Por: Carlos Santamaría Ochoa17/06/2013 | Actualizada a las 13:58h
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No podemos negar
la importancia de muchas cosas en nuestro desarrollo como seres humanos, como
tampoco podemos dejar a un lado lo que para la mayoría es considerado como lo
más importante: la salud. Cuando uno se
siente bien, todo se puede lograr: tenemos fuerza y entusiasmo para emprender
cualquier empresa en el ámbito laboral, personal, educativo, de investigación o
lo que pudiera ser; cuando nos sentimos mal, no nos dan ganas prácticamente de
nada. En ese sentido,
es menester cuidar el bienestar físico y emocional, mental y anímico, ya que
será el motor que mueva nuestro mundo y nos incorpore al de los demás. Llama
poderosamente la atención el hecho de que enfermedades crónico-degenerativas
siguen incrementando su presencia en la comunidad: diabetes mellitus,
hipertensión arterial y otros padecimientos ocupan los primeros lugares en
incidencia y mortalidad, lo que se convierte en una gran preocupación para el
gobierno que nos administra, en el ámbito municipal, estatal y federal. Es pues, la
Secretaría de Salud un pivote fundamental en todos nosotros, de ahí la
importancia de la instrumentación de programas de prevención y control, así
como también el seguimiento de enfermedades que nos ocupan por temporadas y en
forma permanente. En las primeras,
tenemos el dengue con sus variantes y que, si no se cuida bien, ocasiona
problemas que llegan a engrosar las listas de defunciones; en el segundo caso,
tenemos que la calidad de vida nos disminuye considerablemente, pero es
importante entender que no existe en el mundo un gobierno capaz de enfrentar
estos retos si no tiene la colaboración de sus gobernados. ¿A dónde queremos
llegar? Si no tenemos la
capacidad de entender los problemas que origina ser diabético o hipertenso,
si no entendemos que la obesidad y el sobrepeso son factores
fundamentales para desarrollar una muy mala calidad de vida agregada a los
padecimientos antes señalados, si no consideramos el cambio de hábitos,
estamos, como se dice popularmente: “fritos”. No puede ninguna
dependencia enfrentar el gasto que implica corregir y atender los problemas de
salud. De ahí la importancia
que hay en la necesidad de ponernos atentos, de escuchar y comprender el
mensaje de la autoridad para enfrentar este reto. Ha sido una gran
preocupación en el presente sexenio la salud, y el doctor Norberto Treviño
García Manzo, secretario de salud ha puesto especial énfasis en lo que
comentamos, y que como resultante tiene el incremento de acciones de prevención
y control, en las que realmente se gasta una fortuna que bien podría reducirse
en la erogación correspondiente si ayudamos todos. Cierto: es
obligación del Estado proporcionarnos salud, pero sin o ayudamos, en menos de
veinte años no alcanzará el dinero total de una entidad federativa para hacer
frente a esta problemática. Urge entender lo que
hay que hacer para conservar la salud; dejarnos de pensar en otras cosas es
inminente, y atender las recomendaciones de los que saben y administran los
programas de salud, prioritarios y no prioritarios, pero que tienen el mismo
objetivo: que usted y yo tengamos una mejor calidad de vida. Es la Secretaría
de Salud la tutora de este esfuerzo y proyecto de vida saludable, pero es
responsabilidad de cada ciudadano atender las recomendaciones mínimas para
vivir bien. De otra forma, no
tenemos derecho a quejarnos de que no lleguen los programas o que no alcance la
atención, ya que, por negligencia ciudadana se gasta más de lo que se tiene. Y si no atendemos
lo que nos sugieren, será obligatorio no quejarnos. Es una fortaleza que
tenemos que hacer válida, pero hay que hacer caso. Así de claro. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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