Me viera gustado vivir en los años 70, para aquellos aficionados que sintieron en carne propia los años más maravillosos...
Por: Jesús Limón Álvarez29/04/2010 | Actualizada a las 19:49h
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Me viera gustado vivir en los años 70, para aquellos aficionados que
sintieron en carne propia los años más maravillosos de un equipo de fútbol llamado Cruz Azul, si díganme que aficionado
no recuerda aquellos años donde la llamada Máquina Azul tenia jugadores como
Alberto Quintano, Javier el “kaliman” Guzmán, Miguel Marín, Carlos Jara
Saguier, Rodolfo Montoya, Miguel Ángel Cornero, Guillermo Mendizabal, Octavio Muciño, Cesáreo
Victorino, Javier Sánchez Galindo, José Luis Ceballos y Adrián Camacho, ellos
que se partían el alma y desquitaban todo su sueldo dentro del terreno de juego
son inolvidables. Hace más de 10 años fue la última vez que este equipo
hizo que su afición vibrara de emoción, cuando en la final de vuelta de aquel
Torneo de Invierno de 1997 cuando eran comandados por Luis Fernando Tena, el
que era apodado el “Gigante de Cerro Azul” Carlos Hermosillo con el rostro
lleno de sangre parado atrás del balón y mirando fijamente la portería
defendida por Ángel David Comizzo metió el gol que le daba el campeonato de
dicho torneo. Quien iba a imaginar que ese sería la última vez que en los años
90 ese equipo se alzara con un titulo. Llegó el nuevo siglo y la sequía, seguía
y seguía jugadores de gran cartel
pasaron entre las filas no se diga técnicos de gran nombre, el equipo solo veía
como otros conjuntos se hacían poderosos se ganaban más afición mientras la
institución azul solo esperaba su momento, ese que se ha hecho de lo más largo
ese que cala más al paso de los años, es una losa muy pesada para el apellido
Álvarez que son los adueñados del club, pero no solo a ellos si no a los miles
de gente que en todo México se ponen cada fin de semana la camisa que en el
centro trae el logo que dice Cemento
Cruz Azul, esa gente que la más joven se emocionó viendo al “chelito” Delgado,
las atajadas de Oscar Pérez, que los ilusionaban llegando a la liguilla pero
solo veían con impotencia como eran eliminados por equipos como los Pumas, el
Toluca, y ni se diga el América en aquellas trágicas semifinales donde las
Águilas los hicieron polvo, ya la otra historia ustedes la conocen, como balde de agua fría las eliminaciones
caían a los seguidores azules, aquellos de “hueso colorado” esos que jamás
pierden la fe de su equipo tomaban con valentía ese tipo de situaciones, no se
diga aquella donde el Cruz Azul llegó a la Libertadores sin nada que perder
metiéndose a la final en contra del Boca Juniors de Argentina perdiendo como
buen mexicano en tanda de penales, donde Palencia hiso gritar a propios y
extraños con su gol pero en los penales toda la sonrisa del rostro borró por
completo.
Verlos perder
finales seguidas en contra del Santos, Toluca, y no hace mucho Monterrey es
algo que se quiere borrar pero ahí está presente. No ya no han regresado aquellos años de lo más maravillosos aquellos
donde Ignacio Trelles se sentaban en el banquillo y hacia que los jugadores se
partieran la madre, donde José Cárdenas ganó títulos al por mayor, ahora se ve
a un equipo plagado de amarguras donde el espíritu triunfador no está rondando
por las instalaciones de la Noria ni mucho menos por la cancha del Azul, donde
cada torneo se ve como el América tiene el partido ganado antes de comenzarlo
cuando se enfrenta en contra de ellos, la palabra triunfo se ha perdido la
pregunta que todos los miles de aficionados que se hacen todos los años torneo a torneo, ¿Cuándo se acabará la sequía?, esa pregunta ojalá y no dure mucho
tiempo sin respuesta.
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