Por: Melitón Guevara Castillo18/06/2013 | Actualizada a las 17:14h
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En estos días el IETAM acaba de dar a conocer que en
total 20 empresas encuestadoras medirán el clima de opinión sobre los
candidatos a la elección del 7 de julio. Recuerden, en juego están 43 alcaldías
y las 22 diputaciones de mayoría. Y todos, pero todos los candidatos, dicen que
van a ganar. Se les olvida un detalle: lograr convencer al elector de cumplir
con su derecho de votar. En este momento hay ruido por todos lados. Los candidatos
hacen caminatas, hacen gallos, van de casa en casa, realizan brigadas de
impacto; y, además, a cada rato en la tele o en la radio, escuchamos sus
promocionales, sin contar que calle que avanzamos –a pie o en coche-, y luego
luego se nos aparece un panorámico, o una manta grande, con la imagen de un
candidato igual sucede si vamos a una tienda de autorservicio: pluralidad,
porque hay imágenes hasta de tres candidatos. Con todo y eso, los pronósticos sobre la votación aun no
aparecen: nadie se atreve a indicar una cifra porcentual del voto que podrá
emitirse el 7 de julio. En el más reciente corte, el IFE estableció que en
Victoria hay un padrón de 291059 electores, aunque solo en la lista nominal
(que pueden votar) aparecen 280539. En elecciones anteriores, en promedio, solo
ha votado el 50% o un poco más. En pocas palabras si votan más de 140 374 ciudadanos
habrá votado el 50% de quienes tienen capacidad para votar. Pueden ser mas,
llegar incluso al 55%, que es mucho para una elección intermedia; pero es
indicativo de que algo anda mal, muy mal: ¿a quién cargarle la culpa de porque
los electores no salen a votar? ¿A los partidos políticos por sus malos
candidatos? ¿A los candidatos que no saben ganarse la simpatía y el voto
ciudadano? ¿Al propio ciudadano que se resiste a ejercer un derecho? Cuando se hacen encuestas se hace una distinción: a) Los
que van a votar, que ya decidieron por qué partido político hacerlo (voto duro)
y los que aún no saben por quién van a sufragar; b) Los indecisos, que aún no
saben si votaran o no; y, c) los que no van a votar. Y lo que son las cosas,
entre los que no van a votar y los indecisos de pronto puede ser un buen
porcentaje que, de ejercer su voto, pueden hacer que la victoria o la derrota
sea veleidosa. Hemos sido testigos de cómo Alejandro Etienne, Gustavo
Soto y Gustavo Cárdenas hacen esfuerzos por ganarse el voto ciudadano; igual lo
hace Rosario Garza, pero con menos ímpetu, por eso, se sorprende la ciudadanía
cuando se aparece en un evento de Movimiento Ciudadano. La percepción mediática
es que Etienne supera a sus adversarios; aunque, si les preguntamos a los
candidatos, Arturo dice que va ganando casi con 20 puntos a Etienne en tanto
que Gustavo afirma que ya tiene el triunfo en su bolsa. ¡No votar!, como lo recomiendan algunos, no es la mejor
opción. No votar significa que, quien resulte triunfador, será por la decisión
de una minoría, ni siquiera el 50% de los victorenses. Por eso, aunque resulte
una elección más cara, algún día tendremos la segunda
vuelta; donde solo participen 2 candidatos, los que más votos hayan obtenido en
la primera ronda… los partidos chiquitos, o sin estructura, solo dividen a la
sociedad y debilitan a quienes son elegidos como autoridades constitucionales. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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