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Sección: Editoriales / Anecdotario

La prensa chilanga

RELATO 1.- Se sienten tan “fashion”, casi sagrados y cuidado con aquel que se atreva a retarlos aunque sea...

Por: Javier Rosales Ortiz 11/07/2010 | Actualizada a las 16:33h
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RELATO 1.- Se sienten tan “fashion”, casi sagrados y cuidado con aquel que se atreva a retarlos aunque sea con la mirada.
 
Para ellos no existe otro mundo más que el Distrito Federal, la ficticia comodidad y salir a cubrir algún evento en la provincia es como una aventura cavernícola.
 
Sueltan en público expresiones que saben que lastiman, pero para ellos es como un pasatiempo y miran a la prensa de provincia con antipatía, con desden y hasta parece que la aborrecen.
 
No todos son así, por eso generalizar sería injusto, pero uno que otro con su actitud refuerza la terrible fama que envuelve a los periodistas “chilangos” que se ven obligados a pisar tierra tamaulipeca por algún motivo.
 
Y cómo no, si durante la reciente visita que hizo el presidente Felipe Calderón Hinojosa a la frontera tamaulipeca a uno de los comunicadores se le escapó una frase que provoco la irritación de reporteros de la fuente de gobierno estatal que por obvia razón conservaron la compostura para evitar un desaguisado.
 
Y es que comentó lo siguiente: “Otra vez la burra al maíz”.
 
Esto escapo de la boca de una enviada especial que cubrió la gira que hizo el mandatario para examinar los destrozos que provocó el terrible “Alex”.
 
Y fue precisamente cuando el gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, le dijo al jefe de la nación que ahora si se va a trabajar de la mano con su gobierno, porque hay que recordar que varios funcionarios federales se resistían a venir al estado a sumarse a las acciones para proteger a los ciudadanos.
 
Es evidente el amor que siente esta periodista “chilanga” por Felipe y el excelente trato que recibe por parte de “Los Pinos”, por ello se ve en la obligación de cuidarle la espalda al mandatario.
 
Recuerdo y, bien, que en 1996 el hijo de un reconocidos comunicador televisivo que ya falleció llegó de México a altas horas de la noche en taxi, descontrolado y en compañía de un camarógrafo al penal de Ciudad Victoria donde se registro un amotinamiento que fue muy publicitado a nivel nacional.
 
Antes, su cadena televisiva se había contactado conmigo para que le cubriera el evento desde acá. “Como no, pero aquí te va mi número de tarjeta para que deposites una buena cantidad”, le aclaré a la jefa de información.
“Eso no es posible pero te ofrezco un espacio a nivel nacional, tu crédito y la fama total”, me contesto. No hubo trato, porque sé como se las gastan en el D.F.
 
Eso sí me encargue de atender al periodista en honor al gran nombre de su padre, pero antes le puse varios “cuatros” porque no sabía ni quienes eran las autoridades penitenciarias de Tamaulipas.
 
Fue una larga semana de conducirlo por aquí y por allá y lo hice sudar la gota gorda.
 
Antes de partir al aeropuerto me pidió que le consiguiera notas de consumo por 500 pesos para alivianarse cuando regresara a casa. Por supuesto que no lo hice.
 
Eso sí, le pregunte: ¿Pero si tu televisora es la más importante de México?
 
¿Dónde están esos suculentos sueldos que dicen que perciben los periodistas consagrados? Sonrió y me respondió: “Eso es pura falacia”.
 
Por eso y más no sé porqué adoptan una actitud tan cruel algunos periodistas defeñós.
 
Porqué ofenden y se burlan de la desgracia ajena cuando aquí se les tiende la mano al pasar.
 
Si cubrir “Los Pinos les da catego y los hace sentir “fashion”, está bien.
 
Lo que no se vale es que se olviden de la ética y que no cierren la bocota.
 
Sobre todo cuando pisan tierra ajena.
 
RELATO 2.-Valioso es el vigor con que el gobernador de Tamaulipas y los alcaldes de Reynosa, Oscar Luebbert Gutiérrez, de Nuevo Laredo, Ramón Garza Barrios, y de Matamoros, Erick Silva, enfrentan el desastre que dejo “Alex” aquí.
 
Los daños son descomunales, pero esas y otras autoridades no se rinden y permanecen cerca de su pueblo para tenderle la mano.
 
Encomiable, es también, que organismos como la UAT, el SNTE, el DIF y muchos otros se sumen a la lucha para recaudar apoyos para los damnificados.
 
Porque como dice la canción, “codo a codo somos mucho más que dos”.
 
Correo electrónico: anecdotariorosales@hotmail.com

Javier Rosales

Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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