La inseguridad pública es una asignatura que el Gobierno Federal no atina a resolver, todavía --pese a los miles de millones de dólares invertidos ...
Por: Juan Sánchez-Mendoza24/05/2010 | Actualizada a las 23:34h
La Nota se ha leído 2300 Veces
+
Sobre el tema, habría amplia aportación ciudadana +
Hay candidatos que lo aluden como simple recurso +
De las campañas, sólo las priístas se ven y sienten +
Alfonso, Miguel y Everardo, en caballo de hacienda La inseguridad
pública es una asignatura que el Gobierno Federal no atina a resolver, todavía
--pese a los miles de millones de dólares invertidos en la lucha contra la
delincuencia organizada y el apoyo del país vecino del norte--, según lo
reflejan cotidianamente los medios de comunicación masiva, por lo que sería
ocioso negar que la población tamaulipeca lo más que busca en boca de los
candidatos a la gubernatura son ofertas para devolver al estado la
tranquilidad, paz y armonía.
Esto en el
entendido de que ellos, los cinco aspirantes al relevo sexenal, de ningún modo
remediarían directamente el problema por ser éste responsabilidad exclusiva de
la Federación, pero al menos hoy y de cara al electorado sí tienen la
oportunidad de contribuir a su solución elaborando propuestas serias y
tangibles para ponerlas en marcha a partir del 2011, si acaso el voto de julio
próximo les fuera favorable y el señor de Los Pinos accediera a tomar en cuenta
su opinión para combatir a la delincuencia organizada, sin distingo de colores,
credos, raza ni ideología.
Sin embargo no
es con discursos rimbombantes ni declaraciones estridentes como se podría
aportar al respecto, sino con ideas sensatas, proposiciones derivadas de una
consulta aplicada en forma y a fondo, planteamientos serios y, sobre todo, un
proyecto equilibrado donde el beneficio comunitario se anteponga a los
intereses partidistas, de grupo o ideológicos, según sea el caso. Por ello
considero interesante acudir este día al Foro de Seguridad que en el Polyforum
Victoria, del parque Bicentenario, sirve para recoger las demandas, exigencias
y hasta súplicas que la sociedad civil hace a los tres niveles de gobierno en
su búsqueda de acabar con la psicosis, el terror y zozobra derivados de
acciones cruentas. Participación de RTC En cuanto al
tema, la visión de gobierno de Rodolfo Torre Cantú enmarca esta asignatura como
el eje principal de su propuesta (que consta de cuatro), bajo el nombre de
Seguridad e instituciones confiables para el bienestar.
Y al respecto
dice:
“Queremos que
las familias tamaulipecas vivan en un entorno de paz y armonía con plena
vigencia del Estado de derecho y seguridad en sus hogares, espacios públicos y
lugares de trabajo.
“La legalidad
es el eje sobre el cual se conduce la seguridad y prosperidad que todos
queremos”.
Por ello cita
sus diez grandes objetivos en la materia:
1) Aplicación
de la ley y combate a la impunidad; 2)
Transformación de las instituciones de seguridad y justicia; 3) Atención a
las causas de conductas delictivas; 4) Protección
a las familias y su patrimonio; 5)
Profesionalización del capital humano; 6)
Participación ciudadana en la prevención del delito y atención integral a las
víctimas; 7) Reinserción
social eficaz; 8) Protección
civil para la prevención de riesgos; 9)
Coordinación interinstitucional; y 10) Gobierno
humanista, íntegro y de resultados. Proselitismo insustancial Las campañas
de los partidos antagónicos al Revolucionario Institucional (PRI) no se ven ni
se sienten.
Menos han
logrado penetrar en el ánimo ciudadano y sí, por el contrario, exhiben bajo
nivel de competencia.
Esto ocurre
porque sus candidatos, asesores, panegiristas que los acompañan y uno que otro
aprendiz de político, han sustituido al debate y al razonamiento por el pleito
callejero.
A la menor
provocación los corifeos se lanzan a la yugular del adversario --con todo--,
sin que les importe que los ojos de la ciudadanía estén puestos en ellos ni que
sus riñas motiven la crítica fundamentada de los medios de comunicación masiva,
que ante lo insulso de las ofertas opten por destacar temas de menor
trascendencia, como la goleada que la onceava inglesa le propinó a la azteca
(tres goles a uno).
