Cuántas veces no ha escuchado usted aquella frase de los abuelos que decía que para conocer a una persona había que darle poder, y entonces...
Por: Carlos Santamaría Ochoa06/05/2010 | Actualizada a las 15:11h
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Cuántas veces no ha
escuchado usted aquella frase de los abuelos que decía que para conocer a una
persona había que darle poder, y entonces, se lo podría hacer una radiografía,
es decir, saber de qué pie cojeaba, cuáles eran sus virtudes y defectos y todo
lo demás. La gente cambia con el poder, y eso lo vemos a diario.
En cada oficina nos
encontramos con una serie de seres desadaptados que piensan que un cargo o
puesto es para toda la vida, pero lo más grave es el hecho de que colaboradores
menores –en ocasiones muy menores- son los más prepotentes, los más difíciles.
Los peores, pues.
Y sucede que la gente se
cansa de patadas y malos tratos;muchos
de estos personajes no tienen idea del daño que hacen a sus superiores.
Tenemos casos en la
administración municipal, estatal y federal, sin duda alguna, así como en
instancias académicas y políticas, sobre todo en éstas últimas, donde los
colaboradores menores se sienten, como dice una colega: “bordados a mano”.
No es posible que se
cambie de actitud por “conceder” una audiencia. ¿Quién creen que son? ¿Dioses?
¡Por favor! Estas cosas molestan a la gente, y muchos ciudadanos se quedan con el
coraje porque si lo reflejan siempre hay represalias, pero… ¿y a la hora del
voto?.
No han entendido que hay
un buen candidato, que el partido en el poder tiene, según todas las encuestas,
una delantera apabullante que si bien es cierto pareciera definitiva, no deben
confiarse, porque hay que recordar esos casos en que ganaron los que iban
debajo de las preferencias. Nada hay escrito, pero con esos colaboradores surge
a la memoria la frase de “no me ayudes compadre”.
En los partidos políticos
hay gente de ese tipo –calaña, dicen algunos- que no tiene ni la más remota
idea de cómo tratar a la gente: “dile que venga más tarde”, “dile que no
estoy”,“dile que tal y cual”, y así
pasan toda la mañana en el escritorio, platicando con sus amigos.
También son curiosos:
cuando te los encuentras, lo primero que te hacen es ubicarte como “amigo”, te
abrazan, te dan palmaditas de esas que duelen en la espalda porque no tienen
tacto, y hasta te dan su número celular, que, por cierto, cuando les llamas,
nunca contestan.
Siempre hay que dejar
recados en el buzón, pero es bien curioso, porque estos individuos suelen ser
los primeros en reclamar –chillar, dicen algunos- cuando haces observaciones
que no les gustan, y te piden que no manejes algunas cosas, como si dependiera
tu criterio y opinión, tu pensamiento de ellos.
Tal pareciera que piensan
que todos los que nos dedicamos a escribir somos como ellos, y la verdad, hay
un abismo de diferencia.
Esos son los que, cuando
les dieron una pequeñita responsabilidad, pensaron que era poder y ejercieron
toda la prepotencia posible hacia sus iguales y en general, hacia todos.
El día de ayer el
candidato del PRI Rodolfo Torre Cantú tomó la protesta al Comité de
Financiamiento, en un evento que tuvo lugar al mediodía en la calurosísima y
ardiente ciudad Victoria.
Ya nos habían prevenido,
vía Secretaría de Salud, que vendrían temperaturas infernales.
Torre ha conformado un
equipo que se dedicará a buscar el billete que se empleará en la campaña, en
las acciones que buscarán convencer a todos, los electores –usted, yo, todos-
para votar por él, y convencernos de que es la opción que Tamaulipas necesita.
Esta gente tiene
experiencia en estas lides, y seguramente habrá algunos movimientos
estratégicos para lograr su cometido y que los que se encargan de la logística
de la campaña no tengan el apuro de siempre, claro, y una escrupulosa y
cuidadosa revisión para que los números cuadren y cuando se tenga que dar
cuenta al IETAM no haya problemas ni suspicacias de aquellos que siempre se quejan
de todo, y que, obviamente, están fuera de todas las listas de posibles
colaboradores, de ahí su enojo.
Prácticamente con este
evento se cierran los eventos previos al arranque de una campaña peculiar, que
será muy breve de acuerdo a los ordenamientos del IETAM, y que tendrán los
candidatos pocas semanas para ganarse la voluntad de los demás.
Claro, la gran ventaja es
que conocemos el trabajo realizado, en un partido a nivel municipal, o una
secretaría e inclusive,en una
diputación como para estar prácticamente seguros de la inclinación que daremos
a nuestro voto.
En este sentido, ojalá
todos los candidatos nos hagan pensar a TODOS, nos sacudan y entonces, que
derrotemos al principal enemigo que es el abstencionismo. Claro, siempre y
cuando a esos “enanos” que les dieron poder los ubiquen en su lugar, porque
pueden hacer mucho daño al trabajo de todo un equipo.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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