Por: Melitón Guevara Castillo22/05/2013 | Actualizada a las 15:11h
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Dos noticias son el marco para mi colaboración. Leí, hace
días, que el examen de admisión a las escuelas secundarias será másrigurosa, más
difícil o complicado, que aspiran a tener a los mejores estudiantes. Por otro
lado, me entero que Umberto Eco, el lingüista, será nombrado Doctor Honoris
Causa por la Universidad de Burgos (España) y apunta: las universidades deben
ser para una elite. Todavía recuerdo la polémica de Antonio Caso y de Vicente
Lombardo Toledano sobre la libertad de catedra; la elite o el populismo, sin
olvidar que el derecho a la educación, en el caso de México, está consagrado en
la Constitución. Sin embargo, el hecho mismo de hacer exámenes, ya está
condicionando tal derecho. Y la pregunta, de nueva cuenta, es la misma: ¿la
educación es para todos?. México, y por ende Tamaulipas, es considerado un país de
reprobados. En español, en matemáticas, en física. La cuestión es, ¿Cómo lograr
un avance? ¿Pensando en que todos, pero todos, tienen que recibir una educación
o privilegiando a unos cuantos, dotados de algo que los hace superior? El
derecho es de todos, pero no todos tienen o han desarrollado una capacidad de
aprendizaje. Por ejemplo, en Tamaulipas, en tiempos de Tomas
Yarrington se dictó la orden de que los niños de primaria, de primer año,
tuvieran un pase automático a segundo, para no lastimarlos psicológicamente con
una reprobación. En este sexenio esa disposición es cancelada. A partir de ahí
empieza el filtro… y los que menos aprenden, se van quedando atrás. Ahora resulta que a nivel secundaria aplicaran hasta dos
exámenes, puesto que las instituciones desean seleccionar a los mejores
egresados de primaria. Nohemí González Barragán, Directora de Evaluación de la
SET, advierte que serán aproximadamente 62 mil alumnos que intenten ingresar a
la secundaria. ¿Cuántos de esos quedaran sin poder ingresar? A ellos, hay que
agregar a aquellos que, por decisión de sus padres, ni siquiera hacen el
intento de continuar estudiando. La actitud, o propuesta de Eco, es elitista. Y en la práctica,
no le falta razón. Hace tiempo la pirámide educativa de Méxicotenía las
siguientes cifras aproximadas: de 100 que ingresan a primaria solo 15 llegan a
estudios superiores; de ellos, de esos 15, solo concluyen 7 y 3 son los que se
titulan. No sécuánto hayan cambiado estos datos, provienen de cuando Gilberto
Guevara Niebla documenta el fracaso escolar mexicano. La pregunta, fundamental, con lo que está
sucediendo en la SET que dirige Diodoró Guerra, es: ¿el modelo educativo
tamaulipeco va por el elitismo? Con dos exámenes de admisión a nivel
secundaria, donde cada institución busca tener a los mejores, como garantizar
el derecho a la educación. Incluso, creo, que en la práctica ni examen debiera
de existir, para validar lo dispuesto en la Constitución Política del país. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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