Cumpliendo con el protocolo oficial, Miguel González Salum llevó a cabo su registro como candidato a la presidencia municipal de Victoria
Por: Carlos Santamaría Ochoa15/05/2010 | Actualizada a las 17:40h
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Cumpliendo con el protocolo oficial, Miguel
González Salum llevó a cabo su registro como candidato a la presidencia
municipal de Victoria, la capital de Tamaulipas, en un acto que congregó a
muchos simpatizantes, los que, por lógica, esperan que el abanderado del
Partido Revolucionario Institucional llegue a las oficinas de la avenida
Francisco I. Madero esquina con Hidalgo.
Quienes hemos vivido en
Victoria los últimos años –décadas- podemos constatar que Miguel es un buen
candidato, un hombre, como decían los abuelos: “decente” en todos sentidos.
Miembro de una muy
honorable familia, Miguel ha tenido algunas responsabilidades oficiales, como
fue la diputación federal y la dirigencia estatal de la CNOP, el brazo del
sector popular perteneciente al PRI. A donde ha llegado ha dejado una buena
imagen, porque es una persona que tiene el don de gentes, honorabilidad y una
enorme capacidad para trabajar, eso lo saben quienes están con su causa, así
como también quienes competirán por el voto popular y que saben que no está
fácil la empresa de querer derrotar al abanderado tricolor.
Prácticamente, este fin
de semana se habrán llevado a cabo los registros para gobernador, presidentes
municipales así como diputados locales, incluyendo la lista de los
plurinominales, esos que hemos criticado durante años y que no tienen más
mérito que el tener buenas relaciones en la cúpula de su partido.
Así, en esta última
instancia, llegarán algunos miembros de la desquebrajada oposición en
Tamaulipas, que alcanzarán por eso de los porcentajes, ocupar una curul en
forma, como dicen los del PRD, “espuria”, dado que un diputado se supone que es
un representante popular, y a éstos los elige el pueblo, siendo que a los
“pluris” no los elige más de un grupo de 3 o 4 personas.
No tienen, digamos, la
calidad como para merecer el título de representantes populares, pero
finalmente, la ley les otorga el beneficio que a muchos nos niega, y cobrarán
un excelente salario durante tres años, con la única encomienda de ensuciar
todo cuanto llegue al salón de plenos y provenga de un gobierno que no es de su
partido.
En este sentido, ya
ocuparán sus sitios y nos daremos cuenta de ello.
Lo anterior no quiere
decir que todos los plurinominales sean malos, dado que seguramente habrá uno o
dos que tengan la calidad para legislar, para debatir; la cultura política
necesaria para sacar adelante el trabajo legislativo que ha estado de repente
lleno de huecos que propician que la gente se desencante del mismo.
Habrá diputados, como
siempre, buenos y malos.
En cuanto a los
candidatos a la presidencia municipal, en los 43 municipios se registrarán
quienes irán por el triunfo. Claro, con la problemática singular de cada
municipio, donde seguramente habrá dos o tres candidatos, quizá más, pero todos
buscarán el triunfo en julio próximo.
Los discursos, esperamos
los ciudadanos, se lleven a cabo en el marco de un profundo respeto por la
contienda electoral y por los candidatos de otros institutos políticos. Resulta
obvio que cuando uno busca ganar por tal partido es porque no comulga con los
demás, sin embargo, el respeto deberá ser la premisa fundamental.
También esperamos los
tamaulipecos en ocasión de elegir a nuestros gobernantes, que las mismas
campañas tengan propuestas, pero lógicas, creíbles, que se vayan a cumplir.
Necesitamos dejar a un
lado las descalificaciones y proponer lo que quisiéramos para nuestro estado.
Tamaulipas lo merece y es justo que se le entregue una generación de buenos
políticos.
Hay algunos actuales que
dejaron pendientes gigantescos y la ciudadanía no está contenta, sin embargo,
no podemos decir que en un partido todos son iguales: habrá quien se esmere y
quien no lo haga; el juicio popular los ubicará en su punto justo.
El Instituto Electoral
de Tamaulipas ya se prepara para los comicios y se elabora la papelería
necesaria, se instruye a quienes fungirán como funcionarios de casilla y todos
los imprevistos se están tratando de pensar para que, como suele suceder en la
entidad, las elecciones del 4 de julio sean participativas, y que todos los
actores directos podamos derrotar al nefasto abstencionismo que nos deja un mal
sabor, un hueco que no aclara precisamente qué es lo que quiere la ciudadanía.
Hoy es tiempo de
responder a las autoridades electorales, con un voto que puede ser por uno u
otro sentido, pero que tenga la conciencia de cada uno de los que podemos
emitir este sufragio en aras de un importante derecho constitucional.
Ya están los candidatos,
ahora viene escuchar las propuestas, y luego… a cantar victoria o asimilar la
derrota.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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