Nos cuentan que un pueblo puede aguantar que lo engañen, pero que eso no es para siempre. En pocas palabras, que tarde o temprano hay una reacción en contrario...
Por: Melitón Guevara Castillo04/05/2010 | Actualizada a las 18:16h
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Nos cuentan que un pueblo puede aguantar que lo engañen,
pero que eso no es para siempre. En pocas palabras, que tarde o temprano hay
una reacción en contrario. Es el fundamento a la expresión: tenemos al gobierno
que nos merecemos… una y mil veces se ha repetido la expresión para enfatizar
que los ciudadanos somos los culpables de quienes nos gobiernan. ¿Se equivoca el ciudadano al emitir su voto? La respuesta
nos lleva a otra pregunta: ¿hay una emisión libre del voto?, y a otra más:
¿Cómo decide el ciudadano su voto? En todo proceso hay la certeza devotos duro, que son emitidos por el ciudadano
por uno u otro partido independientemente del candidato; hay quienes deciden su
voto en los últimos minutos… pero también, sabemos, hay “movilización”,
“facilitación” de trasporte: vil acarreo. Hay un elemento que puede ser útil para que el ciudadano
emita su voto: el conocimiento del candidato. Conocer, por ejemplo,su paso por la administración pública; si ha
sido, de manera honorable, o a creado suspicacias sobre malos manejos, es
decir, si ha o no participado en actos de corrupción; conocer, quizá, algunas
cosas de la vida del candidato que evidencie su sistema de valores, no solo
políticos, también los morales y religiosos. Ya Matías Chiquito Díaz de León, en su calidad de
delegado del IFE, estableció que serán ellos los que controlen la publicidad
político-electoral de radio y televisión. Y las reglas son bien claras: solo está
permitido difundir la plataforma electoral, las promesas o compromisos de los
candidatos y los valores (la ideología) del partido. Para nada difundir
calumnias, hablar mal de las instituciones, cometer atentados verbales ni hacer
“diatribas”. Serán campañas aburridas. No debe haber, tal y como lo
establece la ley, una guerra sucia. Las promesas de campaña, de todo candidato
a un puesto ejecutivo, son por lo regular las mismas: que van a impulsar el
desarrollo, que van a generar más empleo, que van a garantizar la salud, la
educación, en fin, el bienestar social de la población. Prácticamente todos
dirán lo mismo; la cuestión que hará la diferencia es la credibilidad o
factibilidad de la promesa. No se puede prometer un puente donde no hay rio. De ahí
que los mensajes televisivos y radiofónicos de los candidatos cumplirán con
creces las estipulaciones y normativas de la ley electoral. La guerra sucia no
será ahí: será en you tube y en las redes sociales; esas que para un buen
sector de la población son una especie de válvula de escape; en tanto que, para
otros, son la oportunidad para distorsionar una realidad. ¿Qué pesa más en el ciudadano al emitir su voto? 1) ¿El
partido político; 2) ¿sus propuestas?; 3) ¿El candidato?; 4) ¿los mensajes
mediáticos? Y hay una cuestión más: ¿Qué determina un triunfo electoral? 1) ¿El
voto duro?, 2) ¿el mensaje mediático?, 3) ¿la movilización o facilitación de
transporte? Son preguntas que deben tener una respuesta. Cuentan que en una elección, el candidato perdedor se
quejo que su adversario gasto mucho en la campaña, le respondieron: ¿no, usted
gasto muy poco? ¿Sera el factor decisivo? Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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