Por: Juan Sánchez-Mendoza23/05/2013 | Actualizada a las 22:07h
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El registro más reciente del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática (Inegi), correspondiente al año 2010, plasma que Tamaulipas tiene 3
millones 268 mil 554 habitantes. Las mujeres son mayoría y en el caso de las
edades, arroja una significativa cantidad de jóvenes. La misma fuente establece que hasta hace tres años, las féminas de 18 años
de edad en adelante, y, los hombres de hasta 30, constituían los segmentos por
grupos y sexo numéricamente más importantes. Y estoy seguro que todavía lo son. Ahora bien, según el marco referencial --utilizado para elaborar este
análisis--, estamos hablando de (aproximadamente) un 70 por ciento del total de
la lista nominal --que el Instituto Electoral de Tamaulipas (Ietam) aún no ha
subido a su página electrónica--, y de un porcentaje similar en cuanto al
padrón electoral se refiere. Consigno el hecho, porque ninguna estrategia político-partidista, que
busque ganar los 43 ayuntamientos y las curules de mayoría relativa del
Congreso estatal, debe asomar su indolencia ante la contundencia de los
números, como tampoco soslayar el hecho de que el abstencionismo es, desde hace
décadas, harto considerable en el segmento juvenil, aunque por lo que se ve
éste tiende a crecer en el proceso actual. Por otra parte acorde a las referencias que el Ietam consigna en sus
impresos memorables, en la última competencia estatal (para renovar los
ayuntamientos y el Poder Legislativo), quedó sin votar cerca del 50% del
electorado. En su mayoría, los jóvenes. Lo anterior refleja que persisten inercias impuestas o autoimpuestas, que
impiden la participación amplia y una representación justa en cuanto a equidad
de género y oportunidades. Sobre todo porque la fortaleza específica de las damas simplemente se
dimensiona a través del discurso y en el festejo baladí (Usted ya lo ha visto,
seguramente), o son marginalmente incorporadas a la dinámica de las campañas,
mientras que los jóvenes ocupan un lugar preferente en el proceso de
normalización institucional, donde son “alineados” a intereses regularmente ajenos
a los suyos. Vigor juvenil La chaviza militante de los siete partidos políticos con registro oficial,
se distingue por su entrega, entusiasmo y esperanza de crecimiento; por
su capacidad para organizar torneos y concursos (que las mayoría de las
veces son intrascendentes), mientras llega la coyuntura electoral. Y en esta etapa tampoco contribuyen significativamente con su gran
fortaleza a los membretes en que están afiliados, ni a sus candidatos, ya que
esos jóvenes son utilizados para desarrollar actividades tradicionales como
participar en las brigadas de impacto; repartir y pegar propaganda o, en el
mejor de los escenarios, cargar el portafolios al político de moda. Difícilmente encontraremos a nuestros jóvenes organizando foros o
dirigiendo proyectos; generando ideas y propuestas; diseñar programas de
campaña o encabezando los grupos de apoyo comunitario, pues son
responsabilidades adjudicadas a los “glúteo expeditos” más cercanos a los
candidatos. Figura femenil Si la presencia de nuestros jóvenes en las candidaturas a los cargos de
elección popular debiera ser trascendente, el caso de las mujeres que
significan la gran mayoría de la población tamaulipeca, su participación
resulta fundamental. Más en esta definición de los procesos político-electorales, donde la
situación se ha tornado crítica ante el avance de la mercadotecnia. Y aunque ellas se revaloren y avisten que son la mejor garantía para la
gobernabilidad, la realidad de su marginación resulta evidente. Así lo demuestran las candidaturas registradas por los siete partidos ante
la autoridad electoral, puesto que las mujeres ocupan un porcentaje minoritario
que, al mismo tiempo, les conculca su derecho a voz y voto. Procedido de este hecho, le comento que resulta evidente la falta de
voluntad por parte de los factores del poder partidista, para hacer justicia a
las mujeres y los jóvenes. Así se confirma con el actual proceso electoral, pues los candidatos
que en esta ocasión “juegan” los partidos Acción Nacional (PAN), Verde
Ecologista (PVEM), del Trabajo (PT), Revolucionario Institucional (PRI),
Movimiento Ciudadano (MC), Nueva Alianza (Panal), y de la Revolución
Democrática (PRD), se repite el fenómeno de la inequidad de género y la
falta de oportunidades a los jóvenes y damas en franca violación a los
documentos básicos que rigen a todos y cada uno de esos membretes. Y ni modo que sea mentira. Frente a tanto agravio, las féminas y los jóvenes reclamaron para sí
espacios más importantes en los comités de campaña y, llegado el momento, sé
que lo harían en cuanto a las posiciones administrativas en los ayuntamientos,
pues no están dispuestos que otra vez se utilice su fuerza para ganar los
comicios y en seguida se les relegue. En fin, esta problemática la registran todos los membretes que van en pos
del poder por el poder mismo. Victoria
cambia El
quehacer administrativo de Miguel Ángel González Salum, como alcalde de
Victoria, ha sido tan intenso (pese a la adversidad) que, a pocos meses de su
relevo, el municipio registra avances sustantivos. No
sólo en los servicios públicos –recolección de basura, limpieza de calles y
avenidas, electrificación, embellecimiento de la ciudad, seguridad, obras de
bacheo y pavimentación, entre otros--, sino también en cuanto a credibilidad,
porque sus acciones las ha encaminado a rescatar la imagen citadina para ser
ésta, nuevamente, una localidad limpia y amable. Con
un presupuesto de 157 millones de pesos (para obra pública), el edil ha
sorteado compromisos y atendido preferentemente a las colonias, sin descuidar
la prestación de servicios básicos en el centro de la ciudad, donde por cierto
se ha aplicado una importante inversión para mejorar la imagen urbana. Por
eso Usted, seguramente, ha notado que Victoria ha cambiado al menos en imagen.
Luce más limpia, con nomenclatura eficaz para que el orden de tránsito
vehicular sea efectivo, hay alumbrado público en (casi) todas sus arterias y
más centros de convivencia y esparcimiento para las familias. Además
el programa “Libre 17” ha reintegrado a la sociedad. Pronóstico
de triunfo Una
encuesta difundida por el periódico “Líder informativo”, ubica a Carlos Montiel
Saeb como favorito para ganar la contienda por la alcaldía de Nuevo Laredo. El
sondeo fue levantado por la Agencia de Investigación de Opinión Pública
–contratada por el rotativo--, y establece que el candidato priista (que es
también abanderado de otros partidos) registra el 48 por ciento de las
preferencias electorales, mientras su más cercano contendiente acaricia un 34
por ciento. No
soy muy dado a creer en las encuestas, pero sí coincido en que Montiel Saeb
puntea en el hándicap. Incluso
presumo que por muchos más puntos. Candidato
aplicado Durante
varios minutos, ayer –y hasta eso, por mera casualidad--, en que me topé con la
brigada que Alejandro Etienne Llano encabeza, como candidato priista a la
alcaldía de Victoria, observé cómo la sociedad se le entrega y le apuesta a su
proyecto. Miré
a Etienne Llano responder al saludo y abrazo espontáneo de la gente como si de
siempre se conocieran –¡claro que sí porque Alex es un victorense de toda la
vida--, y también observé que en suda la camisa, en serio, al recorrer calles y
avenidas en busca del apoyo que lo lleve a ser, en el siguiente trienio,
presidente municipal. Por
algo eso y más avanza con paso firme en su proyecto electoral; y día tras día
suma más adeptos a su causa. Matamoros Salvador Treviño Garza ha modificado sustancialmente su modo de hacer
política, como ahora lo exhibe el comportamiento del electorado de Matamoros
durante su campaña proselitista, ya que ahora se percibe mayor entusiasmo y las
adhesiones a su favor crecen y se multiplican cotidianamente, hasta el grado de
nulificar los embates del adversario. E-m@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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