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La buena vida de dos esquiroles del PAN

Por: Gastˇn Espinosa El Día Jueves 17 de Septiembre del 2020 a las 16:47

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El compromiso estaba hecho.

El PRI tenía en sus manos los nombres de quienes serían los representantes del PAN en las casillas.

Lo “raro” de esa lista es que estaba conformado por personas que ya no radicaban en la ciudad, otros que ni enterados estaban y lo peor, había nombres de panistas que habían fallecido. Así, en bandeja de plata los mandos del PAN en El Mante les entregaban el triunfo a los priistas.

Faltaban menos de 12 horas para que se cerrara el registro de los representantes para la jornada electoral de aquel histórico 5 de junio del 2016. Enrique Murillo era el presidente del Comité Directivo Municipal del PAN y tenía como cómplice a una dama de nombre Adriana, que más adelante lograría ser regidora en la administración de Juan Francisco Leal Guerra.

José Luis Castro Carrizales, era el representante del PAN ante el INE y al tener que firmar los nombramientos de sus compañeros panistas en las casillas, detectó las irregularidades y puso en alerta a los candidatos, operadores políticos y altos mandos del PAN. Eliseo Trejo y César Verástegui (en ese entonces dirigente del PAN en Tamaulipas) abandonaron un evento de su candidato para trasladarse a las oficinas del partido en esta ciudad y conocer a fondo el problema, que era más grave de lo que se pensaba. A contracorriente lograron modificar ese listado y evitaron en gran parte que el PRI se saliera con la suya (o más bien, Enrique Murillo). ¿O es que Murillo habrá hecho ese movimiento gratis? Lo dudo. Traía la escuela de Samuel Castro Morales, un exdirigente panista que se benefició de las derrotas del panismo al obtener las primeras posiciones en las regidurías para él, su familia y sus amigos. Su esposa Patricia fue regidora y goza también del beneficio presupuestal.

Samuel dejó un legado de apatía y entreguismo al PRI. Tuvo que salir de la ciudad al darse cuenta de que el escándalo de corrupción al interior del PAN en la ciudad salió a flote y que pronto su nombre saldría inmiscuido.

El entonces candidato al gobierno de Tamaulipas, tuvo conocimiento de los hechos y evidenció su malestar en contra del dirigente panista al dejarlo esperando con el saludo de mano durante el cierre de campaña en esta ciudad.

A José Luis Castro Carrizales lo tuvieron que escoltar dos personajes ligados al PAN hasta las oficinas del INE a sabiendas de que su vida corría peligro por detectar y revelar la operación.

A cuatro años de aquel suceso, el PAN perdió la memoria.

Enrique Murillo fue premiado con la Coordinación Regional de Protección Civil y nuevamente fue electo presidente del Partido Acción Nacional en El Mante, desde donde se ha propuesto impulsar a otra joven (igual que con Adriana) de nombre Brenda Mireles, a la regiduría, y también apoya al joven Roberto Ugalde. A los dos les ha dado instrucciones para que empiecen a promoverse activamente en redes sociales para poner sus nombres sobre la mesa a la hora de las negociaciones.

Su esposa, es actualmente regidora.

Murillo sigue siendo el mismo de siempre. Está resentido, detesta a quienes no piensan como él, y tiene al partido sumido en el abandono y se niega a rendir informe de sus actividades.

Adriana N. la cómplice de Murillo, fue premiada con una regiduría y posteriormente fue avalada por mandos del PAN y de gobierno para ingresar al Tec Mante.

Samuel Castro, por su parte, fue premiado con un buen cargo en Bienestar Social desde el cual presume su influencia y hasta se da el gusto de promover las aspiraciones políticas de su compadre, Ricardo Nájera, a quien apoyó para buscar la dirigencia del partido, pero fue negociado con la dirección del Conalep.

Desde su cargo como Titular de Vinculación Territorial en Coordinación Estatal de Atención al Bienestar Emocional de Tamaulipas, se dedica a tener una red de amigos que al interior del PAN bloqueen las propuestas de Enrique Murillo y de sus jefes políticos.

La esposa de Samuel goza de los beneficios del presupuesto estatal al estar en la nómina del ITEA y sus hijos medran también en algunas dependencias estatales.

Traicionar al PAN fue un jugoso negocio para esos dos personajes.

Lejos de recibir un castigo, el PAN los premió.

Los esquiroles tuvieron una doble ganancia y siguen teniendo influencia en un partido que campaña tras campaña se cae a pedazos en credibilidad.

Es claro que el PAN es masoquista, le gusta que le peguen, pero que no los dejen.

PD: Brenda Mireles se comprometió a capacitar y recomendar a la esposa del abogado Clemente Díaz David, para que fuera aprobada como consejera ante el IETAM. Ahora se entiende que el abogado anduviera muy acomedido promoviendo en redes sociales a Brenda, quien cobra como en la Secretaría de Administración. Favor con favor se paga.

Gastón Espinoza
Es egresado de la facultad de Derecho y Relaciones Públicas, donde obtiene el título de Licenciado en Relaciones Públicas por la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Además realizó diplomado en Mercadotécnica.
Desde hace nueve años es autor de “Posdata” que se publica en medios electrónicos de Ciudad Victoria, Tampico y El Mante.
Ha sido director de Comunicación Social en algunos ayuntamientos de la región cañera, así como jefe de prensa de varios candidatos a puestos de elección popular.
Además dirige un negocio dedicado a la edición e impresión de periódicos y revistas en El Mante.


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