Cierto es que los gobiernos tienen recursos importantes por la vía de la recaudación fiscal. Los impuestos constituyen parte de lo que se invierte en obras de toda índole que, aunque no nos guste, vemos ahí todos los días
Por: Carlos Santamaría Ochoa11/05/2010 | Actualizada a las 16:50h
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Cierto es que los gobiernos tienen recursos importantes
por la vía de la recaudación fiscal. Los impuestos constituyen parte de lo que
se invierte en obras de toda índole que, aunque no nos guste, vemos ahí todos
los días.
A veces, pensamos que era más importante un hospital que
una carretera, o una escuela que un centro de salud; quizá, un parque sea más
prioritario que los cordones de banquetas y así podemos estar pensando todo el
día, sin embargo, las obras se deben programar de acuerdo a las necesidades y
prioridades de la ciudadanía.
Para ello, los gobiernos tienen diversas dependencias que
se encargan de analizar y ejecutar programas en cada rubro. Los impuestos se
reparten, como en la casa los domingos entre los hijos, en forma equitativa,
sin que lo anterior quiera decir que se otorgue el mismo número de millones a
los de obras públicas que a los de educación, por citar solamente dos
dependencias.
Todos sabemos que en los gobiernos las cosas más
importantes las constituyen las que se engloban en aspectos de salud, educación
y luego sigue la infraestructura. La cultura, por ejemplo, es el rubro más
castigado históricamente. Siempre se recorta pensando que no es tan importante
que otras cosas.
En ese sentido, todos tenemos una opinión y para quien es
más determinante hacer escuelas puede no ser importante el reforzar pavimentación,
sin embargo, el segundo puede afirmar que sin pavimentación no se podría llegar
a las escuelas, lo que las convertiría en elefantes blancos.
Y así, podríamos hablar de todos los rubros, pero el caso
es que los impuestos, que a muchos –muchísimos, pues- no nos gustan, son
determinantes.
Ve usted lo que ha sucedido en Grecia, donde para aliviar
la situación difícil que atraviesan van a tener que llevar a cabo un plan de
austeridad muy agresivo que incluye alza de impuestos. Tienen una realidad
distinta a la nuestra, aunque en una cosa coincidimos: hay problemas de “lana”.
México necesita más dinero, y además, a la nación le
sucede lo que a usted o a mí nos pasaría: si tenemos cinco, queremos seis; si
tenemos diez, queremos veinte, es decir, nunca será suficiente, porque cuando
pensamos que cubrimos las demandas más importantes, ya tenemos otras o las
creamos, pues.
El caso es que hay problemas para el pago de impuestos.
La evasión fiscal en México es muy fuerte y se han hecho muchas acciones
tratando de aliviar la situación, pero la verdad es que nada ha funcionado.
Somos de la idea de que la solución, en un país como el
nuestro, no es precisamente el alza de impuestos. Aquí, pensamos, hay que
propiciar que todos paguemos.
Se habla de un promedio de evasión fiscal de más del 60
por ciento en el país. Hay que imaginar que si todos pagáramos, tendríamos más
del doble de presupuesto.
¿Por qué la gente no paga? Porque pensamos que se van a robar “nuestro” dinero,
porque no tenemos confianza en las autoridades, o porque “otros no pagan, y por
qué yo sí he de hacerlo”. Pretextos, hay muchos, pero honestamente, no se vale
que unos cumplamos y otros no.
Y ahora hemos visto información en el sentido de que las
autoridades van a perdonar la deuda de muchos morosos. Imagine el lector, es
tan ilógico y falto de inteligencia como la tontería de Marcelo Ebrad de rifar
automóviles entre los que pagaron la tenencia en forma extemporánea.
De esa manera, nos van a orillar a no cumplir, porque
vemos que los que no pagan a tiempo, les dan autos, les perdonan deudas.
Somos de la idea de que se deben endurecer las políticas
recaudatorias en el sentido de que los evasores deben pagar en forma que sea
realmente fuerte, a manera de que no lo vuelvan a hacer.
Es tiempo de tomar la responsabilidad como mexicanos.
Luego somos los primeros en criticar a Calderón, al gobierno en general, e
inconformarnos con lo que se hace.
¿Con qué cara lo hacemos, si no cumplimos?
En casa tenemos la costumbre de consentir y dar un poco
más de lo que la gente quiere, pero para ello, hay que ganarse las cosas.
En la vida hay que merecer. Si no pagamos impuestos, no
tenemos forma de exigir al gobierno que haga tal o cual cosa, o que sean
honestos, porque una persona que no paga impuestos está robando al país, es
decir, es deshonesto, y ¿así quiere pedir al gobierno que actúe limpiamente?
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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