Por: Alberto Guerra Salazar09/06/2013 | Actualizada a las 22:21h
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Siempre
nos ha parecido un debate inútil si existe aquí la libertad de prensa. En todo
caso, la pregunta debe enfocarse, en esta modesta opinión, a cuánto influye el
ejercicio de ese derecho constitucional en la toma de decisiones en la esfera
gubernamental. En
pocas palabras, ¿sirve de algo la libertad de expresión? Recordamos que en su
tiempo de Gobernador, el médico Emilio Martínez Manautou mantenía raya a los
periodistas con una sólida tesis: usted tiene derecho a preguntarme, pero yo
tengo derecho a no responderle. También
es cosa del pasado este episodio ocurrido con el tesorero estatal de Ravizé, el
señor Luis Humberto Tamayo. Un modesto periódico de Reynosa, El Noreste,
publicó en la sección policiaca un picoso encabezado dictado por el director
don Ricardo Arroyo Rubio: “Invitan
a Tamayo a que la revalsee en Mi Pelota” Ese
era el nombre de un antro de la zona de tolerancia que no acataba el horario de
cierre pese a las reyertas de borrachos ocurridas todos los días. Desde Ciudad
Victoria dictaron la fulminante orden de ponerle los sellos de clausura. Los
tiempos de violencia que vivimos mantienen apachurradas muchas libertades y la
de expresión no escapa a ello. Un editor recibió en un convivio con jefes
militares el reproche de que omitía en su periódico noticias relacionadas con
perpetradores de acciones anti-sociales, un eufemismo usado para aludir al
crimen organizado. El
editor rebatió como defensa que las circunstancias no eran propicias para
desplegar ese tipo de notas informativas porque el gobierno era incapaz de
proteger a los comunicadores de las represalias. El
militar no quedó convencido y entonces el joven editor le pidió su autorización
para publicar al día siguiente una noticia donde él, representante de la SEDENA,
reprobaba la escalada de violencia y condenaba a sus autores. No
lo autorizó y no pregunte el lector por qué. La
libertad de expresión se ejerce en la medida en que el gobierno la protege. Si
no hay garantías de seguridad sobre la integridad física de los comunicadores,
es una temeridad pedirles que se expongan, ellos y sus familias, con
publicaciones que además no sirven para nada. Para
nada, porque el gobierno en sus tres niveles no actúa en consecuencia porque le
resulta más cómodo esperar a que la situación se componga por sí sola o
mediante la intervención divina, un milagro o cualquier otra proeza fortuita. Así
lo hicieron Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y en esas anda el
señor Enrique Peña Nieto. El
tema es propicio para insistir en una vieja denuncia: el Instituto de
Transparencia y Acceso a la Información de Tamaulipas, ITAIT, es un membrete
que cuesta muchos millones de pesos y no da resultados. Igual
ocurre con El Colegio de Tamaulipas, la Comisión Estatal de Derechos Humanos,
la contraloría estatal… ¿Y
luego?. Vayamos
mejor a temas políticos para comentar que finalmente consiguió Gustavo Torres
Salinas empujar a la profesora Magdalena Peraza Guerra para hacerla bajar de la
barda y pronunciarse a su favor. El
joven candidato del PRI a presidente municipal de Tampico relanzó su campaña
con este formidable espaldarazo producido el sábado en el Centro de
Convenciones con la asistencia de más de dos mil profesores. Pero
no significa que ya ganó Gustavo la contienda. Todavía faltan varias semanas de
proselitismo y deben aplicarse con estrategias más agresivas, persuasivas y
tenaces porque la señora Teresa Sosa y sus amigos del PAN andan con la
adrenalina a velocidad vertiginosa. Magdalena
Peraza Guerra es una priísta que ganó hace dos años la presidencia municipal de
Tampico mediante el registro del PAN. Nadie ignora que será un factor
determinante para inclinar la balanza electoral. Antes
de dar su brazo a torcer, la alcaldesa jaiba obtuvo la firma de Gustavo Torres
ante notario público de la promesa de prebendas, privilegios y canonjías para
el magisterio. No
es que desconfiara pero Magdalena prefirió, exigió, la rúbrica estampada en un
papelito, para evitarse la pena de buscar luego curas contra repentinos ataques
de amnesia. Fueron
un total de 8 compromisos firmados y que Gustavo leyó en público, los
principales, becas para profesores, remozamiento y remodelación de escuelas
primarias y de pre-primaria, incluidas techumbres; seguridad escolar, becas,
más desayunos calientes, así como mayor dinero para la presea “Lauro Aguirre”. Fue
un éxito político extraordinario el conseguido por Gustavo Torres aunque hubo
dos errores garrafales que dejó pasar el delegado Antonio Martínez Torres no
sabemos si por impericia o por mala fe. El
maestro de ceremonias del evento presentó a Magdalena Peraza como presidenta
municipal y ella habló como primera autoridad del puerto. Y hay veda. El
presidente estatal del PAN José Alberto López Fonseca y sus asesores deben
estar desconcertados y sin acertar a reaccionar pues es el segundo alcalde que
les brinca las trancas prefiriendo el calorcito tricolor. Tienen
como consuelo la expectativa de éxitos electorales en Madero, Mante, Río Bravo,
Matamoros. En
Madero, el candidato tricolor Esdras Romero Vega no puede superar el estigma de
pertenecer al sindicato petrolero, ser réplica del corrupto Carlos Romero
Deschamps y de haber pertenecido al Ayuntamiento de Jorge Sosa Phol en calidad
de regidor, trienio 1996-1998. Fue
un gobierno municipal ratero al grado de que Sosa Phol fue mandado a la cárcel
por un buen tiempo. En
Matamoros, Salvador Treviño Garza parece no salvarse ni él mismo pues pidió con
urgencia a Ciudad Victoria un refuerzo y lo complacieron. Hoy aterriza allí el
muy hábil y competente operador político Roberto González Barba. Hoy
cumple años el alcalde de Nuevo Laredo Benjamín Galván Gómez y el periodista
victorense Jesús Hernández. Distribuida por la
Oficina de Gestoría de Prensa, S. A. de C. V.
Alberto Guerra Salazar, autor de la columna Crónicas Políticas, colabora en diversos medios de comunicación en el Estado.
Además es propietario de la Agencia de Noticias ASI
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