Por: Luis Lauro Carrillo14/06/2013 | Actualizada a las 09:42h
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El
tema de esta columna no es para analizar la obra “La Ciudad de Dios” de San
Agustín, relativa a la confrontación de la Ciudad Celestial con la Ciudad
Pagana, a raíz de la destrucción de Roma por los visigodos, sino a la recién
declarada “Ciudad de Jesucristo de Monterrey”.
Al
respecto conviene tener presente que los políticos mexicanos no han aprendido
los méritos y los beneficios de separar la Iglesia del Estado, la Iglesia libre
del Estado libre, principios que desde el siglo XIX hasta lo que va del siglo
XXI están vigentes, como ha quedado evidenciado con el caso de la alcaldesa de
Monterrey
Margarita Alicia Arellanes Cervantes que entrego a Jesucristo la capital del
Estado de Nuevo León.
Al efecto la munícipe regiomontanaexpresó: "Yo, Margarita
Alicia Arellanes Cervantes entrego la ciudad de Monterrey, Nuevo León, a
nuestro Señor Jesucristo para que su Reino de Paz y Bendición sea establecido;
abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad, reconozco
que sin su presencia y sin su ayuda no podemos tener éxito real".
Lo anterior no tendría nada de particular si no fuera porque la edil Arellanes Cervantes
con su intervención violentóla
Constitución y la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, al participar
en un acto religioso organizado la tarde del sábado ocho de junio pasado, por los
grupos evangélicos la Alianza de Pastores, frente al Palacio Municipal.
Cabe señalar que los actuales aires conservadores del régimen político han
avivado la tentación de la neo-cristiandad, es decir, regresar a una sociedad
socialcristiana de pensamiento único, que está latente en los ardientes
corazones de las cúpulas religiosas que añoran el regreso de las sociedades
teocráticas.
De tal suerte que en los gobiernos al frente de Estado mexicano constitucionalmente
laico, se percibe cierto soplo confesional en lo político, como muestra el
consentir las intromisiones de la jerarquía católica y de iglesias protestantes
en Legislaturas de los estados que han emitido leyes contra el aborto y opuesto
a legislar en materia de sociedades de convivencia y de los matrimonios de
personas del mismo sexo.
La existencia del Estado laico por lo demás, es una exigencia de las sociedades
modernas y democráticas. Significa más que la
separación del Estado y las Iglesias. Implica el reconocimiento de que
todos los seres humanos tienen derecho al respeto de su libertad de conciencia
y consecuentemente de su práctica individual y colectiva.
Sin embargo el exhibicionismo religioso de políticos en México, da al traste
con el laicismo cuya muestra más reciente es el de Margarita Arellanes,
alcaldesa de Monterrey y el de Javier Duarte JáquezGobernador de Chihuahua en el que se consagró
él y al Estado de Chihuahua al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado de
María.
De modo, que la creciente diversidad religiosa y moral de la sociedad, el
Estado tiene ante sí desafíos cotidianos para favorecer la convivencia
armoniosa, además de la necesidad de respetar la pluralidad de las convicciones
religiosas, ateas, agnósticas, filosóficas, así como la obligación de
favorecer, por diversos medios, la deliberación democrática y pacífica.
El texto del artículo 40 constitucional reafirma el carácter laico, entre los atributos
fundamentales de la República, estableciendo la laicidad como uno de los ahora
cinco principios rectores de toda la organización del orden constituido
(republicanismo, democracia, representatividad, federalismo y, ahora,
laicidad).
Por lo tanto, el principio de laicidad abre una nueva vía, descarta toda
religión de Estado al igual que el ateísmo de Estado. Recíprocamente, no admite
ni antireligión oficial ni antiateísmo oficial; cada uno debe seguir su
conciencia.
De ahí, que Alentados por el clima de impunidad prevaleciente, dichos
funcionariospudieron violar la Ley de Asociaciones
Religiosas y Culto Público en lo que prevé que un funcionario no puede traer a
colación sus creencias religiosas en ningún evento que tenga que ver con su
función y eso fue lo que Arellanes Cervantes y Duarte jaques hicieron.
Empero cabe preguntar "¿Por qué nada se hace contra la impunidad de
funcionarios que violan la constitución y sus leyes reglamentarias? ¿Por qué el
silencio de la Secretaría de Gobernación?, ¿Debería haber una recriminación, un
reclamo, un llamado a rendir cuentas de porqué se está violentado de esta
manera al Estado mexicano?
Por consiguiente si existiera un verdadero respeto por el Estado laico y a las
leyes de la materia, las autoridades tendrían la imperiosa necesidad y el deber
de de dictara las medidas legales procedentes en contra de los infractores.
Ahora bien si las autoridades no actúan se confirmaría aquella afirmación
popular de que en México no hay leyes que se respeten, ni se cumplan y de ahí cierto
chiste que dice que en nuestro país no se cumple ni tan siquiera con la ley de
gravedad.
Cabe precisar que no todos en México profesan una religión. La Alcaldesa, y gobernadores como
Duarte Jáquez al manifestar abiertamente sus distintas confesiones religiosas,
están coqueteando con las religiones y violando el Estado laico, entonces con
su imprudencia podrían desatar una guerra religiosa, que en nada abonaría a la
reconstrucción de la paz.
En definitiva la Secretaría de Gobernación deberá sancionar a la Alcaldesa
Margarita Arellanes y al Gobernador Javier Duarte, por haber violado la
laicidad del Estado y la ley de asociaciones religiosas, la primera al
entregarle la ciudad que gobierna a Jesucristo y el segundo consagrarse él y su
Estado al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado de María.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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