Por: Juan Sánchez-Mendoza11/06/2013 | Actualizada a las 22:08h
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A
través de impactos mediáticos, el Partido Acción Nacional (PAN) busca atrapar a
los electores tamaulipecos que aún no han definido su voto, con el rollo de que
las encuestas favorecen a sus candidatos, en un claro intento de incidir en su
decisión a 22 días de la jornada comicial. Lo
advierto así por los pronunciamientos que en los dos últimos días han hecho el
delegado especial del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del membrete albiceleste
(Felipe de Jesús Cantú Rodríguez) y el mandamás estatal del corporativo de
ultraderecha (José Alberto López Fonseca), en relación al comportamiento ciudadano. De
ello también se ha dado cuenta el dirigente estatal priista Ramiro Ramos
Salinas, por lo que en la víspera dejó en claro que en Tamaulipas “son sus
propios ciudadanos quienes decidirán la elección”; y no la gente venida de
otras latitudes, que tratan de engañar a los ciudadanos al decir que en sus
manos tienen sondeos de opinión que favorecen al PAN, con el malsano afán de
cooptar votos o ahuyentarlos, según sea el caso (que se presente en cada uno de
los municipios y/o los distritos electorales). Por
algo, la percepción ciudadana discrepa de esas estadísticas que hoy ofrece Acción
Nacional, pues Cantú Rodríguez ni López Fonseca, al menos han exhibido
documentos que avalen sus dichos y porque ambos jerarcas del membrete
albiceleste ocultan los nombres de las empresas encuestadoras. Sobre todo porque éstas, se ha comprobado, alteran los resultados a
capricho de sus clientes ocasionales, en su encomienda de inducir el voto a
favor o en contra de actores predeterminados. La recurrencia Hoy, de nueva cuenta, las empresas que viven de la mercadotecnia
político-electoral se han involucrado en la justa para elegir diputados y
alcaldes, pero a diferencia de otros procesos en la actualidad se les da más
importancia de la que ameritan, merced a que los parámetros que ofertan son los
adecuados para supuestamente medir la tendencia del voto, desde su propio punto
de vista que, en estricto apego a la verdad, no es garantía de nada. Sin embargo hoy, también, son los partidos políticos quienes se encargan de
desacreditar los sondeos de opinión; y más cuando sus candidatos aparecen con
menos puntos porcentuales que uno o más de sus pares que sí saben cómo, dónde y
en qué gastar el dinero, sin recurrir a contubernios que los hagan aparecer
como favoritos. La danza de corporativos registrados o no ante el Instituto Electoral de
Tamaulipas (Ietam), es otra de las causas que alienta la incredulidad del
pueblo ante las cifras divulgadas a través de los medios de comunicación
masiva. Y con justa razón, pues cada semana aparece al menos una decena de
encuestas, que si bien no son dadas a conocer, al menos sí obran en manos de
sus contratantes. Esa costumbre es comprensible. Pero no el hecho de divulgar mentiras. ¿Estamos de acuerdo? Justificación empresarial Todas las empresas encuestadoras argumentan ser independientes, éticas;
aplicar en su levantamiento una metodología probada con índices menores de
error, y practicar entrevistas aleatorias en toda la entidad. Pero, hasta la víspera, no he sabido de ciudadano alguno que haya sido
consultado en relación al proceso electoral del 2013 --en que están en juego 43
ayuntamientos y 22 curules de mayoría relativa--, por lo que sigo dudando de su
profesionalismo, aunque no de sus pronósticos que pueden sustentar en la
percepción ciudadana. En otras circunstancias harto lejanas, las encuestadoras acertaron en sus
pronósticos –es justo y responsable reconocerlo--, pero en las dos contiendas
estatales anteriores fallaron en sus pronósticos. Por tanto, negar los resultados de aquellos sondeos de opinión resultaría
tan estúpido como irresponsable, aunque lo ofertado por las firmas
encuestadoras haya sido simplemente el reflejo de la actitud ciudadana en todos
sentidos. Refiero lo anterior pa’ que no se crea que las encuestas siempre fallan.
No. Lo que ocurre en esta ocasión es que la percepción ciudadana difiere en
mucho de la medición practicada en segmentos poblacionales con menos hambre de
la que nos sobra, según se desprende del marco metodológico que escasamente
divulgan. Y Usted bien podría
confirmar esta apreciación, si acaso se diera tiempo para preguntar en familia,
entre amigos o conocidos, qué opinan al respecto. Entonces contaría realmente con una apreciación adecuada. Triunfalismo inadecuado Mal se ven los candidatos a legisladores y presidentes municipales que sus
esperanzas de triunfo las fincan en los resultados de las encuestas ventiladas
en los últimos días, pues esos estudios son, simple y llanamente, fotografías
del momento. Durante las campañas formales, ocurre un mar de
imponderables. Y se alterar el posicionamiento político-electoral de
todos y cada uno de los contendientes, por lo que es recomendable no echar las
campanas al vuelo.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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