¿Qué es más importante? ¿La organización o el individuo? En algunos momentos, según sea el caso, se afirma que el individuo busca a la organización para que le confiera prestigio
Por: Melitón Guevara Castillo12/05/2010 | Actualizada a las 18:13h
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¿Qué es más importante? ¿La organización o el individuo?
En algunos momentos, según sea el caso, se afirma que el individuo busca a la
organización para que le confiera prestigio; pero también es cierto que puede
funcionar al revés: que la organización busque a la persona precisamente para
lo mismo…cobijarse con su prestigio. Tal parece esta ultima situación es la que
se vive en el actual proceso electoral. En la práctica cuando un militante de un partido pasa a
otro se explica de varias maneras. Para unos, es chapulineo (sin ánimo de
ofender a los insectos); en tanto que, ese mismo proceso, otros le llaman
escurrimiento motivado por exclusiones; en tanto que el partido abandonado,
como dice Ricardo Gamundi, explica: es exportación de candidatos. Sea lo que sea, es
indudable que estos procesos dan al traste con la formalidad de que todo
partido políticos, sus líderes, sus candidatos y militantes deben tener una
ideología política; que es, precisamente, la que debe unirlos para luchar por
causas y problemas que comparten. No demuestran ideología, ni compromiso
social, aunque si un pragmatismo recalcitrante. Vamos por partes: el Partido Acción Nacional se nutrió de
líderes priistas. Los más connotados son, en Tampico Magdalena Peraza; en Mante
con José Luis Castellanos. Pero resulta que el PRD, a su vez, le quito al PRD
un par de candidatos: Julio Almanza, de Matamoros, esta convertido en candidato
a gobernador; y, en esta semana Raúl García Vivian, que estaba postulado a una
diputación panista por Reynosa, renuncio a su partido y el miércoles amaneció
como candidato a alcalde de Reynosa por el Partido de Convergencia. El caso de Salvador Rosas Quintanilla es aun más
especial. Inicialmente fue placeado, en reuniones con medios, por Emiliano Fernández
de Convergencia; lo presentaba como el candidato a gobernador y hasta explicaba
algunas de sus ideas políticas y de desarrollo. De repente, aparece como precandidato
del PRD a la alcaldía de Nuevo Laredo y al final, oh sorpresa, se difunde que
Cesar Nava lo palomeo como el candidato panista a la alcaldía.Verdadero chapulín. Un caso mas es el de Genaro de la Portilla. Priista,
exalcalde de Altamira, exdiputado local, exservidor publico que la busco,
presiono, peleo por el PRI. Siempre amago, amago tanto, que cuando no le dieron
lo que pedía, no vacilo en brincar del establo priista y ahora es candidato
perredista a la alcaldía de Altamira. Obvio, Genaro solo ve su ambición y no
las condiciones ni decisiones de su partido. El 4 de julio la sociedad, los votantes, van a decidir y
darán la razón a la organización (el partido político) o al individuo. La
lógica indica que debe ganar el partido; es decir, que los expriitas, ahora en
el PAN, deben perder la elección: que su carisma, su capital político, no es
suficiente para derrotar a quien lo excluyo de sus candidaturas; se animan
gente como Peraza, Castellanos y García, entre otros, a probar suerte porque
históricamente, aquí en Tamaulipas, se han dado caso de personas que si logran
derrotar al partido. Hay ejemplos: se recuerda como en los setenta Fernando San
Pedro venció al PRI con las siglas del PPS… en la historia reciente en Jiménez
el priismo perdió ante un candidato independiente y antes había sucedió en
Jaumave.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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