento cuestionable La percepción
ciudadana discrepa de las estadísticas que hasta hoy ofrecen las empresas
encuestadoras en relación al posicionamiento de los candidatos a la LXI
Legislatura del Congreso local y los 43 ayuntamientos.
Sobre todo
porque éstas, según se dice, presumiblemente alteran los resultados a capricho
de sus clientes ocasionales, con el claro objetivo de inducir el sufragio a
favor o en contra de actores predeterminados.
Hoy de nueva
cuenta las empresas que viven de la mercadotecnia político-electoral se han
empachado vendiendo sus productos, pero a diferencia de otros procesos en la
actualidad no se les da más importancia de la que ameritan, merced a que los parámetros
que ofertan tampoco son los adecuados para supuestamente medir la tendencia del
voto.
Sin embargo
hoy, también, son los partidos políticos quienes se encargan de desacreditar
los sondeos de opinión; y más cuando sus candidatos aparecen con menos puntos
porcentuales que uno o más de sus pares que sí saben cómo, dónde y en qué
gastar el dinero, sin recurrir a contubernios que los hagan aparecer como
favoritos.
La danza de
corporativos registrados o no ante el Instituto Electoral de Tamaulipas
(Ietam), es otra de las causas que alienta la incredulidad del pueblo ante las
cifras divulgadas a través de los medios de comunicación masiva.
Y con justa
razón, pues se habla al menos una decena de encuestas, que si bien no son dadas
a conocer al menos obran en manos de sus contratantes.
Las empresas
(todas) arguyen ser independientes, éticas; aplicar en su levantamiento una
metodología probada con índices menores de error; practicar entrevistas
aleatorias en todo el estado –aunque hasta la víspera no sé de persona alguna
que haya sido alguna vez consultada--, y se disputan el derecho a anticipar el
resultado de los comicios antes del conteo oficial. En otras
circunstancias harto lejanas ya, sí acertaron en sus pronósticos –es justo y
responsable reconocerlo--, pero en las dos contiendas estatales anteriores a la
que vivimos fallaron en su pronóstico.
Por tanto,
negar los resultados de aquellos sondeos de opinión resultaría tan estúpido
como irresponsable, aunque lo ofertado por las firmas encuestadoras haya sido
simplemente el reflejo de la actitud ciudadana en todos sentidos.
Refiero lo
anterior pa’ que no se crea que las encuestas siempre fallan. No. Lo que ocurre
en esta ocasión es que la percepción ciudadana difiere en mucho de la medición
practicada en segmentos poblacionales con menos hambre de la que nos sobra.
Usted bien
podría confirmar esta apreciación, si acaso se diera tiempo para preguntar en
familia, entre amigos o conocidos, qué opinan al respecto. Triunfalismo inadecuado Mal se ven los
candidatos a legisladores y presidentes municipales que sus esperanzas de
triunfo las fincan en los resultados de las encuestas ventiladas en los últimos
días, pues esos estudios son, simple y llanamente, fotografías del momento.
Durante las
campañas formales ha ocurrido un mar de imponderables que claramente alteran el
posicionamiento político-electoral de todos y cada uno de los contendientes,
por lo que es recomendable no echar las campanas al vuelo.
Menos cuando
las firmas encuestadoras han perdido credibilidad a tal grado que hoy pocos
ciudadanos son los que aún creen en los sondeos de opinión. Fórmulas grisáceas Resulta claro
que hasta hoy ninguna de las candidaturas ofertadas por los partidos opositores
al Revolucionario Institucional ha logrado penetrar con fuerza en el ánimo
ciudadano; y sí, por contrario, sus candidatos generan hartazgo al exhibir bajo
nivel de competencia.
Ocurre porque
ellos, tanto como sus dirigentes partidistas, le han apostado más al trabajo
ajeno que al propio y han sustituido al debate con desplantes pendencieros.
Tan es así que
a la menor provocación se lanzan a la yugular del adversario.
Basta echarle
una hojeada a los medios de comunicación masiva (impresos) para darnos cuenta
de que su oferta electoral poco impacta en el sufragante, en tanto las
descalificaciones y epítetos son ahora de los candidatos opositores al PRI su
mejor bandera proselitista.
En su perorata
cotidiana, ellos hablan de temas tan recurrentes como el desempleo, la
inseguridad, la injusticia social, el bajo nivel educativo, las mujeres
maltratadas, la pobreza, la falta de oportunidades para los jóvenes y el hambre
de nuestros hijos, pero no se atreven a decirle al pueblo que están prácticamente
impedidos para aliviar esos males, simple y llanamente por tampoco saber cómo
solucionarlos y menos cuando buscan un cargo de gestores.
Por eso
lo que lee y escucha el sufragante, en todo caso, no pasa de ser un catálogo de
buenas intenciones, cuya diferencia entre uno y otro prospecto lo marca el
énfasis que cada cual aplica a su discurso. Esto es lo que
podría distinguir a un proyecto de otro. Se hace camino al andar *** Hay
candidatos priístas a las alcaldías que ya se dan por ganados y eso hace renacer
en ellos la soberbia, a grado tal que nada quieren saber de la gente a quien
antes mendigaron favores. *** Pero en
esta vida todo se paga eso comprobado está. E-m@il jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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