Quién lo diría, y en pleno siglo XXI todavía muchos hombres y mujeres son capaces de vender su alma al diablo por ganarse ese lugar, son capaces de asesinar, robar, subastar, violar, chantajear, prostituir...
Por: Rosa Elena González09/05/2010 | Actualizada a las 22:54h
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Quién lo diría, y en pleno siglo XXI todavía muchos
hombres y mujeres son capaces de vender su alma al diablo por ganarse ese
lugar, son capaces de asesinar, robar, subastar, violar, chantajear, prostituir
y defraudar, lo que sea, lo que les permita la manera de estar ahí, de
conquistar conciencias y una sola cruz. Se desgarran las vestiduras, prometen lo que jamás podrán
cumplir, y hasta se arrastran por el fango para tener la oportunidad de ganarse
el mejor puesto que pudiera tener un político, o por lo menos y ya en el
camino, desean desesperadamente ganarse al poderoso. Como siempre, le buscan por temporadas, cuando requieren de
su poder para alcanzar fama y fortuna, para saborear el presupuesto, y mientras
él permanece sombrío, olvidado, sin beneficio, ni compromiso, y desde su rincón
aguarda callado, esperando el momento de cobrar venganza y castigar a quienes
le han olvidado. Enloquecidos con el poder, después de que don poderoso
les brindará la oportunidad de situarse en el escenario de las grandes
luminarias, los encumbrados no quieren bajar la mirada a los mortales, no
recuerdan a ese que les elevo al infinito aun a sabiendas que es él quien puede
cambiar el rumbo de todo soñador. Don poderoso es quien puede mandarlos al cielo o al mismo
infierno de un solo plumazo, aunque muchos traten de negarlo, este señor es
todo poder que es capaz de destruir, o construir en secreto los sueños y
esperanzas, puede hacerlos vibrar de emoción y cumplir los más caros anhelos de
aquellos que le convenzan. Por eso es que hay hombres que corren apresurados por la
vida y les bastan unos días para enamorarle, siempre están dispuestos a jugarse
el todo por el todo para tener un encuentro con el Poderoso, saben
perfectamente que él, y solo él, será el que decida su vida o su muerte, esos
hombres están consientes que de su trabajo para convencer depende el seguir
avanzando o quedar enterrados en el panteón del olvido y la frustración. Por tal motivo todos los que tienen aspiraciones y sueñan
con el poder, son capaces de asesinar razones y comprar conciencias, robar la
tranquilidad de otros, subastar y empeñar la piel o las ideologías, vender
la reputación, violar hasta las leyes si es necesario, chantajear y
descalificar a quien les obstaculice sus propósitos, prostituir partidos
políticos, defraudar a quienes creyeron en su inocencia y honestidad, y si eso
no les alcanza entregarse en cuerpo y alma, orquestar una vil traición. Este poderoso sabe
que será perseguido día y noche, que le tenderán trampas, le asecharan en cada
esquina, soñaran con atraparle sin importar lo que tengan que hacer, el
poderoso señor sabe que habrá quien quiera susurrarle fidelidad eterna y que
nunca olvidaran sus favores para convencerle de que se entregue, que otros
quizá pretenderán asaltarle y no faltará quien hasta quiera sobornarle y
comprarle. Don poderoso desconfía de esos hombres que como fieras
andan tras él cual presa y enloquecidos por sus ansias de poder aparecen en
cualquier lugar, a cualquier hora, siempre tratando de asaltarle la razón,
conquistar su voluntad, y retenerle sin compasión. Son varios quienes lo buscan ya en este momento, la lucha
será frontal, habrá caídos, habrá quienes queden con profundas heridas pero
vivos para esperar otros tiempos, pero también habrá quien muera en el intento
y sea enterrado junto con sus aspiraciones de poder y grandeza. El caso es que todos tendrán que defender su territorio y
con todas las armas que sean necesarias, enfrentarse a su propia estirpe, saben
que siempre hay un traidor dentro de los grupos, saben que alguien por dinero
es capaz de cerrarle el camino y evitar que tenga un encuentro con el poderoso
que les dará el triunfo. Estas traiciones se gestan y se viven diariamente, sobre todo
en los que visten por conveniencia, esos son capaces de subastar su reputación
y vender su propia sangre para favorecerse, esos hacen de las traiciones el PAN
de cada día, de esos hay muchos como SILVIA CACHO, ALEJANDRO DIAZ CASILLAS, y
de ello tiene cuenta MAGDALENA PERAZA y el mismo GARZA DE COSS, por citar solo
unos. La verdad es que en todos los grupos se crecen monstros
que son capaces de conspirar hasta contra su propia sangre por unos cuantos
pesos, y con el único objetivo de evitar que uno que otro encarrerado no tenga
la oportunidad de llegar, ganarse la confianza y estar frente al señor
más poderoso el 4 de julio, el VOTO. vida.diaria@hotmail.com
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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