Por: Alejandro de Anda23/05/2013 | Actualizada a las 09:42h
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De casualidad, tropiezo con una entretenida niña de
algunos diez años; la que sustraída del mundo, escribía a letra seguida: “¿Cómo
haré para arrancarte de una vez por todas de mi cabeza?”
¿Qué diablos dice? ¿Tiene piojos? ¿O qué?
Así es como las nuevas generaciones, avanzan en el camino de la ‘madurez
temprana’.
Primero, le comparto algo que (ya verá usted) tiene relación con nuestro tema
de hoy.
La Universidad tamaulipeca (UAT) invita a participar en su anual Feria del
Libro. Aquí empata el tema de educación; la muy mentada FIL de Guadalajara
semeja al esfuerzo que los universitarios tamaulipecos realizan, para compartir
con los de ésta bendita región y lograr que el acervo cultural –transformado en
libros- sea la riqueza que todos debemos atesorar en casa.
La educación entra por los ojos. La lectura es el alimento de la imaginación.
Ahora, hablemos de la relación de educación y paz.
Los grandes ejes temáticos del documento que dará rectoría al México del
2013-2018, están contenidos en el Plan Nacional de Desarrollo PND.
Ése mismo planteamiento al que fuimos convocados a participar TODOS los
mexicanos. A través de foros ciudadanos, de encuestas directas y de muchos y
muy diversos modos de acercamiento, con el resultado final de ser un decálogo (obviando
que es de 5) ejes temáticos.
Sobresale por supuesto, la seguridad y la paz que tanto anhelamos y que en
otros tiempos (para no mencionar nombres ‘calderonescos’) fueron banderas
políticas sin importar el sentir de la población en lo absoluto.
Descuidando el encargo que le habríamos dado, pues la educación es la forma autonómica
que tienen los pueblos para gobernarse… y progresar.
Los cubanos lo entendieron. Sus dos ejes –desde que llegó Castro a la isla-
fueron inspirados en el progreso de su pueblo. La educación y la salud. Habría sido
una gran potencia, de no ser por el embargo gringo, que prevalece.
Alcanzar un México en paz (gobernabilidad, democracia y seguridad); un México
incluyente; un México con Educación de calidad; un México Próspero y por
supuesto, un México con Responsabilidad Global.
Son los cinco acuerdos en los que participamos todos los mexicanos. Donde
dieron nota las cámaras, las organizaciones, los maestros, las amas de casa,
estudiantes, ancianos, profesionistas.
Entre éstos, figura la invitación que hiciera el Presidente de la Nación a uno
de los organismos que le saben al dedillo al asunto de la planeación. La
Asociación de Institutos Municipales de Planeación, liderado por el
neolaredense Carlos de Anda, aportó su granito de arena. Y está plasmado en el PND.
Como podemos apreciar, la paz y la tranquilidad, junto a la educación (que ya
dejó en mejores manos la ‘teacher’) son los verdaderos puntos esenciales del plan
maestro.
En Cuba fue la educación y la salud.
Aquí, es el resultado de la vox populi... vox dei.
Sin dejar de lado que el crecimiento de la producción deberá ser factor
sostenido y del cual dependerá la riqueza de los mexicanos. No del petróleo, ni
de lo que los extranjeros deseen invertir. Apuesta el gobierno a que la
riqueza, la provocaremos nosotros mismos.
Excelente idea.
La OCDE le ha propuesto ya a México de manera formal, que considere que la
forma más dinámica de garantizarse subir peldaños en el desarrollo sostenido
que debe tomar, es considerando gravar con IVA a alimentos y medicinas.
El documento que Peña Nieto acaba de dar a conocer a la nación, habla del Plan
que nosotros mismos le encomendamos para llevarnos adelante, hacia un México
próspero.
El que nos merecemos.
¿Seré suficientemente maduro como para andar dando consejos de planes? ¿No
tendré piojos yo también?