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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Foro relativo a seguridad

La inseguridad pública es una asignatura que el Gobierno Federal no atina a resolver, todavía --pese a los miles de millones de dólares invertidos ...

Por: Juan Sánchez-Mendoza

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24/05/2010 | Actualizada a las 23:34h
Ha ejercido el periodismo por más de tres décadas; es autor del libro “68. Tiempo de hablar” (que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); Premio Estatal de periodismo en dos ocasiones; escritor de los ensayos “Yo, chavo banda”, “50 años de sucesión presidencial” y “El avance de la ultraderecha en México”; reportero de investigación en medios impresos de comunicación masiva, desarrollando trabajos en toda la República Mexicana, Irlanda, Francia, Inglaterra, España, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Cuba, Nicaragua, Jamaica y otros países, y desde 1997 radica en Tamaulipas, donde publica la columna “Golpe a golpe”, cuyo título rescata la vieja práctica de que cada letra significa, precisamente, un golpe… y no un impacto físico.


+ Sobre el tema, habría amplia aportación ciudadana
+ Hay candidatos que lo aluden como simple recurso
+ De las campañas, sólo las priístas se ven y sienten
+ Alfonso, Miguel y Everardo, en caballo de hacienda
 
La inseguridad pública es una asignatura que el Gobierno Federal no atina a resolver, todavía --pese a los miles de millones de dólares invertidos en la lucha contra la delincuencia organizada y el apoyo del país vecino del norte--, según lo reflejan cotidianamente los medios de comunicación masiva, por lo que sería ocioso negar que la población tamaulipeca lo más que busca en boca de los candidatos a la gubernatura son ofertas para devolver al estado la tranquilidad, paz y armonía.
 
Esto en el entendido de que ellos, los cinco aspirantes al relevo sexenal, de ningún modo remediarían directamente el problema por ser éste responsabilidad exclusiva de la Federación, pero al menos hoy y de cara al electorado sí tienen la oportunidad de contribuir a su solución elaborando propuestas serias y tangibles para ponerlas en marcha a partir del 2011, si acaso el voto de julio próximo les fuera favorable y el señor de Los Pinos accediera a tomar en cuenta su opinión para combatir a la delincuencia organizada, sin distingo de colores, credos, raza ni ideología.
 
Sin embargo no es con discursos rimbombantes ni declaraciones estridentes como se podría aportar al respecto, sino con ideas sensatas, proposiciones derivadas de una consulta aplicada en forma y a fondo, planteamientos serios y, sobre todo, un proyecto equilibrado donde el beneficio comunitario se anteponga a los intereses partidistas, de grupo o ideológicos, según sea el caso.
Por ello considero interesante acudir este día al Foro de Seguridad que en el Polyforum Victoria, del parque Bicentenario, sirve para recoger las demandas, exigencias y hasta súplicas que la sociedad civil hace a los tres niveles de gobierno en su búsqueda de acabar con la psicosis, el terror y zozobra derivados de acciones cruentas.
 
Participación de RTC
En cuanto al tema, la visión de gobierno de Rodolfo Torre Cantú enmarca esta asignatura como el eje principal de su propuesta (que consta de cuatro), bajo el nombre de Seguridad e instituciones confiables para el bienestar.
 
Y al respecto dice:
 
“Queremos que las familias tamaulipecas vivan en un entorno de paz y armonía con plena vigencia del Estado de derecho y seguridad en sus hogares, espacios públicos y lugares de trabajo.
 
“La legalidad es el eje sobre el cual se conduce la seguridad y prosperidad que todos queremos”.
 
Por ello cita sus diez grandes objetivos en la materia:
 
1) Aplicación de la ley y combate a la impunidad;
2) Transformación de las instituciones de seguridad y justicia;
3) Atención a las causas de conductas delictivas;
4) Protección a las familias y su patrimonio;
5) Profesionalización del capital humano;
6) Participación ciudadana en la prevención del delito y atención integral a las víctimas;
7) Reinserción social eficaz;
8) Protección civil para la prevención de riesgos;
9) Coordinación interinstitucional; y
10) Gobierno humanista, íntegro y de resultados.
 
Proselitismo insustancial
Las campañas de los partidos antagónicos al Revolucionario Institucional (PRI) no se ven ni se sienten.
 
Menos han logrado penetrar en el ánimo ciudadano y sí, por el contrario, exhiben bajo nivel de competencia.
 
Esto ocurre porque sus candidatos, asesores, panegiristas que los acompañan y uno que otro aprendiz de político, han sustituido al debate y al razonamiento por el pleito callejero.
 