Y es que todos
sabemos cuáles son los problemas centrales que aquejan a la población. De ahí que el
mensaje de quienes aspiran arribar a la gubernatura, los 43 ayuntamientos y al
Congreso local no aporte mucho, aun cuando en las entrevistas de prensa o en su
perorata saquen a relucir la trillada letanía: empleo y seguridad; justicia y
educación; amén de un sinnúmero de apoyos, aumentos, disminuciones, becas y la
creación de instituciones, etcétera…
Así, lo que
ve, lee y escucha el elector, en todo caso, no pasa de ser un catálogo de
buenas intenciones, cuya diferencia entre uno y otro prospecto lo marca el
énfasis que cada cual aplica a su discurso.
El problema de
bajo perfil que registra el proselitismo de los candidatos ajenos al PRI, no se
da porque los contendientes expongan las necesidades de los segmentos
poblacionales que habitan en el estado, sino por la manera en que ambigua en
que plantean superar dichas carencias y rezagos.
Es decir, no
exponen con claridad cuáles son sus estrategias específicas, partiendo de lo
que hasta ahora se ha realizado y dejado de hacer.
Esto es lo que
podría distinguir a un proyecto de otro. Discurso gastado La población
tamaulipeca de ningún modo pretende encontrar en la boca de los políticos
resultados mágicos, pero sí un mensaje coherente que evidencie compromisos y el
conocimiento acerca de lo que éstos ofertan como solución.
Me explico: si
se trata de combatir el narcotráfico y la delincuencia, lo más indicado es que
digan cómo planean hacerlo, pues no basta con echarle la culpa a otras
instancias ni exigir ajustes de personal en las dependencias encargadas del
asunto o modificaciones orgánicas, sino de ir al fondo de estos asuntos que se
han convertido en un fenómeno estructural y amenaza la tranquilidad familiar,
tanto en la zona fronteriza como en el centro y sur del estado.
Por tanto, el
reclamo ciudadano es vigente y válido, en virtud a que transcurre el tiempo sin
que la Federación atienda puntualmente su responsabilidad; y las asignaturas
pendientes se han convertido en un círculo vicioso, dada la ineficacia que
distingue al equipo presidencial en materia de seguridad pública.
Igual es
entendible que la población se sienta agraviada y exija algo más que la buena y
noble voluntad del gobierno que viene, en su quehacer de gestoría de un
problema cuya responsabilidad es del señor de Los Pinos.
Merced a lo
anterior, el cuestionamiento es elemental:
¿Por qué la
gente tiene que creerle a tal o cuál candidato, si en más de una ocasión ha
escuchado brillantes piezas oratorias sobre la problemática que sufre y al
respecto, en el mejor de los escenarios, poco se le resuelve? La turbulencia Hoy, como
ayer, persiste la incredulidad comunitaria.
Y a esto
contribuye, sin lugar a dudas, la terquedad de quienes aspiran al poder y
pretenden devastar lo que construyó el antecesor; o de erigir su mandato sobre
las ruinas del que se va, aun sabiendo que sus propios proyectos nacieron
muertos.
Hay áreas y
programas que proyectan derribar para levantar en el mismo espacio y con
propósitos similares verdaderos monumentos a la egolatría y la mediocridad;
aunque también eventualmente la continuidad es discursiva, al menos hasta la
fecha, y en lo que respecta a los planes de largo alcance, estos pasan a
engrosar el archivo de los sueños milenarios.
Por lo
anterior y mucho más, los candidatos opositores al PRI están obligados a
emplearse a fondo y establecer sólidos compromisos con los grupos sociales, en
vez de enfrascarse en un intercambio de acusaciones y descalificaciones que
sólo enturbian el panorama.
Justamente eso
es lo que podría inclinar la balanza el día de los comicios. Se hace camino al andar *** En cuanto
a los candidatos priístas a las alcaldías, atrapan la atención los eventos
proselitistas que realizan Alfonso Sánchez Garza (Matamoros), Miguel González
Salum (Victoria) y Everardo Villarreal Salinas (Reynosa), pues han logrado tal
posicionamiento que considero que los tres van en caballo de hacienda.
*** Mañana, en
este mismo espacio, daré pormenores del por qué mi apreciación. *** Óscar
Almaraz Smer, por su parte –igual, es percepción propia--, realiza la campaña
más intensa de cuantos candidatos estén registrados para buscar curules
uninominales en la LXI Legislatura del Congreso local, lo que refiere su oficio
político, madurez y experiencia. E-m@il golpeagolpe@prodigy.net.mx jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas