Mucha gente nos hemos quejado de las cargas tributarias. A nadie le gusta pagar impuestos y, si se tiene que hacer, quisiéramos que fuera la menor cantidad...
Por: Carlos Santamaría Ochoa28/04/2010 | Actualizada a las 15:12h
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Mucha gente nos hemos quejado de las cargas tributarias.
A nadie le gusta pagar impuestos y, si se tiene que hacer, quisiéramos que
fuera la menor cantidad posible por cuestiones naturales, sin embargo, tenemos
que entender que el ingreso por estos rubros significa que habrá recurso para
obras: pavimentación, alumbrado, infraestructura, parques y jardines y otras
cosas más.
Seríamos injustos si pensáramos que es un dinero que nos
lo quitan, aunque a ciencia cierta, cuando hacemos los pagos o declaraciones
pensamos que nos están “robando” “nuestro” dinero, y decimos nuestro, porque
finalmente lo desembolsamos supuestamente de nuestro patrimonio, a sabiendas,
cuando lo recibimos, que tenemos que devolverlo a la autoridad para dar cumplimiento
a esta obligación.
Y así, como cumplimos, podemos exigir, es decir, quien no
cumpla que se quede callado.
En este sentido, hay quien considera que los pagos por
estacionarse en el centro de la ciudad siguen siendo injustos. Sea o no, están
ahí y hay que pagar, lo que no se vale es que los huecos que quedan estén
ocupados por gente sin conciencia, sin espíritu cívico y sin prudencia como
muchos habitantes de este sector, y otros tantos comerciantes que sienten que
las calles son de su propiedad, y han sido apapachados por la autoridad en cada
trienio durante años.
Y ahora resulta que muchos de los que ahí viven se quejan
porque tienen que pagar 50 pesos por estacionarse en su casa, en un pago que,
si bien es cierto que es semestral, no consideramos justo.
Imagine el lector que todos tuviéramos que hacerlo, pero
que también se incluyera a esos funcionarios de los tres niveles, para que
sepan lo que es pagar este tipo de derechos. También, llama la atención que el delegado de Tránsito
Oscar Hinojosa ha dispuesto y declarado que no se vale poner banquitos y sillas
en las calles, que es ilegal y que procederán contra los que lo hacen.
El pero que tiene la medida es que los agentes no siguen
las instrucciones de su jefe y del alcalde Arturo Diez Gutiérrez Navarro,
quienes han destacado que la ley debe cumplirse. El problema en Victoria, y los que vivimos aquí lo
sabemos, es que todo el mundo se siente con derecho a hablar con el gober o el
alcalde y decirle que no quieren pagar, que no es justo y demás.
Recordamos a aquel empresario hotelero que se quejaba del
predial porque tenía que pagar mucho dinero. Claro, nunca dijo en las
declaraciones a la prensa que el importe era por más de 60 propiedades en la
ciudad, y obvio, se hacía grande la cantidad.
Todos tenemos que cumplir, eso está más que claro, y la
autoridad está para hacernos cumplir.
Igual sucede con el pago de predial, las multas de
tránsito, los premisos de construcción y demás impuestos: todos tenemos que
cumplirlo. Punto.
No se vale que queramos hacer gala de influyentismos
arcaicos o de una prepotencia de esas que dañan tanto la moral y la imagen de
los pueblos.
La gente de la zona centro de dejar de construir
“rampitas” y rampas en sus frentes, porque con eso piensan que nadie tiene derecho
a estacionarse ahí, y es la forma en que quieren evadir su obligación y su
espíritu ciudadano.
Es una actitud mezquina, mala, nefasta.
Pero la autoridad municipal ha hecho el llamado a la
gente para que no cometa esos errores. Ahora sigue que se haga buena la
disposición para que no haya abusos.
Podrían comenzar por las calles Hidalgo, Juárez y Morelos
entre Juan B. Tijerina y 20 de noviembre, y meter en cintura a los muchos
arbitrarios que llegan a las oficinas de la alcaldía, en la calle Hidalgo, entre
17 y 18, y se estacionan en doble fila ante la complacencia de dos pobres
agentes que están en la puerta del Palacio Municipal, donde nadie les hace el
mínimo caso.
Son como parte de la escenografía: solo están ahí para la
foto del turista, porque no tienen idea de lo que es su función.
El esfuerzo de Oscar Hinojosa y del alcalde Arturo Diez
Gutiérrez es muy importante, y todos los que habitamos esta ciudad tenemos que
poner nuestra parte y esfuerzo por cumplir con los ordenamientos.
¿O queremos que nuestros hijos crezcan en la ilegalidad?
¿Más?.
Somos de la idea de que hay que propiciar cambios en las
actitudes ciudadanas, ya que es la única forma en que podremos recuperar la
valía como ciudad y como comunidad.
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entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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