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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

La fuerza del pueblo

Al asumir la Presidencia de la República, Felipe Calderón Hinojosa prometió que en México no habría problemas económicos. “La pobreza será erradicada; venceremos la crisis...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 17/06/2010 | Actualizada a las 11:40h
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Al asumir la Presidencia de la República, Felipe Calderón Hinojosa prometió que en México no habría problemas económicos. “La pobreza será erradicada; venceremos la crisis; evitaremos su recurrencia y el país recobrará la capacidad de un auténtico desarrollo nacional”, dijo.

Pero no ha cumplido ni creo que lo haga en lo que resta a su régimen. Primero porque su política económica empuja a México a la peor crisis de su historia; y luego porque ésta genera tal pobreza que ahora hay más de 60 millones de mexicanos afectados y la pérdida del 70 por ciento del poder adquisitivo la padece el grueso de la población.

Caro han pagado quienes votaron por él y también los que sufragamos por otros por opciones distintas, ya que el sueño de Calderón de tener un país de primer mundo existe sólo en su mente.

Con hechos que de ningún modo generan progreso, la nación ha servido de laboratorio al señor de Los Pinos para experimentar en materia política, económica y social, pues lo mismo agudiza el conflicto hacia el interior de su gabinete que el enriquecimiento de un reducido grupo de inversionistas; no sabe qué hacer para resarcir la seguridad pública y tampoco como enderezar su política exterior.

Así rebasa en mucho a Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado , Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León e incluso al chabacano Vicente Fox Quesada, cuando menos, quienes igual que él instrumentaron una versión moderna del pasado: la del Porfiriato.

Rosario de excesos:

En aras de su pregonada modernización, el jefe del Ejecutivo Federal ha dicho pertenecer a la nueva generación que modernizará a México. Pero más que modernizar al Estado y al país mismo, Felipe se ha excedido en el  uso del poder que le confiere la Carta Magna al Presidente de la República.

Con su gobierno también es fortalecida la era de los tecnócratas que llegaron al poder con Miguel de la Madrid Hurtado, para desplazar a la vieja clase política y nacionalista.

Ya lo había dicho José López Portillo en su libro “Mis tiempos”, en el que comentaba que él había sido el último Presidente de la Revolución.

Por tanto, lejos de todo concepto nacionalista, Calderón Hinojosa ha reimplantado el neoliberalismo, proyecto similar al liberalismo social que impulsó a inicios de este siglo Porfirio Díaz, y que provocó la Revolución de 1910.

Este modelo ha cobrado altos costos sociales en diversos países de América Latina, como Chile, Venezuela, Argentina y Perú, por citar sólo cuatro casos harto ilustrativos.

Emulo de un dictador

En el concierto nacional se dice y asegura que Felipe Calderón Hinojosa sigue los pasos de Porfirio Díaz, lo que coincide con la apreciación que el historiador Enrique Krauze plasma en uno de sus ensayos.

Refiere: “Vivimos todavía lo que Vasconcelos llamó el “porfirismo colectivo”. El Ejecutivo continúa ocupando el sitio omnímodo y ubicuo de don Porfirio.

“Díaz terminó por declarar que el día había llegado, que la nación estaba lista para su vida definitiva de libertad, pero era de dientes para afuera. En el fondo quería permanecer y morir en la silla.

“Cualquier parecido con el sistema político actual no es meramente casual, es históricamente documentaba. Salvadas las diferencias de tiempo, la sustancia política entre estos dos regímenes ha sido la misma: la concentración del poder”.

En efecto, al igual que Porfirio Díaz, Calderón Hinojosa va por todo; y en el tiempo que lleva al frente del Poder Ejecutivo Federal ha querido mostrar al extranjero un México muy distinto al que es en realidad, pues, según él, aquí prevalecen la estabilidad, la modernidad y la paz social.

Sin embargo, desde el inicio de su gobierno diversos hechos demuestran lo contrario.

La otra cara de la moneda.

El pueblo no se equivoca:

La administración presidencial desde el uno de diciembre de 2006 y hasta hoy, inclusive --cuando está por anunciarse la virtual bancarrota que sufre México o una nueva contracción económica--, ha estado marcada por la ineficacia e ineficiencia que la vuelven inoperante.

Y conforme transcurre el tiempo el Presidente se aleja más y más del pueblo, porque sólo de esta forma podrá cumplir con los compromisos contraídos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los dueños del dinero, que son quienes en realidad mandan y deciden qué hacer en Palacio Nacional.

Sin embargo, con esta su actitud, Calderón se exhibe extraviado porque no toma en cuenta que si bien los pueblos gobiernan a los gobernantes, los intereses gobiernan a los pueblos; que con las voluntades mayoritarias y los intereses predominantes se puede seguir revolucionando a la sociedad mexicana, y que adulterar la decisión del pueblo es tan malo como adulterar los alimentos del pueblo.

Bajo este entendido, creo bien vale la pena recordarle a Felipe que el porfirismo cayó porque había lo que él suponía no existía: pueblo.

Que hubo pueblo en las masas que lograron conciliar intereses para luchar por la Independencia; que hubo pueblo para resistir a las invasiones externas; que fue el pueblo el que hizo que México resurgiera frente a la intervención; y que ese mismo pueblo, al que Felipe Calderón Hinojosa tanto parece despreciar, fue quien lo llevó a la Presidencia de la República.

Por tanto, debemos entender que el pueblo de México nunca se ha equivocado. Nunca ha fallado. Se han equivocado y han fallado sus gobernantes, pero no el pueblo.

Y basta obedecer al pueblo para que se pueda seguir adelante, o fracasar, como ahora debe saberlo el jefe del Ejecutivo Federal.

El pueblo es dueño absoluto de la palabra; y sólo con su mano es posible construir. Nuestro pueblo es bronco, y bravo cuando es preciso; pero también sabe ser sosegado y hasta dulce cuando en ello va la convivencia; sabe buscar la armonía y no la diferencia, la coincidencia en lo sustancial para evitar el encono en lo secundario.

Crisis que se agudiza:

En lo que resta del mes o dentro de la primera quincena de julio, el Gobierno Federal podría anunciar nuevos recortes y enseguida un nuevo crédito que el FMI le otorgaría a México, dizque pa’ frenar la inflación.


Pero no hay crisis, según sostiene la Secretaría d Hacienda y Crédito Público (SHyCP) por instrucciones directas del señor de Los Pinos, “y menos como la describen los medios de comunicación (masiva)”, aunque usted y yo, y usted también, nos demos cuenta de que la crisis en México es peor a las caídas sufridas por otros regímenes presidenciales, que, al menos en su momento, no gastaron carretadas de dinero tratando de disfrazar lo evidente.


Se hace camino al andar:

Sólo ganándole hoy a Francia, la escuadra tricolor estaría en posibilidades de mantenerse con vida en el mundial de Sudáfrica. De otra forma tendría que vencer por goliza a su próximo rival, Uruguay, que ya demostró su fuerza al derrotar al equipo anfitrión.

De cualquier forma le recuerdo que esos ratoncitos que “El Vasco” encabeza de ningún modo representan al país como malamente lo divulgan las empresas televisoras, sino a un reducido grupo de usureros que en el balompié han encontrado la cueva de Alí Baba y sus 40 ladrones.

De cualquier forma le voy a la escuadra tricolor.

 
E-m@il
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Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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