Por: Melitón Guevara Castillo17/06/2013 | Actualizada a las 17:43h
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Hay una certidumbre en relación con las redes sociales:
Obama, el Presidente gringo, las uso correctamente y los especialistas aceptan
que fueron las redes sociales las que fueron determinantes, cuando menos, en su
primer triunfo político-electoral. La cuestión es si en México, específicamente
en Tamaulipas, la población está dispuesta a usar en términos políticos esas
redes.
Hemos sido testigos de cómo las redes sociales han sido útiles. Lo fueron, por
ejemplo, en el caso de LadyProfeco al grado que su padre fue destituido al
darse un abuso y prepotencia; en el caso de LadydelSenado no paso a mayores,
solo malos ratos de la senadora perredista que vio cómo su imagen, si es que la
tenía, se venía abajo. El nieto de Murillo, golpeador, ya no se sabe nada.
Así que, si vemos las redes sociales en la política, no encontramos nada
interesante: cada candidato tiene su página, su cuenta en Facebook y en
twitter; y la usa para publicitar sus actos de campaña, adelantar su agenda de
campaña, para difundir fotografías de sus eventos como aquellos que se toman
con sus simpatizantes. La cuestión, ¿esto es suficiente?
El contexto es el siguiente. Según el INEGI solo el 40% de la población tiene
computadora y usa internet. Como quien dice, es una especie de grupo selecto, porque
son muchos, muchos más, los que están fuera de la zona de internet y de las
redes sociales. A partir de ahí, es necesario observar otros factores, que
pueden ser muy significativos: cada usuario tiene sus seguidores. Etienne, Soto
y Cárdenas, por ejemplo, tiene 5 mil seguidores.
El uso político de la red significa que, quienes lo usen, entiendan el
significado de red.
Revise la cuenta de los tres candidatos mencionados: en un día, sus textos,
mensajes o fotografías solo son compartidas en promedio por 6 u 8 amigos. ¿Qué
pasa con los 4 mil 900 restantes? En la práctica, todos los que son seguidores
de un candidato debieran compartir los mensajes de su candidato, mínimo, sus
colaboradores de campaña.
Otra de las fallas de los candidatos, o de quien administre su cuenta, es la
interacción: el candidato llama la atención cuando te saluda y te llama, quizá,
por tu nombre; ¿Por qué no hacer lo mismo en la red? Dar respuesta a cada una
de las preguntas, comentarios y sugerencias que hagan los miembros de la comunidad.
Para dar la impresión, la sensación, de que hay plática virtual, empatía y
conexión.
La mayor parte de los estudios que he leído sobre las redes sociales y la
política van sobre un camino: que los políticos no saben usar, aprovechar,
todas las ventajas de la red: que no hacen página www dinámica, que en sus
cuentas de redes sociales no interactúan con sus contactos, que cuando usan
correos como parte de un contacto no los responden. Hagan de cuenta que los
políticos, quizá, creen que las redes sociales son buenas para hacer política
pero son analfabetas del ciberespacio.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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