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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Federalismo en entredicho

La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), según refiere su propio portal electrónico, fue creada para impulsar un nuevo federalismo que...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 07/06/2010 | Actualizada a las 22:34h
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+ Pacto Federal amerita una revisión y corrección por anacrónico
+ Fue la razón del sistema político mexicano, pero está rebasado
+ Es necesario alentar nueva y equitativa repartición de recursos
+ Hay clara comunión entre Torre Cantú y sus amigos periodistas
 
La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), según refiere su propio portal electrónico, fue creada para impulsar un nuevo federalismo que permita a las entidades contar con recursos económicos suficientes para responder satisfactoriamente a las demandas de sus comunidades.
Sin embargo en la práctica predominan las medidas centralistas del Gobierno Federal, por resultar ésta la mejor forma de ejercer un poder omnímodo y así evitar compartir decisiones en la asignación del erario.
 
De cualquier forma los mandatarios estatales no quitan el dedo del renglón e insisten en la necesidad de intervenir, con derecho a voz y voto, en los asuntos de carácter nacional e internacional que más inciden y preocupan a la sociedad en su conjunto --como son el tema financiero, la aterrorizante inseguridad pública y el asunto migratorio--, amén de la conveniencia de adecuar el marco legal vigente a los tiempos actuales, pues nuestra Carta Magna, igual que el Pacto Federal, ya resultan anacrónicos.
 
Por eso y más la importancia que conlleva el desarrollo del trigésimo noveno encuentro ordinario de la Conago –por cierto, a realizarse hoy y mañana aquí en Ciudad Victoria--, donde habrán de participar al menos dos decenas de mandatarios estatales (del PRI, PAN y PRD) y algunos notables funcionarios de la Federación (a manera de invitados y testigos de los acuerdos que aquí se logren), por lo que el llamado “Corazón de Tamaulipas”, estoy seguro, atrapará los reflectores no sólo del centro del país, sino de toda la República Mexicana e incluso más allá de nuestras fronteras.
 
Centralismo mal entendido
Hoy es buen día para recordar que el sistema político mexicano ha hecho del federalismo su razón de ser.
 
Y cada uno de sus integrantes está obligado a respetar los acuerdos suscritos en 1824 --cuando México se definió constitucionalmente como un país federal--, y los posteriores que se dieron en el mismo sentido.
 
Sus representantes, o sea los mandatarios estatales, en los últimos días han rescatado el tema igual que el jefe del Ejecutivo Federal, con un alegato válido, pues se sustenta en el hecho de que este sistema de gobierno es el resultado de grandes confrontaciones armadas y acalorados debates, como lo demuestran las distintas constituciones que han regido la vida de nuestro país en los dos últimos siglos.
 
Durante ese tiempo las disputas se han dado en diversos escenarios:
 
Primero por la vía de las armas, al enfrentarse las corrientes federalistas y centralistas durante el siglo XIX; y posteriormente en la época del “porfirismo”, cuando la lucha por el poder surgió hacia el interior de ése sistema autoritario que presentaba la paradoja de un federalismo formal y una práctica centralista.
 
Esta anomalía, sin embargo, no acabó con la caída del dictador, sino que encontró las condiciones favorables para reproducirse a lo largo del siglo XX y sigue practicándose en el siglo XXI, pues cada presidente de la República hizo cuanto le fue posible para tener mayores facultades en perjuicio de las entidades federativas, como ahora también los emula Felipe Calderón Hinojosa.
 
Un documento elaborado por la misma federación, refiere que “desde su origen el federalismo mexicano tuvo por objetivo unir sin fusionar, y diferenciar sin dividir.”
 
Es decir, que la primera Constitución de la República –elaborada en 1824--, estableció el régimen federal y otorgó facultades tanto a la unión como a los estados, a fin de que cada uno procurara, en su ámbito de competencia, la prosperidad de la nación y el bienestar de sus habitantes.
 
Hacia 1847 se propuso delimitar la competencia tanto del poder federal como del estatal, a fin de evitar la invasión de facultades que lo mismo atentaba contra la soberanía de las entidades como amenazaba la unión.
Finalmente prevaleció el planteamiento de que los poderes federales debían circunscribirse sólo al ejercicio de las facultades que de manera expresa les otorga la Carta Magna.
 
Luis Pineda y M. Alberto Mendoza G. son dos estudiosos del tema, y sobre éste han escrito:
“El federalismo mexicano está inspirado en el modelo centralista español, y en la integración de los Estados Unidos de América…
 
“Es un sistema de gobierno que tiene como objeto principal formar una nación única… su forma de gobierno es de tipo presidencial, porque el presidente de la República es jefe de Estado y de gobierno al mismo tiempo… la Constitución le otorga más facultades que a los otros poderes…”
Y hasta la fecha esa malsana práctica prevalece.
 
Coordinación fiscal
Sobre el particular, se desprende que antes de la aparición de los primeros antecedentes claros de la coordinación fiscal, la situación existente en esta materia en México se caracterizaba por la multiplicidad de tributos federales, estatales y municipales; la complejidad del sistema tributario; la existencia de leyes fiscales a menudo contradictorias, y las exacciones desproporcionadas en gravámenes concurrentes.
 
“Para corregir esta situación –agrega el documento--, se realizaron inicialmente las Convenciones Nacionales Fiscales. Éstas constituyeron un esfuerzo de unión, de colaboración y de ordenamiento de la concurrencia y las potestades tributarias, orientado a pactar acuerdos entre los gobiernos de las entidades federativas y el gobierno federal, así como para compartir el rendimiento de los impuestos.
 
“Así, a finales de 1953 se crea la Ley de Coordinación Fiscal que unió a algunos estados mediante un convenio que los obligaba a derogar contribuciones locales a cambio de recibir participaciones de la Federación.
 
“Hasta 1972 se habían coordinado solamente 18 estados de la República; a partir de 1973, todos los estados fueron coordinados al reformarse la Ley Federal sobre Ingresos Mercantiles, con una tasa única general del 4% aplicable en toda la República, en lugar de la tasa federal que existía del 1.8% y la tasa del 1.2% de los estados que se coordinaran; posteriormente la Ley de Coordinación Fiscal de 1980 deroga la Ley de 1953 y origina lo que hoy conocemos como el Sistema Nacional de Coordinación Fiscal”.
 
¿Nuevo sistema federal?
Para algunos estudiosos del tema es necesario realizar una serie de ajustes profundos que permitan al país adaptarse a una nueva realidad para así lograr un desarrollo incluyente y equitativo.
 
Al proyecto se le ha denominado Reforma del Estado.
 
Pero no es idea original del actual señor de Los Pinos, según dicen Pineda y Mendoza, así: “En los últimos 30 años, académicos, investigadores, especialistas, luchadores sociales, miembros de organismos no gubernamentales, funcionarios de gobierno y viejos constitucionalistas han investigado, denunciado, cabildeado y luchado por la redefinición de un federalismo acorde a los tiempos modernos que implique la revaloración de los órdenes y estructuras de gobierno, redefina su autonomía y libertad, fomente la asociación entre todos los órdenes de gobierno y todo los Poderes de la Unión, para que México se convierta en una verdadera República con poderes definidos en el ámbito local, regional, estatal y federal, y con una personalidad que impulse el desarrollo”.
 
Sin embargo, pero al margen del manejo centralista de los dineros públicos, Felipe Calderón Hinojosa hoy propone una reforma política profunda, a su gusto, siendo que el problema principal es, precisamente, la readecuación del pacto federal sobre el manejo del erario.
 
En fin, habrá que esperar hasta el 2011 para insistir nuevamente sobre el particular, pues por ahora sus integrantes tal parecen conformes con la repartición del dinero que proviene, precisamente, de nuestros bolsillos vía el cobro de leoninos impuestos.
 
Se hace camino al andar
*** Hay una clara comunión entre Rodolfo Torre Cantú y sus amigos de la prensa, como ayer quedó constatado en la convivencia que el candidato gubernamental tuvo con los representantes de los distintos medios de comunicación masiva.
 
*** En Reynosa, Matamoros y Victoria, al menos, el PAN sigue registrando cotidianas renuncias de sus militantes que en descuerdo están con su dirigencia estatal y nacional, por la manera de imponer candidatos externos que no garantizan votos y sí una derrota en julio próximo.
 
*** Si Usted sufre por el intenso clima que azota a esta ciudad, no culpe al llamado “Corazón de Tamaulipas”, sino a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que a los habitantes de Victoria nos cobra el servicio más caro que el oro y nos impide contar con un aire acondicionado adecuado pa’ mostrarle nuestra hospitalidad  
 
E-m@il
golpeagolpe@prodigy.net.mx
jusam_gg@hotmail.com  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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