|
Sección: Especiales / Espectáculos
La escritura cinematográfica, oficio satisfactorio pero poco valorado
Opinan autores como Guillermo Arriaga, Ramón Obón y Maryse Sistach sobre la mala paga de la obra fílmica
19/05/2013 | Actualizada a las 13:00h
|
|
La Nota se ha leído 1110 Veces
México, (Notimex).- Ser escritor de cine resulta ser un
oficio muy satisfactorio e indispensable para que una película pueda tener
éxito o no, sin embargo, diversos autores mexicanos coinciden que es una tarea poco
valorada y redituable.
Recientemente el escritor, productor y director
cinematográfico Guillermo Arriaga, señaló durante su participación en la XV
Convención de la Cámara Nacional de la Industria Cinematografica y del
Videograma que ser escritor de cine es un trabajo de tiempo completo, que
requiere de disciplina, constancia y rigor, pero también es mal pagado y obliga
que "tengamos que dedicarnos no sólo a escribir sino también a
dirigir".
Aseguró que su labor no es nada sencilla, "un
escritor no debe dejarse vencer por una hoja en blanco, escribir es un acto que
requiere de capacidad de diálogo y sobre todo ver la escritura cinematográfica
como un oficio".
Pero difícilmente puede haber rigor y compromiso si el
trabajo no es bien pagado, "un escritor no puede escribir en sus tiempos
libres, requiere disciplina, pero también necesita comer", aseguró el
escritor de "Amores perros" (2000), "21 gramos" (2003) y
"Babel" (2006), entre otros.
Al respecto, el cineasta mexicano Ramón Obón, quien ha
escrito más de 150 guiones cinematográficos, reconoció que ser escritor de cine
es una profesión indispensable para la industria, porque "el éxito de una
película depende en gran medida de la calidad de la historia".
Destacó que una de las problemáticas por las que
atraviesa un escritor de cine, es que tiene que dedicar su trabajo y esfuerzo
en escribir una historia que no siempre llega a ser filmada, "tiene que
promoverla para ver si es beneficiada con apoyos oficiales y sólo si la
autorizan puede percibir una paga real".
Lo anterior resulta ser una posición injusta, abundó el
guionista de cintas como "Pánico" (1966) "Pedro Navaja"
(1984) y "Morgana" (2012), porque a esto se suma que siempre el mayor
crédito de un filme se lo lleva el director, o incluso, los actores.
"Creo que el éxito de una película es resultado de
un trabajo en conjunto, pero el escritor de la historia es del que menos se
habla, se olvidan de él, y creo que esto pasa sobre todo en México, porque en
países como Estados Unidos tanto los directores como actores sí valoran el
trabajo del escritor", manifestó.
En opinión de la productora, directora y guionista de
cine Maryse Sistach (Perfume de violetas) el trabajo de guionista no es lo
suficientemente valorado en la industria cinematográfica, "el cine es un
arte en el que intervienen muchos creativos y el papel del guionista es
fundamental".
Coincidió con Obón en que existe la tendencia a otorgar
todo el crédito al director de cine, "creo que más que una rivalidad entre
el director y el guionista, es necesario que exista una complicidad entre
ambos, es un trabajo conjunto, pero al final, al momento de los
reconocimientos, se ve una marcada diferencia".
Por otro lado, Sistach recordó aquellas épocas en las que
en México las adaptaciones al cine de obras literarias tuvieron gran éxito,
pero tenían detrás de si la firma de autores como Gabriel García Márquez,
Carlos Fuentes o Carlos Enrique Taboada.
Ejemplos de lo anterior hay muchos, como el filme
"En este pueblo no hay ladrones" (1965), basada en un cuento homónimo
de García Márquez; "Tiempo de morir" (1966), escrita por Carlos
Fuentes y García Márquez, o "Como agua para chocolate", basada en el
libro de Laura Esquivel, por mencionar solo algunos.
|
|
|