Los escenarios son distintos pese a que, los eventos, se desarrollan en el mismo lugar. De un lado, los actores...
Por: Melitón Guevara Castillo02/05/2010 | Actualizada a las 17:02h
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Los escenarios son distintos pese a que, los eventos, se
desarrollan en el mismo lugar. De un lado, los actores son los mismos: los
integrantes del órgano electoral, encabezados por Jorge Navarro Cantú; por el
otro, los ciudadanos que, apoyados por un partido político, ambicionan
convertirse en el próximo gobernador de la entidad, en ser sustituto de Eugenio
Hernández Flores. ¿Qué hace la diferencia? Una respuesta está en el
discurso de Rodolfo Torre Cantú: el origen, la esencia y la historia de cada
uno de los partidos políticos. Son tres variables, o indicadores, como se
quiera tomar. Basta ver el origen, solamente ese, para encontrar evidencias de
cómo los partidos han desvirtuado su origen. Al menos eso sucede con los tres
partidos que significan las tres mayores fuerzas políticas en el país. El PRI, por ejemplo, nació para integrar a los líderes y
grupos regionales, para dar paz y estabilidad a la lucha política; para que México,
el México de aquella época, no se autodestruyera. Y lo logro, al menos ha
cacareado que trajo paz y estabilidad al México postrevolucionario. Lo malo,
quizá inevitable, es que trajo consigo una cultura del fraude electoral, de la
manipulación y la represión, lo que dio pie a perder pisada y contribuir a la
alternancia política. El Partido Acción Nacional nació, al menos así lo
argumento, para ofrecer al país un proyecto de nación distinto al que ofrecía
el partido que hoy es el PRI. El PRI, en aquel entonces, era de izquierda,
radical, gobernaba al país el Gral. Lázaro Cárdenas. En pocas palabras: enemigo
a muerte, con una ideología conservadora, derechista; que se oponía a los
beneficios sociales que se daban a las clases populares… partido enemigo de la
reforma agraria, de la reforma laboral, entre otras cosas. El Partido de la Revolución Democrática tiene su origen
en un proceso, digamos integrador, de las corrientes de izquierda del país.
Nace para ofrecer una alternativa real, no conservadora, a la ciudadanía. Nace,
únicamente, con un estigma: ser lidereado, inicialmente, por exprisstas: Cuauhtémoc
Cárdenas, luego Porfirio Muñozledo, luego por Andrés Manuel López Obrador. En
su origen lleva, como quien dice, la penitencia. Cuando Rodolfo Torre Cantú habla del origen, de la
esencia y de la historia de su partido, es porque la conoce, la ha vivido. Es
la fortaleza de ´Rodolfo: sabe que la unidad, la cohesión de la base militante,
que busco su partido al nacer, sigue siendo la vía para el triunfo
político-electoral. Cuando partidos, como el PRD, muestran una notable
división, difícil que alcancen un triunfo; cuando partidos, como el PAN, no son
capaces de forjar lideres ni candidatos, tienen problemas de identidad, de
pertenencia, por eso buscan candidatos en otros partidos, pensando que un
milagro les puede dar el poder. Cada partido tiene su historia: el PRI, de aciertos y
errores; el PAN, de que necesitaron “tranzar”,concertar triunfos con el PRI, para avanzar y llegar al poder; el PRD nació,
dijeron, desteñido, por su cercanía con el PRI, ahora no solo esta desteñido,
esta desarticulado, al grado que para subsistir hace alianzas con sus enemigos
históricos, con la derecha panista. El pueblo, al igual que Rodolfo, conoce la
historia de cada partido político. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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