A la menor provocación los corifeos se lanzan a la yugular del adversario --con todo--, sin que les importe que los ojos de la ciudadanía estén puestos en ellos ni que sus riñas motiven la crítica fundamentada de los medios de comunicación masiva, que ante lo insulso de las ofertas opten por destacar temas de menor trascendencia, como la goleada que la onceava inglesa le propinó a la azteca (tres goles a uno).
 
Y es que todos sabemos cuáles son los problemas centrales que aquejan a la población.
De ahí que el mensaje de quienes aspiran arribar a la gubernatura, los 43 ayuntamientos y al Congreso local no aporte mucho, aun cuando en las entrevistas de prensa o en su perorata saquen a relucir la trillada letanía: empleo y seguridad; justicia y educación; amén de un sinnúmero de apoyos, aumentos, disminuciones, becas y la creación de instituciones, etcétera…
 
Así, lo que ve, lee y escucha el elector, en todo caso, no pasa de ser un catálogo de buenas intenciones, cuya diferencia entre uno y otro prospecto lo marca el énfasis que cada cual aplica a su discurso.
 
El problema de bajo perfil que registra el proselitismo de los candidatos ajenos al PRI, no se da porque los contendientes expongan las necesidades de los segmentos poblacionales que habitan en el estado, sino por la manera en que ambigua en que plantean superar dichas carencias y rezagos.
 
Es decir, no exponen con claridad cuáles son sus estrategias específicas, partiendo de lo que hasta ahora se ha realizado y dejado de hacer.
 
Esto es lo que podría distinguir a un proyecto de otro.
 
Discurso gastado
La población tamaulipeca de ningún modo pretende encontrar en la boca de los políticos resultados mágicos, pero sí un mensaje coherente que evidencie compromisos y el conocimiento acerca de lo que éstos ofertan como solución.
 
Me explico: si se trata de combatir el narcotráfico y la delincuencia, lo más indicado es que digan cómo planean hacerlo, pues no basta con echarle la culpa a otras instancias ni exigir ajustes de personal en las dependencias encargadas del asunto o modificaciones orgánicas, sino de ir al fondo de estos asuntos que se han convertido en un fenómeno estructural y amenaza la tranquilidad familiar, tanto en la zona fronteriza como en el centro y sur del estado.
 
Por tanto, el reclamo ciudadano es vigente y válido, en virtud a que transcurre el tiempo sin que la Federación atienda puntualmente su responsabilidad; y las asignaturas pendientes se han convertido en un círculo vicioso, dada la ineficacia que distingue al equipo presidencial en materia de seguridad pública.
 
Igual es entendible que la población se sienta agraviada y exija algo más que la buena y noble voluntad del gobierno que viene, en su quehacer de gestoría de un problema cuya responsabilidad es del señor de Los Pinos.
 
Merced a lo anterior, el cuestionamiento es elemental:
 
¿Por qué la gente tiene que creerle a tal o cuál candidato, si en más de una ocasión ha escuchado brillantes piezas oratorias sobre la problemática que sufre y al respecto, en el mejor de los escenarios, poco se le resuelve?
 
La turbulencia
Hoy, como ayer, persiste la incredulidad comunitaria.
 
Y a esto contribuye, sin lugar a dudas, la terquedad de quienes aspiran al poder y pretenden devastar lo que construyó el antecesor; o de erigir su mandato sobre las ruinas del que se va, aun sabiendo que sus propios proyectos nacieron muertos.
 
Hay áreas y programas que proyectan derribar para levantar en el mismo espacio y con propósitos similares verdaderos monumentos a la egolatría y la mediocridad; aunque también eventualmente la continuidad es discursiva, al menos hasta la fecha, y en lo que respecta a los planes de largo alcance, estos pasan a engrosar el archivo de los sueños milenarios.
 
Por lo anterior y mucho más, los candidatos opositores al PRI están obligados a emplearse a fondo y establecer sólidos compromisos con los grupos sociales, en vez de enfrascarse en un intercambio de acusaciones y descalificaciones que sólo enturbian el panorama.
 
Justamente eso es lo que podría inclinar la balanza el día de los comicios.
 
Se hace camino al andar
*** En cuanto a los candidatos priístas a las alcaldías, atrapan la atención los eventos proselitistas que realizan Alfonso Sánchez Garza (Matamoros), Miguel González Salum (Victoria) y Everardo Villarreal Salinas (Reynosa), pues han logrado tal posicionamiento que considero que los tres van en caballo de hacienda.
 
*** Mañana, en este mismo espacio, daré pormenores del por qué mi apreciación.
*** Óscar Almaraz Smer, por su parte –igual, es percepción propia--, realiza la campaña más intensa de cuantos candidatos estén registrados para buscar curules uninominales en la LXI Legislatura del Congreso local, lo que refiere su oficio político, madurez y experiencia.
 
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