Por: Melitón Guevara Castillo17/05/2013 | Actualizada a las 12:41h
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Cada sexenio, para el caso de Presidentes de la República
y gobernadores, y cada trienio para los Presidentes Municipales, renace la
esperanza del guadalupano pueblo mexicano, de que ahora si las cosas serán
diferentes. De que, ahora sí, habrá un buen gobierno. ¿Qué se puede pensar,
reflexionar, sobre el gobierno de Enrique Peña Nieto. Su candidatura y luego triunfo hizo que se repitiera, una
y mil veces, que regresaba el viejo PRI, con sus vicios y sus prácticas; en
cambio, el liderazgo partidista –así lo anuncio incluso EPN-, pregonaba un PRI
en un nuevo contexto, con nuevas reglas del juego, con otro rumbo. Claro,
difícil creerles, hasta no ver las primeras decisiones y acciones. Cuando a Felipe Calderón se le pidió su opinión sobre el
nuevo gobierno fue claro y contundente: A Peña Nieto lo apoya la oposición,
incluso el PAN. Esta gran verdad, sin embargo, nace de una actitud de hacer
política: dialogar con la oposición, proponer y lograr acuerdos, avanzar pues
hacia una gobernabilidad del pueblo mexicano. Así, poco a poco, se van sacando reformas e incluso, ya está
en la mesa de discusiones una nueva reforma electoral. El prietito en el arroz
sucedió en Veracruz, de ahí la expresión del Presidente, Rosario ¡No te
preocupes!. Renunciaron a funcionarios de la SEDESOL, hasta el tesorero estatal;
luego viene, el caso de LadyProfeco, con los resultados ya conocidos: el papá
de la joven prepotente, abusiva, ya fue cesado. Y el PRD quiere más: ya pusieron denuncia en contra de
Rosario Robles por el caso de Veracruz. Difícil, no imposible, que logren su
propósito: tendrán que demostrar que dio instrucciones para la politización de
los recursos sociales. Lo importante, con uno y otro caso, es que se abre un
contexto para acciones que deriven en prácticas políticas más legítimas, mas
objetivas, más de equidad. Cuando Calderón afirma que Peña gobierna con el apoyo de
la oposición olvida advertir que dicho apoyo nace de una actitud de inclusión y
entendimiento del papel que juega la política en el ejercicio del poder. Ni Fox
ni Calderón tomaron la actitud de Peña Nieto; tomaron, eso sí, la actitud del
viejo PRI, que imponía, amordazaba, reprimía, doblegaba al adversario. Era el
presidencialismo en todo su apogeo. El gobierno de Peña Nieto da múltiples señales, se pueden
interpretar de una y mil manera. Pero veo que hay, unas señales, que van en una
dirección: demostrar que hay un nuevo PRI, que hay una nueva forma de hacer
política; en donde todos, PRI y oposición, tienen una tarea, crear condiciones
para una mejor sociedad. La oposición, lo peor que puede hacer, es convertirse
en cómplice; lo mejor, no cerrarse, participar, dialogar, argumentar,
presionar, pero ser capaz de llegara
acuerdos. Así es como se avanza… en el viejo PRI, el del siglo pasado, se
decía: el que no tranza, no avanza. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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