Como todos los años, este 15 de mayo se celebra el día del maestro, al menos, en nuestro país, precisamente donde hay muchas cosas que...
Por: Carlos Santamaría Ochoa14/05/2010 | Actualizada a las 16:03h
La Nota se ha leído 3103 Veces
Como todos los años, este 15 de mayo se celebra el día
del maestro, al menos, en nuestro país, precisamente donde hay muchas cosas que
nos hacen enorgullecernos de estos profesionales de la educación… y muchas
otras que nos hacen sentir una vergüenza enorme, gigantesca, humillante.
Hablemos de las cosas buenas, porque lo otro, está
perfectamente representado en un solo concepto, un solo nombre: Elba Esther
Gordillo.
Los profesores de todos niveles tienen muchas cosas en su
mente que les hacen sentir importantes y orgullosos de haber abrazado –una gran
mayoría- esta noble profesión.
Esos individuos que día a día se levantan pensando en qué
hacer para mejorar la clase, en la manera de actualizar el conocimiento y de
adecuar los obsoletos planes educativos emanados de una Secretaría de Educación
Pública caduca, mala y burocratizada; los maestros que tienen interés en
actualizarse y actualizar la enseñanza, sabedores, unos, que probablemente
cuando ellos iniciaron esta profesión, no existían las computadoras personales,
mucho menos las lap top, y entonces, hoy están adecuando su enseñanza para que
los jóvenes que acuden a las aulas tengan la oportunidad de aprender lo de
antes, con métodos de hoy.
Esos maestros que, a diario nos enseñan a ser
responsables, cuya enseñanza es más profunda que un dos más dos o que un cinco
menos tres. Los profesores que no tienen un profundo interés en que sepamos que
la aritmética es fundamental, quizá más importante que los principios humanos.
Esos maestros que nos enseñaron a tolerar y a querer, los
que nos dicen a diario que tenemos que aprender a organizar nuestra vida, y a tomar
las decisiones adecuadas, aunque, en caso de que no sean orientadas de tal
forma, que no nos tengamos que arrepentir por haber iniciado la ruta en un
camino que no lleva el destino esperado.
A los maestros que no se dejan corromper por el sistema o
la sociedad, los que suponen que las escuelas son puntos de aprendizaje y
entienden que las personas somos seres humanos antes que alumnos o mentores,
los que entienden que los compañeros en la institución no son compañeros de
trabajo, sino de una experiencia que nos lleva a abrir el conocimiento en la
mente de muchos.
El homenaje debiera ser a todos ellos, los que nunca
están en la grilla solicitando un aumento salarial, los que sin tener un tiempo
completo o un empleo seguro se esmeran porque los jóvenes sean mejores. El
homenaje no es para los que, emulando a su lideresa Elba Esther sigan
holgazaneando, sin aprender siquiera a hablar o expresarse. Los que siguen la
instrucción de la mal llamada “maestra” y un sinnúmero de vividores que hoy se
llaman líderes sindicales.
El día del maestro es una perfecta oportunidad para
agradecer a todos ellos, los que han formado parte de la enseñanza que hoy
compartimos desde un salón de clases, ante un grupo de tamaulipecos y
universitarios que nos llenan de orgullo cuando les vemos aplicar lo visto en
clase.
Los profesores que, desde aquel legendario maestro
Lechuga, hace más de cuatro décadas, hasta los que nos han guiado en la última
experiencia académica –Xosé Ramón, Miguel, Xosé, Marita, Marcelo- nos han
permitido conocer el punto de vista distinto sobre algún tópico específico.
Todos esos individuos cuya calidad humana ha dejado
huella, y su exigencia ha permitido avanzar en el camino que nos hemos
propuesto.
El homenaje es para los que han abrazado la profesión con
un verdadero sentido de servicio. Los que entienden que el privilegio de ser
profesor o maestro es algo de lo que muy pocos podemos vanagloriarnos. Es
pertenecer a la privilegiada clase social que tiene en sus manos y su espalda
la responsabilidad de indagar, investigar, entender, compartir y procurar que
los demás tengan el conocimiento, la opinión o algo por el estilo que les
permita mejorar.
Nos unimos a los parabienes para cada uno de los
compañeros en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Derecho y Ciencias
Sociales, así como de otras unidades de nuestra Universidad Autónoma de
Tamaulipas, y esperamos que el día no sea solamente el pretexto para decir
“felicidades, profesor”, sino un poco más profundo.
Que tenga cada uno el tiempo necesario para reflexionar
sobre su misión en esta vida, y se comprometa consigo mismo y la sociedad a
tener la fuerza suficiente que nos lleve a ser buenos capitanes en el
barco de la educación, porque, finalmente, somos los que marcamos el rumbo, sin
que quiera esto decir que todos han de navegar hacia el mismo punto geográfico.
Somos factor de cambio, demostrémonoslo, y a los demás,
hagámosles saber la urgencia que tenemos de ser mejores, porque en nuestras
manos hay una tarea sagrada. Muchas felicidades a los maestros en su día.
Comentarios:
entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas