Por: Melitón Guevara Castillo24/05/2013 | Actualizada a las 13:56h
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Hace días los empleados de una tienda de autoservicio
hicieron una mini protesta en demanda del reparto de utilidades, que es una
obligación patronal y un derecho de los trabajadores, según la Ley Federal del
Trabajo. Ante los hechos, fue entrevistada la líder de la CANACO y su respuesta
clara, contundente, fue: “Qué den gracias (los empleados) de que tienen
trabajo”.
Hace muchos años y de pronto con cierta frecuencia escucho
el mismo argumento de parte, incluso, de los líderes obreros: ¿Por qué permite
que tengan sueldos tan bajos?, le preguntaron y su respuesta fue: si están
molestos porque ganan poco, pues que dejen el trabajo, hay muchos, miles más,
que están dispuestos a trabajar por eso o hasta menos. Lo que quieren es tener
un empleo. Carlos Marx y Federico Engels en su “Manifiesto del
Partido Comunista” hacen notar que la sociedad puede ser dividida en patrones y
trabajadores; y que los primeros, siempre, obtienen una ganancia mayor con el
trabajo de sus trabajadores, acumulan riqueza. De ahí nace, dicen, una lucha de
clases: los obreros quieren impedir ser “explotados”. La cuestión es que, vistos los hechos, los trabajadores,
obreros o empleados, además de regañados, hay que entender que están
“indefensos”.Los sindicatos no cumplen
con todas sus tareas y, en buena parte, están a favor de los patrones, hay,
dicen sindicatos “blancos”: para cumplir con la ley. El trabajador hace su
chamba y el patrón “cumple” con la ley. Los obreros son víctimas de la política de desarrollo que
instrumenta el Estado. Para promover el empleo, la creación de nuevos, ofrecen
mano de obra calificada y barata; en tanto que, a la par, el mismo Estado a
través de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos regula, controla, el
incremento salarial. Es cuando, con toda razón, el trabajador debe preguntarse:
¿Quién me defiende, quien me protege? Una respuesta es la ley: ¿Quién la
aplica? Edmundo García Román, a nivel estatal, y José Ángel
Morales Medina en Ciudad Victoria, son los líderes que –ya caciques-, tienen
como chamba defender y proteger los interese de los trabajadores de la capital
tamaulipeca. Uno se pregunta, ¿Cuánto tiempo duraran en el cargo? Y la
respuesta, nos la da la historia: cuando se mueren o cuando el gobierno los
encarcela por corruptos. Difícilmente los obreros los correrán. Volviendo con los empleados que demandan el pago de
“utilidades” creo que la protesta no fue en el lugar correcto. Debe ser
protesta formal, no mediática, ante la autoridad laboral; para que todo se haga
vía el procedimiento que establece la propia ley. De otra manera, pueden tener
la experiencia del profe Arnulfo: quejarse solo para la foto, el periódico, y
no ante las instancias legales correspondientes. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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