Salomón Rosas Ramírez es un extranjero en Tamaulipas. Llego como delegado del CEN del PRI, cuentan que ha realizado buenos negocios, y que su mayor logro...
Por: Melitón Guevara Castillo12/01/2010 | Actualizada a las 15:54h
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Salomón Rosas Ramírez
es un extranjero en Tamaulipas. Llego como delegado del CEN del PRI, cuentan
que ha realizado buenos negocios, y que su mayor logro es que pronto será diputado
federal, de esos de chiripa, plurinominal. Llega porque su esposa, la que fue
electa como propietaria, no le hace el feo a ser una juanita más: pidió
licencia y, se presume, para febrero Salomón será llamado a ocupar la curul
respectiva.
Las críticas
fueron fuertes. Se dieron, inicialmente, cuando inicio el periodo de sesiones
legislativas y que otras mujeres, diputadas, solicitaron licencia. La petición
fue rechazada, en aquel entonces, pero sirvió de factor que genera toda una
reacción en contra del maltrato a la mujer, la discriminación, en fin, todo lo
que tenga que ver con la ausencia de una equidad de género.
Ahora que hubo
la renuncia de Sara Gabriela Montiel Solís, de igual manera, las reacciones
fueron fuertes. Lupita Perea, hasta cambio de color en su coraje; otras mujeres
también manifestaron su enojo, como Yoliria Joch del Instituto de la Mujer
Tamaulipeca. Ahí quedo todo; en acalambres verbales, en reclamos y berrinches.
No hubo más, si, acciones que sustentaran tal coraje.
Y Salomón hablo,
no se quedo callado; es de los que no entienden eso de que, calladitos, se ven más
bonitos. Resulta que cuestionado sobre las criticas, el delegado partidista fue
contundente en su aclaración: “Candidatear mujeres es solo estrategia”. Como
sintetizar o explicar de otra manera las palabras del marido beneficiado: si
candidatear mujeres es solo estrategia, es posible pensar, luego entonces, que
para los partidos políticos, en este caso el PRI, la mujer es simple y
llanamente un medio.
Esa es la
moral de Salomón. Ver a su esposa en lo particular, a la mujer en lo general,
como un medio (una estrategia) para lograr sus propósitos. Es maquiavelismo
puro: el fin justifica los medios, convirtiendo prácticamente a la mujer en una
especie de objeto que se puede usar como sea más útil. Lo que importa es
cristalizar las ambiciones; la filosofía de equidad de género no la conocen; el
marco legal de la equidad no lo respetan, porque no hay los mecanismos para
impedirlo; en tanto que, por ejemplo, los órganos electorales se tienen que
ceñir a las reglas del juego.
Lo que sucedió
en la Cámara de Diputados con las “juanitas”, que pidieron licencia para dejar
la curul a familiares o lideres; lo que sucede con Sara Montiel Solís y Salomón
Rosas, en Tamaulipas, tienen que ser el antecedente, el sustento, para que se
modifique la legislación electoral vigente. Crear la condición para que se
conserve la cuota de género y no sea, la mujer, tal y como lo sentencia
Salomón: candidatas por estrategia.
La cuestión,
por otra parte, es si la mujer efectivamente lucha, exige, que se respeten su
cuota. Una cosa es el reclamo mediático; otra, hacerlo en los hechos: luchar en
la acción para garantizar sus derechos. Yoliria declaro su enojo: ¿Qué más
hizo? No se conoció, por ejemplo, reclamos de Cecilia Robles como de Lupita
Flores, que son mujeres enquistadas en la estructura de poder priista. ¿Estarán
de acuerdo con Salomón?, en que la mujer solo es candidata por “estrategia”.
Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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