El Anzuelo...
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por El Fisgón
Resulta que un día Juan Pérez, murió. Pero precisamente en esa época, el gran libro de la vida fue cerrado por San Pedro, así que Dios y el Diablo, decidieron...
Por: Marco Esquivel
Resulta que un día Juan Pérez, murió. Pero precisamente
en esa época, el gran libro de la vida fue cerrado por San Pedro, así que Dios
y el Diablo, decidieron darle oportunidad al buen Juan de escoger si se iba
“con melón o con sandía”.
El asunto era muy sencillo. Pérez debería de estar un día
en el cielo y otro en el infierno, de allí tomaría la decisión de dónde
quedarse.
El primer día, le tocó llegar al infierno. Allí era una
fiesta permanente. Comida para hartarse. Bebidas, para embriagarse por los
siglos de los siglos. Mujeres, para quedar full. Juan todo lo tenía a manos
llenas y desde ese instante dijo, “de aquí soy”.
Terminó el primer día y tuvo que ir al cielo. Allí, lo
pasearon por donde estaban los ángeles cantando al Señor. Santas en plena
contemplación del Ser Divino. No pasaron ni dos horas, cuando con un grito que
callaron a los seres alados y a las mujeres de su profunda reflexión, dijo:
“Definitivamente me voy al infierno”.
Así fue. En el infierno, el diablo lo recibió en la
puerta y lo introdujo a ese “bello lugar”. Pero poco le duró el gusto, la de
malas se le vino y en unas horas, aquel lugar que había visto, ya no existía.
Los hombres que fueron malos, recibían latigazos, en fin,
dantesco el lugar.
Juan Pérez, saliendo un poco de su asombro preguntó al
diablo “Joder, ¿pero qué pasó aquí, ayer esto no estaba?
La respuesta del chamuco, fue contundente: “Juan,
Juanito… ayer andábamos en campaña… ya te chingaste”.
Saco a colación este chiste que es más viejo que mi
abuelo y que cuando lo contaba le daban pamba con nopales con espinas, porque
precisamente los tamaulipecos estamos inmersos en un proceso electoral, en
donde todos los días –y eso que llevamos oficialmente tres- una serie de
promesas de los hombres que pretenden gobernar en nuestro Estado.
Promesas de todos los colores y sabores.
“Que las madres solteras, los abuelitos, los que menos
tienen, los niños, jóvenes…” Y sigue la mata dando y de aquí será hasta unos días
antes de que llegue el 4 de julio.
La última que escuché fue del panista José Julián
Sacramento, sobre la tenencia y eso me hizo recordar que su presidente Lipe
Calderón –La Fe se la perdimos hace mucho-, también en plena campaña
presidencial prometió quitarla y seguimos esperando y esperando.
Claro ahora los Estados son los culpables, pero ya es
otro cuento. El asunto es que Sacramento sacó el tema, veremos si alguien le
cree.
Y si nos vamos al PRI con Rodolfo Torre Cantú, tendríamos
que preguntar si sacaron de las cajas de archivo, los discursos de Eugenio
Hernández Flores.
NO TIENEN LLENADERA
El sábado me topé a José Julián Sacramento, le noté dos
cosas. Una que era más alto que yo y la segunda, que me permitió verlo de abajo
hacia arriba. Allí noté como que no queriendo que traía dos pequeños pinchazos
en el labio superior.
¿Se habrá enfermado de algo? ¿Se puso algo?
La otra, me dijo que en Tamaulipas son más las personas
buenas “Así como tú y como yo”, me dijo, a lo que respondí “Ah no, a mi no me meta en sus cochinos líos, yo soy
reportero, no se confíe”.
Comentarios: marco.esquivel@gmail.com
Twitter @hoytamaulipas
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