Como parte del ritual, cada seis años, cada hombre que llega a despachar en el edificio del 15 Hidalgo y Juárez...
Por: Marco Esquivel03/05/2010 | Actualizada a las 23:12h
La Nota se ha leído 2891 Veces
Como parte del ritual, cada seis años, cada hombre que
llega a despachar en el edificio del 15 Hidalgo y Juárez, impone su moda, ya
sea para resaltar o cubrir algo. Así ha sido desde que les pongo un poco de
atención a los políticos. En el tiempo de Don Enrique Cárdenas González, todos
traían guayabera, porque era la vestimenta que identificaba al hombre en el
poder. No había quien osara en vestirse de otra manera, porque una tarjeta le
marcaría el fuera de lugar. Además tener un buen estómago para aguantar las comidas
en la Marina Vieja y en su rancho por Soto la Marina. Luego llegó el Dr. Emilio Martínez Manautou. Era
imprescindible tener en el guardarropa, por lo menos cinco trajes –no sé si en
aquel entonces había Milano, pero de allí para arriba-, porque en su gobierno
la sobriedad era parte de la vida diaria de los que laboraban en Palacio. También en ese entonces era necesario tener un refinado
gusto por las bebidas francesas, hasta el aguarrás –por si acaso-. Vendría los tiempos de Don Américo Villarreal Guerra, un
hombre sencillo, sin tantos problemas para imponer modas, bueno, para eso tenía
a su esposa y a su hermano. Ellos se encargaron de hacer lo propio e imponer la
moda del sexenio. El cambio drástico lo hizo Manuel Cavazos Lerma.
Acostumbrado a la camisa y pantalones vaqueros, su cinto piteado, botas
‘miadas’ y su sombrero. Su arribo al poder, provocó que las tiendas vaqueras
hicieron su agosto durante seis años. Nadie quería quedar bajo el escrutinio
del hombre que mandaba en Tamaulipas, por no utilizar sus pantalones comprados
en la tienda del dólar. También, cada municipio fue un puerto, porque en cada uno
tenía uno, dos o tres amores y sus seguidores, lo emularon, pero, pero tan
bien. Llegaría la era de Tomás Yarrington y su camisa azul. No
había alma en el sector público y político que no tuviera algunas docenas de
esa vestimenta. Es más, en las tiendas de la calle Hidalgo, había las
camisas “color azul yarringtoniano”. Lo que nunca entendí, es por qué muchos políticos también
andaban comprando diademas, digo, yo nunca vi a Tomás Yarrington con una de
ella y a más de tres vi con sus Neceser. Tampoco entendí por qué en el tiempo de Cavazos las
familias cuidaban a las hijas y en el siguiente a los muchachos. El caso más reciente, es el gobierno de Eugenio Hernández
Flores. De repente todos buscaban tener un objeto de color verde, lo que más
abundaba eran las corbatas en ese tono. Y bien, según las encuestas, todo hace indicar que el
próximo gobernador de Tamaulipas, será Rodolfo Torre Cantú. Desde hoy se ve, se palpa y se siente, que el color de
moda será el caqui. Decía al principio que muchos gobernantes ponen algunas
cosas de moda, ya sea para resaltar o cubrir algo. Hago esta reflexión, porque según se dice, en el tiempo
de Napoleón, era común que este gran estratega utilizara una camisa roja. No
era tanto por imponer una moda, sino para cubrir algo. Se dice, que él pensaba que
si era herido en una batalla, la sangre se confundiría con el color de su
camisa. Hoy, la gran pregunta es: ¿Por qué tanto esmero en usar pantalón caqui o café?, se
entiende que vestir así es la moda del futuro, pero, considerando que
Tamaulipas está en guerra… ¿Acaso esta moda pretende ocultar algo, para que no se
note? Comentarios: marco.esquivel@gmail.com Twitter: @hoytamaulipas
Marco Esquivel
Valle Hermoso, Tamaulipas 1973
En 2015 concluyó su Maestría en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política por la Universidad Camilo José Cela (Madrid, España)
Es director general de los Portales de Noticias HOYTamaulipas y HOYSanLuis.
Fundó La agencia de noticias HT Agencia en 2012.
En 1997 funda su primer periódico en el municipio de Abasolo, Tamaulipas.
Su columna Esto se Dice se ha publicado en distintos medios de comunicación de Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas