“¿Cómo está?”, le preguntó el hombre del añoso rostro curtido por el sol del semidesierto a otra señora mayor parada en el quicio de la fonda que abre cuando llega clientela en la contra esquina de la plaza de armas en Bustamante
Por: José Inés Figueroa Vitela21/06/2010 | Actualizada a las 11:57h
La Nota se ha leído 1835 Veces
“¿Cómo está?”, le preguntó
el hombre del añoso rostro curtido por el sol del semidesierto a otra señora
mayor parada en el quicio de la fonda que abre cuando llega clientela en la
contra esquina de la plaza de armas en Bustamante.
La mujer apenas levantó el rostro para ver al dueño de la mano que se le extendía,
la estrechó con una leve sonrisa y volvió a su posición previa.
“¿Sabe quién soy?”, insistió el hombre y la mujer volvió a verle el rostro y
extenderle otra sonrisa de incógnita.
“Soy el hijo de Pa´ Manuel…” y por ahí inició el diálogo para repasar el estado
de la parentela, diseminada por la cabecera y las rancherías; los que se fueron
pa´l norte no fueron motivo ahora.
Los encuentros se fueron multiplicando entre los vecinos del pueblo y los
venidos de la periferia, predominantemente campesinos que le arrancan frutos al
yermo y pequeñas parcelas, la más de las veces maíz y frijol para el
autoconsumo.
En los patios de la macha urbana hay nopaleras y las divisiones de propiedad
con frecuencia se delimitan de cactáceas afiladas.
El cerro “pelón”, las laderas y planicies sin embargo hacen un paisaje natural
de fantasía, entre biznagas, cactus y “palmas” de chochas, entre otras especies
“raras” propias de la aridez regional que con sus espinas le chupan humedad al
ambiente.
La asilada llovizna no alcanza a hacer charco y a ratos parece ni mojar el
suelo de una sed histórica.
El clima es otro imán que da pertenencia y arraigo a estos centenarios pueblos.
Mientras en la transición de la primavera al verano la mayor parte del noreste
nacional “se cuece” al filo de los 40 grados, el mediodía bustamanense reposa
al pie de la cordillera en los paradisíacos 20; muchos todavía traen el sueter
del más frío amanecer.
Hoy es otro día especial para el municipio, como hace un par de meses cuando el
Congreso Local en pleno se vino a sesionar para honrar la memoria del General
revolucionario ALBERTO CARRERA TORRES, héroe oriundo de estas tierras.
Los maestros de la escuela que lleva su nombre y los alumnos, con tiempo diseñaron
y ensayaron versos coreados para ensalzar la singular visita y andaban con la
mayor parte de los vecinos, más quienes vinieron del área rural, a estar en el
evento.
Agendado en la ruta proselitista del candidato del PRI a la gubernatura, acá
habría de compartir RODOLFO TORRE el seguimiento de la transmisión del partido
de la selección nacional contra Francia, dentro del mundial de Sudáfrica.
Y allá, bajo la techumbre de la plaza 20 de noviembre, pronto se congregaron
los convidados.
Habían pasado los primeros dos minutos y 15 segundos, cuando el primer barullo
llenó el recinto.
La concurrencia era muy cercana a los 1243 habitantes que reza el letrero del último
censo a la entrada de la cabecera municipal, si no es que la superaba.
El tiro del Giovani Dos Sántos asaltó pronto la emoción del respetable, reunido
en el centro en torno de una pantalla gigante y otros plasmas periféricos, traídos
por la campaña priísta.
Playeras con los colores de la selección nacional y los emblemas del candidato
a la gubernatura alcanzaron para todos.
“El que no la tenga que permanezca en su lugar y allá se la van a llevar”,
instruyó Tranqui, el conductor, desde el micrófono antes de iniciar la transmisión.
Otro tiro libre a los 20:00 volvió a despertar exclamaciones, pero las señoras
no estaban en el partido, atisbaban hacia los accesos de la plaza. Nueve
minutos después llegó el candidato que en su cita previa tuvo un retraso.
La concurrencia se puso de pie, le aplaudió y se sentó pronto como él para
seguir viendo el partido. Un par de porras de los muchachos de la escuela se
escucharon apagados entre el sonido de la transmisión.
Al medio tiempo, el candidato a la gubernatura y sus compañeros de fórmula
Juvencio Becerra Pérez para alcalde y Checo Guajardo para la diputación,
fueron, con otros diputados federales y locales invitados, de la mesa central
al frente.
“Quise compartir con ustedes este momento, importante, todos queremos que México
salga adelante; en el segundo tiempo vamos a ganar, así como con su apoyo los
candidatos del PRI van a ganar”, vaticinó.
A esas alturas el partido no acaba de pintar; la selección nacional no tenía el
dominio del balón, transcurría con luces y sombras para ambos bandos, pero el
pronóstico de Rodolfo era contundente y endosado a su causa.
“Queremos un doctor, para Gobernador”, cantaban entonces las muchachas y el
candidato del correspondía con un ¡Arriba los jóvenes!
En prenda de su capacidad de gestión, confesó el abanderado a la gubernatura,
nada más llegando al lugar su par para la alcaldía le deslizó una hojita donde
incluyó las necesidades más sentidas del municipio.
“Con su apoyo, ahora que sea Gobernador y Juvencio Presidente tendrá todo el
apoyo del Estado para que saque adelante a Bustamante. Van a tener un centro de
salud que funcione las 24 horas todos los días del año, con medicinas
suficientes”.
Y preguntó si de una vez podía citarlo para el primero de enero recibirlo como
alcalde en su oficina del gobierno en Victoria. A la respuesta afirmativa
complementó: allá lo espero entonces para que pase por una ambulancia nuevecita
para Bustamante.
Caminos rurales, apoyos al campo para la comercialización de sus productos,
atención personalizada sectorial y agradecimiento también a los periodistas que
le acompañaron en el lugar complementaron el discurso.
“Y ya vámonos a seguir viendo el partido porque inicia el segundo tiempo”.
Al regreso del intermedio la selección mexicana se mostró más entera, segura,
dominante, hasta que cayó el primero gol y todos se pusieron de pié. Rodolfo
trepó sobre la silla y repitió a voz en cuello el nombre de la patria, coreado
por sus seguidores.
Para el minuto 33 del segundo tiempo se repitió la escena al calor del segundo
gol por la vía penal.
Una hora, 47 minutos y 50 segundos después de iniciado el juego –incluidos los
15 del intermedio-, diez segundos antes de concluir los tres minutos extras
concedidos por el árbitro el candidato gritó su ¡Viva México!
¡Ya ganamos!, proclamó micrófono en mano e igual auguro: y el cuatro de julio,
con el gane del PRI, también va a ganar México.
La arenga consumió el resto de la justa deportiva en Sudáfrica.
El candidato todavía repartió saludos y recibió peticiones, antes de salir a
Tula donde más tarde se desarrollaba el Foro sobre Desarrollo Social,
coordinado por el Secretario de la Comisión Respectiva en la Cámara Baja
Edgardo Melhem Salinas.
El orgullo y la raigambre del semidesierto tamaulipeco parecieron quedarse
esperando la cita con las urnas.
José Inés Figueroa escribe su columna Los Hechos en varios periódicos del Estado, además cuenta con la Agencia de Noticias HOY
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas