Hoy es Jueves 11 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Abstencionismo al acecho

Sobre el abstencionismo se ha escrito mucho; pero son pocas las instituciones, incluidos los partidos políticos, que han profundizado en su análisis...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 02/06/2010 | Actualizada a las 23:48h
La Nota se ha leído 2167 Veces


+ Autoridad soslaya divulgar la importancia de ir a las urnas
+ Menos del 50 % del padrón electoral podría emitir su voto
+ Jóvenes rehúyen sufragar por temor a ser “domesticados”
+ Una de las causas es la actitud olvidadiza de los políticos
 
Sobre el abstencionismo se ha escrito mucho; pero son pocas las instituciones, incluidos los partidos políticos, que han profundizado en su análisis.
 
Menos suman quienes se preocupan en desterrarlo de los procesos electorales, merced al desconocimiento que tienen del fenómeno o porque simple y llanamente no les interesa despertar la participación política de las mayorías.
En su oportunidad, el ideólogo Jesús Reyes Heroles (qepd) denunció:
 
“La abstención electoral no es un fenómeno peculiar de nuestro país, sino un fenómeno universal que en cierta medida señala la crisis de los partidos políticos en el mundo. Sobre todo en las naciones de régimen democrático… los jóvenes no votan, en muchos casos porque no creen que a través del voto puedan resolverse los que consideran problemas centrales y esenciales; porque creen que los partidos políticos son instrumentos de domesticación de la juventud, de incorporación de ésta a lo que llaman sistema establecido”.
 
Bajo el mismo contexto, se puede deducir que el abstencionista no sólo se priva a sí mismo de ejercitar un derecho, sino que priva a todo un país, una entidad o un distrito de esa prerrogativa; y les quita un elemento decisivo para su avance político.
 
Hay que tomar en cuenta, sin embargo, otros factores que igual contribuyen al abstencionismo, como la negativa de los candidatos a que se conozca su ideario político, y el hecho de que ante la falta de información adecuada los ciudadanos ignoren la propuesta de todos y cada uno de los contendientes en cualquier proceso electoral.
 
Apatía doméstica
En el plano estatal el espectro del abstencionismo amenaza con manifestarse, como siempre; y es que la mayoría de los candidatos a presidentes municipales y diputados locales gastan más tiempo en agredir a sus pares y en presumir la ventaja que les dan encuestas mucha veces amañadas, que en proyectar campañas de proselitismo intensas que les permitan convencer al sufragante de votar por ellos con base a propuestas ajenas a la frivolidad.
 
De ahí que hasta el ciudadano menos avezado esté convencido de que sólo tratan de utilizarlo para conseguir las posiciones anheladas –como se ha hecho costumbre--; y el poco interés que la población tiene para compenetrarse en el real significado de esta elección, donde no sólo están en juego la gubernatura, los 43 ayuntamientos y el control de la LXI Legislatura del Congreso local –considerando la repartición del pastel--, sino el futuro de Tamaulipas.
 
Descontento ciudadano
“La abstención predominante tiene dos lecturas: la apatía y el descontento”, cita un estudio de Manuel García Urrutia –experto en la materia--, quien así amplía su exposición:
 
“La abstención por indiferencia y apatía incluye a aquella que puede ser producto de la ignorancia, la falta de formación cívica, un impedimento técnico, físico o legal y/o una permanente conducta egoísta y de indiferencia hacia los asuntos sociales.
 
“La abstención por descontento tiene que ver con dos posturas. Una que se expresa con una actitud de malestar justificado en el argumento de no-participación porque todo sigue igual, nada cambia, y al final las opiniones, el esfuerzo, el voto, no son tomados en cuenta por las autoridades respectivas; siempre hay intereses superiores que no dejan que las iniciativas ciudadanas prosperen. Los políticos, después de ganar el voto se olvidan de la gente…”
 
Ahora bien, ¿qué espera a Tamaulipas en julio próximo?
 
Obvio: un escenario electoral con alto porcentaje de abstencionismo.
 
No sólo porque se trata de un proceso comicial doméstico, sino por existir además otras causas que hacen pensar que la abstención preponderante será por malestar y descontento, más que por apatía.
Es decir, una abstención razonada y política.
 
Al ahondar en su exposición, el estudioso del fenómeno dice:
 
“La mercadotecnia puede atraer eventualmente a los votantes a una causa bien vendida, pero al reconocer que no es lo que se ofreció la reacción puede ser contraproducente; el desencanto no sólo se expresará en el repudio hacia la fórmula política que se eligió o la muda de un partido, sino con algo más profundo: echará por la borda lo ganado en materia democrática.
 
“La gente quiere ver los resultados de su voto; simplemente que se cumplan las expectativas vendidas. Por eso la mercadotecnia no basta para vencer la abstención y generar un ciudadano informado, participativo y responsable.”
También advierte: “Cada día es más común escuchar a personas decir que votarán por el candidato menos malo, como una forma de evidenciar su inconformidad con las fórmulas partidarias; otras su voto lo tienen claro a partir de su convicción partidaria; eso que se da por llamar ‘el voto duro’.
 
“Sin embargo la mayoría de la sociedad no está en este supuesto y crecientemente el voto diferenciado, quizá como una forma pragmática de interpretar la política electoral, domina la intención ciudadana creando equilibrios frágiles y caprichosos en la correlación de fuerzas de los actores políticos, misma que tiene efectos en la gobernabilidad.
 
“Asimismo, el desánimo provocado por la alternancia que no ha permitido ver cambios sustanciales en la manera de hacer política y en la realidad cotidiana de la gente; la actitud beligerante y poco comprendida de los legisladores, más la crisis de los partidos por problemas de identidad y deficiencias en sus procesos para renovar dirigentes, todos con fallas lamentables, unos por fraudulentos, otros por excluyentes –que no permiten verlos como ejemplos congruentes de lo que proponen--, hacen percibir un cuadro poco halagador para la consolidación de una nueva cultura democrática.
 
“Estos tres fenómenos --el abuso de la mercadotecnia, la sensación ciudadana de que el voto no necesariamente está ligado a convicciones sino que se puede mudar y el desencanto de la expectativa que generó la alternancia--, influirán en el juicio, votando o no, que la sociedad aplique a conductas del gobierno y de los partidos y sus candidatos. Esto hace que cada elección los actores políticos tengan que avivarse y buscar ganar a un número cada vez más importante de electores volubles y pragmáticos, que son los que deciden.
 
“Cuando esta tarea no se realiza adecuadamente, entonces gana la abstención, todas las abstenciones, y se merma la legitimidad, la aceptación voluntaria del gobernante.”
 
Un fenómeno natural
Para el sociólogo José Antonio Crespo, el abstencionismo es un fenómeno natural porque a la mayor parte de la población no le interesa la política ni ésta va ligada a su quehacer cotidiano.
 
Sin embargo aclara: “Aunque en términos de legitimidad es preferible una copiosa asistencia a las urnas, se considera que quien voluntariamente desiste de su derecho a votar, por la razón que sea, automáticamente transfiere ese derecho a quien sí acepta ir a las urnas.
 
“Es decir, el derecho de los abstencionistas a elegir a sus gobernantes no es conculcado en ese caso, sino voluntariamente transferido a otros. Así, las democracias actuales pueden soportar, tanto en términos operativos como de legitimidad, un alto grado de abstención, siempre y cuando éste no sea abrumador. Difícilmente podría sostenerse en pie una democracia en la que sólo un 5% de la ciudadanía asistiera a las urnas”, dice.
 
Enseguida puntualiza: “El abstencionismo es hasta cierto punto natural. En realidad la mayoría de los ciudadanos en las democracias tiene pocas motivaciones para asistir a las urnas, incluso cuando el costo de hacerlo es menor. Por un lado, a la gran mayoría de los ciudadanos no les interesa la política como prioridad; otras actividades e intereses ocupan su atención antes que la política. La actividad política se verá, en ciertas condiciones, como un medio necesario y a veces inevitable para promover o defender los intereses ciudadanos en otros ámbitos, como la seguridad pública, el empleo, la educación, el ocio, la sanidad, el crecimiento económico, etcétera…”
 
Corolario
Como habrá podido observarse, el abstencionismo contiene muchas aristas que dificultan su estudio. Pero ello no impide que podamos alertar a las instituciones involucradas en esta justa electoral, a los candidatos y a los sufragantes, para enfrentar este fenómeno que tanto daña a Tamaulipas y a quienes en la entidad vivimos. 
 
E-m@il
golpeagolpe@prodigy.net.mx
jusam_gg@hotmail.com  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326