Por: Leobardo Sánchez20/05/2013 | Actualizada a las 11:53h
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Entre los comensales del Dady´s, de ayer domingo, había
una bella mujer, vestida con un elegante conjunto verde pistache que irradiaba
alegría y que recorría las mesas preguntando: ¿ya le dieron pastel?
La pregunta me sorprendió ¿pastel? No, le dije, y muy
amable me respondió: no se preocupe ahorita le traen. Después escuché que les preguntaba lo mismo a los demás
clientes. ¿Cumple años usted? Le pregunté. No, anoche me casé, me
dijo con una gran satisfacción que la hacía lucir más hermosa de felicidad. El ambiente en el Dady´s era de lo más normal: una
cocinera estresada friendo huevos frente a un grupo de personas hambrientas con
el plato en la mano; pequeños con sus papás, poniendo en práctica sus
conocimientos de percusiones, y meseras arrastrando un carrito con una montaña
de platos sucios. La luz tenue del restaurante le daban un toque de
romanticismo y tranquilidad al lugar, bajo los efectos del minisplit, que
permitía disfrutar del paisaje de árboles y gente, que entraban como imágenes
por las ventanas transparentes. Afuera, el vapor de la última breve llovizna, terminaría
por volver desesperante el clima horas más tarde, para dejar al descubierto a
una ciudad cruel en tiempos de verano. No pasaron ni dos minutos cuando vi pasar un pastel
consumido a la mitad, y empezó la repartición de rebanadas para todos. Era un pastel con vainilla al centro, cubierto de betún
morado y verde; delicia para los pequeñines que también alcanzaron a disfrutar
de las bondades gastronómicas de la boda. Busqué entre las personas al afortunado novio y lo
encontré en una mesa del centro, acompañado de su familia. Él vestía una camisa
verde limón, y al igual que ella, se sentía el hombre más afortunado del mundo
con una mujer tan generosa, que se había levantado de su silla para
comunicarnos a todos lo feliz que estaba. Cincuenta años atrás, ambos habían estado ante un juez
primero y después ante un sacerdote, para comprometerse a amarse, quererse y a
respetarse todos los días de su vida, hasta que la muerte los separara, y lo
cumplieron. ¡Felicidades! Le dije a la novia y le di un fuerte
abrazo, después a él. Ella me confió después que uno de sus hijos (que aún
estaba en una habitación del Hotel RAMADA) a quien le tocó dirigir el brindis
por los novios, había dicho que el siguiente festejo serían las bodas de rubí. Él me dijo: nos festejaremos a los 75 años también. En una mesa del Dady´s, estaba JESÚS HERNÁNDEZ GARCÍA,
director del periódico en línea Centro Noticias Tamaulipas, que desayunaba con
su familia. Era una extraña coincidencia, que el novio llevara
exactamente el mismo nombre y apellidos. JOSEFA ÁLVAREZ QUILANTÁN, seguía tan emocionada como al
principio, compartiendo su alegría de seguir unida a su esposo JESÚS, y
festejarlo en uno de los hoteles más bonitos del centro de la ciudad. En ese mismo restaurante había llegado poco después de la
repartición del pastel, la candidata del PRD a la alcaldía de Victoria, ROSARIO
GARZA HINOJOSA, con una playera mostaza, para ofrecer una conferencia de prensa
antes de iniciar su campaña política. El periódico de ayer domingo, traía en la portada el
arranque simbólico de la campaña del candidato de la coalición Todos Somos
Tamaulipas, ALEJANDRO ETIENNE LLANO, a las cero horas, con una declaración que
decía: “a quien madruga Dios lo ayuda” Quien no cumplió con su arranque de campaña como lo había
anunciado, fue el candidato del PAN a la alcaldía de Victoria, ARTURO SOTO
ALEMÁN: en el estadio MARTE R. GÓMEZ a las cero horas. Aunque gente de su equipo de campaña me aseguró que sí
habían andado en la madrugada recorriendo en vehículos las calles de la ciudad,
y después se habían ido a dormir. Después de conocer un poco a esa pareja de enamorados en
el Dady´s, me retiré del lugar, no sin que antes una de las meseras, me dijera
al final: este pastel sí que me atareó. leosanchezto@gmail.com
José Leobardo Sánchez Tovar
Es licenciado en Ciencias de la Comunicación, egresado de la Universidad Autónoma de Tamaulipas con mención honorífica.
Obtuvo una beca para estudiar el posgrado en España.
Ganó el Primer Lugar del Concurso Estatal de Periodismo en 1997 en el género de reportaje.
Fue alumno de la escritora Graciela González Blackaller. En el 2005 publicó el libro: Crónica de la Ruptura y otros relatos.
Ha colaborado en los periódicos El Diario de Victoria, El Mercurio de Tamaulipas, El Gráfico, El Vespertino, Televisa, y participa en la mesa de análisis y comentarios de Radio ORT Noticias, y actualmente es dirigente de la Unión de Periodistas Victoria.
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